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Reavaluos abusivos y los principios de la tributación

*Por Benjamín Colamarco Patiño

“Los edictos reales (referidos a los impuestos) nos afligen aun antes de conocerlos, porque hablan siempre de las urgencias del Monarca y nunca de las necesidades de la gente”, Montesquieu

 

La historia de la imposición de tributos es milenaria (desde los Cesares de Roma), pero es con la cohesión de los Estados Nacionales modernos a finales del siglo XVIII y durante el siglo XIX, cuando la imposición adquiere sus características y el sistema tributario se consolida como fuente financiera principal de los gobiernos.

Sin embargo los ingresos tributarios no deben verse como un fin, sino como un medio que en el marco de un plan nacional de desarrollo integral y participativo, se incorporan en un presupuesto público equilibrado.

Existen principios de la imposición tributaria que deben cumplirse, partiendo del de neutralidad, que se logra cuando el Estado dispone de un conjunto de impuestos que no distorsionen las decisiones que tomen los ciudadanos y los agentes económicos.

El sistema debe estar fundado en principios de generalidad y equidad, procurando una correcta distribución de la renta y la riqueza, cumpliendo con otro principio fundamental de la tributación, el de la proporcionalidad relativa a la capacidad de pago.

El Estado debe abstenerse de intervenir de forma asimétrica o fragmentaria, afectando a sectores o estratos específicos de la vida social y económica.

La Administración anterior desatendió los criterios y principios generalmente aceptados sobre tributación. Estuvieron más preocupados por sus urgencias derivadas del desgreño y del exceso de gastos sobre los ingresos (déficit), que por las reales necesidades de la gente.

Martinelli y sus Ministros de Economía y Finanzas decidieron por sus propias “urgencias” e intereses, modificar varias veces el Código Fiscal y las normas tributarias y dispusieron el “re-avalúo masivo de oficio” en todo el país, iniciando por los Corregimientos de San Francisco; Parque Lefevre; Juan Díaz; Bella Vista; Betania; y los Distritos de Chame, San Carlos y Antón.

Al igual que con Cobranzas del Istmo, tercerizaron en pocas empresas los avalúos, las cuales establecieron zonas de re-avalúos para aumentar los valores registrados de las propiedades, a objeto de incrementar las recaudaciones, despreocupados de la afectación a los ciudadanos.

Los reavalúos realizados tienen grandes fallas legales y técnicas. La Ley es ambigua y tiene lagunas. Por ejemplo: se refieren a un supuesto valor de mercado, concepto relativo, toda vez que no hacen juicios basados en métodos medibles, a saber: condiciones de los bienes, análisis comparativo, método residual, método de coeficiente de ajuste, depreciación, etc. No es igual un inmueble a otro por condiciones físicas, espaciales, entre otras diferencias.

Con el pretexto de que el valor del inmueble consignado en el reavalúo es el de mercado y el propietario no está vendiendo, lo que están es cobrándole al ciudadano por adelantado por algo que no ha vendido.

Con estos valores desproporcionados están generando una especie de hipotecas adicionales sobre los bienes inmuebles, solo que las del banco por dar un ejemplo, son por 20 o 30 años y estas son a perpetuidad como el tratado Hay – Buneau Varilla. Esto obligaría a los ciudadanos que no dispongan de los medios necesarios para afrontar el pago incrementado del impuesto, a que vendan contra su voluntad, o correr el riesgo de que el fisco le arrebate su propiedad.

Esto no es un reavalúo masivo sino un re-avalúo ABUSIVO.

Debemos recordar que al momento que un propietario, por decisión propia, vende su inmueble, se ajustan los valores con la venta y eso ocurre cada vez que se registra una escritura de compra-venta.

El actual Gobierno, ha desatendido el clamor de la ciudadanía, de sindicatos y gremios con relación a este álgido tema, no ha derogado las resoluciones de los reavalúos masivos y además, subrepticiamente está aumentando valores de inmuebles a través de la ANATI. Y lo que es peor, pretenden trasladar este problema a las alcaldías sin resolver técnicamente y en justicia los abusos de la legislación que no han querido modificar manteniendo hasta la fecha los criterios que sobre este tema dejó la Administración Martinelli.

La solución es simple: derogar de plano las resoluciones de los re-avalúos; modificar la ley 49 de 2009 y la 8 de 2010; rebajar la tarifa, lo cual incentivaría los pagos; aumentar la exención hasta $50,000 cónsono con los valores de los inmuebles de interés social; eliminar los avalúos de oficio y establecer períodos de ajuste no retroactivos con índices inferiores a 1; hacer más eficiente la recaudación; ampliar la base o universo y medidas de ajuste para neutralizar la especulación.

*El autor es economista y ex Ministro de Estado

Panamá, 02 de octubre de 2015

Una propuesta a los torrijistas

Estimado Compañero Coordinador de la Coordinadora Nacional por el Rescate Torrijista del PRD:

Con el respeto debido y la humildad que debe caracterizarnos en procura de acuerdos Políticos amplios y mejores derroteros para nuestro país y el PRD, me permito hacer la sugerencia que paso a detallar a continuación:

La CNRT surge como reflejo de las circunstancias ya debatidas que resultaron de la “derrota” (sin parangón) del PRD, a nivel de la elección para la Presidencia de la República, en mayo de 2014.

Aunque sus causas son plurales y sus efectos “desmoralizadores”, se tuvo la virtud de llegar a un consenso entre diversos grupos, dirigentes históricos y corrientes, que se expresó en un COMUNICADO al PRD y a la Nación, que todavía tiene vigencia, en varias de sus partes sustantivas, por lo que debe ser retomado, enriquecido y actualizado, como base para reconstruir acuerdos con otros partiendo de lo que en su momento se aprobó y en los cuales muchos de los que luego se separaron u optaron por “legitimar” al CEN de ese momento, firmaron (fue su derecho y su opción, que aunque respetamos, NO compartimos).

Hoy se nos da un nuevo contexto político a lo interno del Partido, con la convocatoria al X Congreso Nacional Ordinario, que aunque muy e inoportunamente postergado, tiene fecha de realización: OCTUBRE DE 2016.

Esto implica definir con precisión nuestros OBJETIVOS y la ESTRATEGIA  para lograrlos, con claridad en los momentos, trayectoria y tácticas (en la CNRT hemos avanzado al respecto).

Hecha esta introducción, conceptuamos que debemos aprender de nuestros errores y mirando hacia el futuro, no confundir lo estratégico con lo táctico. Claros en esta diferenciación, entonces es preciso internalizar que si hacemos las cosas como lo hemos hecho hasta ahora, con los métodos verticales y rígidos del siglo pasado y reglas del “juego social” en un sistema que propicia el clientelismo y la preminencia de intereses económicos y de parte, por sobre los intereses colectivos y el bien público, obtendremos los mismos resultados que nos han traído hasta donde nos encontramos hoy. Lo digo claramente: el SISTEMA está caduco (¡¡!!)  la sociedad desestructurada (¡¡!!)  y el PRD también es reflejo de ello.

Resolver estas contradicciones demanda mucha reflexión, análisis crítico (no autoflagelación), filosofía, paciencia y prospectiva (pensar para ver más allá de los caminos conocidos, más allá de la curva). Mientras tanto, todo comienza con el primer paso, aunque sea pequeño, pero, como decía Torrijos, “más valen pocos centímetros en la correcta dirección, que muchos metros en la dirección equivocada”.

De cara al X Congreso del PRD, propongo específicamente en esta fase:

  1. Replantear con los ajustes necesarios el COMUNICADO ORIGINAL DE LA CNRT.
  2. Sobre esa base inicial, hacer los esfuerzos para reconducir a las diversas corrientes a re-integrarse a la CNRT.
  3. Construir con ellos un AMPLIO ACUERDO POLÍTICO.
  4. Cumplida esa etapa, presentar a la membresía del PRD los elementos conceptuales, ideológicos, programáticos y prácticos, aglutinadores, las adhesiones y los métodos (ideología con ciencia y técnica) para incidir en la realidad que nos agobia y transformarla en la correcta dirección, que ha de ser distinta a la actual.
  5. Sin repetir los esquemas superados que nos llevaron al nefasto desenlace en el IX (noveno) Congreso de agosto de 2012, respetando la identidad y autonomía de cada grupo, dirigente histórico o corriente que logremos aglutinar en este esfuerzo, definir acciones territoriales, comunicacionales, “virtuales” y mediáticas, comunes en la dirección de la ESTRATEGIA definida.
  6. Si se lograran separar los temas electorales (coyunturales) y las ambiciones personales (individuales y “mesiánicas”), de los fundamentales y permanentes temas Políticos y estratégicos (Capacidad de gobierno; proyecto político; conducción de la colectividad; el país que queremos; lo ideológico; reforma y rediseño del sistema y las prácticas, valores y principios, centralidad de lo social; etc.), podríamos alejarnos de la incidencia sectaria de los intereses de parte en el esfuerzo por rescatar y reposicionar al ideario Torrijista y a la doctrina Socialdemócrata a lo interno del PRD. Incluso podríamos llegar más allá, y construirle viabilidad a la posibilidad de materializar un amplio acuerdo con una propuesta de CEN de consenso o representativo que sea validado por el X Congreso, evitando el desangramiento “electorero” y fratricida interno. Lo que demanda de todos, una alta dosis de DESPRENDIMIENTO.
  7. Propondría además ir redactando entre todos los grupos de la CNRT ampliada, una propuesta de DECLARACIÓN del X Congreso, debatida a profundidad, que parta de los contenidos válidos y que fuesen vigentes, de la Declaración del IX Congreso, la cual NO se cumplió y que recogió en su momento temas ideológicos y programáticos coherentes (salvo uno que otro aspecto menor superable).

Así planteada a la Coordinación estas consideraciones puntuales, propondría identificar las distintas corrientes vigentes reales en el PRD, con posibles afinidades con las nuestras, y convocar a sus dirigentes a una reunión, con una agenda predeterminada amplia y sin pre-juicios.

Recuerdo así a primera vista: El Grupo Refundación; el Cívico Electoral; la VT antigua Tendencia; “los seis de la AN”,  el de Brands, entre otros.

Para esta tarea, sugiero se integre una comisión de la CNRT, para que desarrolle este plan, integrada por el Coordinador, el sub-coordinador y tres (3) miembros delegados por los grupos actuales de la CNRT.

Quedo a la disposición para lo que estimen pertinente.

Benjamín Colamarco Patiño

FUERZA DE TAREA INSTITUCIONALISTA T-XXI (FTI T-XXI)

Panamá, 01 de agosto de 2015

La Torre de Babel

Nuestros límites están dados por nuestro lenguaje y ese es el confín de nuestro universo. Si consideramos el pensamiento como una representación de la realidad, entonces, la realidad es aquello que se puede describir con el lenguaje. Dicho en otras palabras, el pensamiento es la proposición con sentido (proposición entendida como oración gramatical). Así, si algo es pensable, ha de poder recogerse en una proposición, y esta tiene sentido, cuando describe un estado de cosas posible.

El uso correcto de una palabra o proposición, estará determinado por el contexto al cual pertenezca, que siempre será un reflejo de la forma de vida de los que hablan o escriben. Algunos filólogos le dan el nombre de “juego de lenguaje” a dicho contexto. De esto podemos colegir que lo absurdo de una proposición radicará  en usarla fuera del “juego de lenguaje” que le es propio.

La lógica es el andamiaje o la estructura sobre la cual se levanta nuestro lenguaje descriptivo y nuestro mundo, que es aquello que nuestro lenguaje o nuestra ciencia describe.

Hay una lógica para el escrutinio del lenguaje, sin embargo, no se trata de buscar las estructuras lógicas del lenguaje, sino de estudiar cómo se comportan los usuarios de un lenguaje, cómo aprendemos a hablar y para qué nos sirve.

Lo que pensamos y lo que queremos describir, sólo se expresa de manera directa a través del lenguaje. Una conversación permite intercambiar ideas, activar acciones, etc., y si se extiende a otros, se van estableciendo redes de conversaciones que causan efectos directos, prácticos o no.

La conformación de equipos humanos para el logro de objetivos comunes o para la materialización de un proyecto determinado, del tipo que sea, requiere integrar muchos elementos, pero sobre todo precisa un lenguaje común en el sentido más amplio de su acepción. Para discutir acerca de la dirección o rumbo, es necesario conocer el vocabulario que precisa el punto de partida general. Así, lo primero que hay que establecer es un lenguaje compartido, que permita comprender y explicar los conceptos e ideas que identifican, precisan y le dan sentido a un proyecto.

Si por PARADIGMA entendemos un modelo mental que todo el colectivo de actores que conforman un sistema asume, comprende y entiende, su aplicación dependerá del lenguaje y contexto en el que se expresa y en la capacidad de los hablantes de procesar y entender su alcance.

Con esta misma lógica, si entendemos la POLÍTICA como actor principal de la transformación social, y el gobernar la capacidad de procesar tecnopolíticamente PROBLEMAS con una lógica en la dirección de la transformación planteada en el PROYECTO POLÍTICO, es obvio que se requerirá de la integración de EQUIPOS de gobierno, con formación transdisciplinaria, capacidad, LENGUAJE y vocabulario COMÚN.

Carlos Matus, desarrolló lo que denominó “La TEORÍA DEL JUEGO SOCIAL”, que, entre otras conceptualizaciones y cambios de paradigma, comprende proveer de un lenguaje común para la toma de decisiones en la acción de gobierno.

Conceptos como: CAPACIDAD DE GOBIERNO; GOBERNABILIDAD DEL SISTEMA; PROBLEMA; ESCENARIO; ACTORES; APUESTA; RESULTADO, etc., comunes en el vocabulario “matusiano”,  adquieren toda una significación referida a la teoría para la acción que lo sustenta.

Así las cosas, desde esta perspectiva, se tendrán éxitos en la conformación de equipos políticos, en la medida en que sus integrantes estén animados por el mismo espíritu, tengan claridad ideológica y comprendan el alcance y envergadura del PROYECTO, entendido como la propuesta de medios y objetivos que posibilita un cambio hacia la situación esperada.

El lenguaje y vocabulario que define, distingue y le da sentido al proyecto político, demanda de los actores políticos y sociales, formación y entrenamiento para homologar, procesar y asimilar su significado (Juego de Lenguaje), en la ejecución de las políticas que se derivan para su materialización en el tiempo, es decir, la correspondencia entre el sentido de lo representado en una proposición que precisa el contenido del proyecto y los hechos que lo posibilitan.

 

Benjamín Colamarco Patiño