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“CINTA COSTERA, FASE 1: LOS HECHOS”

*Por Benjamín Colamarco Patiño

El día 15 de junio de 2007, cumpliendo con  la Ley 22 de Contrataciones Públicas, se llevó a cabo la licitación pública por mejor valor para el ESTUDIO, DISEÑOS, CONSTRUCCIÓN, FINANCIAMIENTO Y MANTENIMIENTO del Proyecto Cinta Costera y Nueva Vialidad (Fase 1).

Nombramos una Comisión Evaluadora integrada por 7 destacados profesionales independientes, siendo ellos: El Rector de la UTP, Ing. Salvador Rodríguez, quien la presidió; el Presidente de la SPIA en ese entonces, el Ing. Martín Isaac Donderis (Q.E.P.D.); el ex Procurador de la Administración Dr. Feliciano Olmedo Sanjur; el ex Presidente de la SPIA  Arq. José Batista; el Ing. Mario Conte; la  Magister Aracelly Méndez y el Ing. Héctor Castillo, quienes  deliberaron libres de toda presión, en la sede de la U.T.P. haciendo las ponderaciones contempladas en el pliego de cargos.

En estricto apego a la Ley y a los procedimientos, con absoluta independencia, la COMISIÓN EVALUADORA hizo la evaluación correspondiente, asignando la puntuación ponderada a cada licitante, comunicación pública hecha en la sede de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP).

El acto fue positivamente ponderado públicamente por su transparencia. Tan es así que en un artículo publicado en un diario de la localidad, el Señor Roberto Eisenmann escribe: “…el hecho positivo es el informe de la Comisión Evaluadora de la licitación de la Cinta Costera (fase 1), que dio como ganador al consorcio Odebrecht/CUSA… hay que felicitar la objetividad e independencia de la Comisión Evaluadora y al Ministro y Viceministro del MOP, quienes nombraron un grupo respetable de profesionales y lo dejaron deliberar independientemente” (20 de julio de 2007).

El 21 de octubre de 2007, se presenta a escrutinio público con una participación ciudadana de más de 500 personas, el proyecto y el estudio de impacto ambiental.

Los trabajos de construcción se iniciaron el día 5 de diciembre de 2007.

Los destacados Arquitectos paisajistas panameños, Boris Aguilar y Alberto Arosemena, desarrollaron y supervisaron los diseños de parques, jardines, kioscos, paseos y amenidades.

Los Ingenieros de la OPE/MOP; los ingenieros residentes de la obra; los ingenieros de la Dirección de Ingeniería de la Contraloría, inspeccionaron meticulosamente su ejecución y firmaron las cuentas por avance de obra, presentadas a los bancos privados (de Japón y EEUU) que financiaron el proyecto.

Se construyó la escollera rellenando 33.3 hectáreas de fondo de mar, para obtener una superficie ganada de trescientos treinta y tres mil metros cuadrados (333,000 m2).

Se instaló bajo el relleno, la interceptora madre del Saneamiento de la Bahía de Panamá (construcción de cámaras de inspección, salas de bombas, respiraderos, etc.)

Se construyeron los dos viaductos sobre pilas e intercambiadores hacia la Avenida de los Mártires y la Omar Torrijos, y el otro hacia la Vía Israel y el Corredor Sur; también el puente sobre el río Mataznillo y el empalme hacia Punta Paitilla.

La inversión total en la Obra Cinta Costera y Nueva Vialidad, fase 1, fue de $180.1 millones de dólares, que incluye, si mal no recuerdo, $10.5 millones de dólares del Saneamiento de la Bahía de Panamá, por las facilidades soterradas en la fase 1. También se pagaron $9 millones de Balboas del ITBMS.

En cuanto al costo, durante la Administración Torrijos, el mismo se mantuvo, sin aumentos; la Cinta Costera (Fase 1) terminó en junio de 2009, con el mismo valor con que se adjudicó, incluyendo los costos financieros.

El Proyecto de CINTA COSTERA y Nueva Vialidad (fase 1), es una obra pública que mejora sensiblemente la red vial, esencialmente, es un proyecto que recupera y crea espacios públicos para la gente, áreas verdes, parques, canchas y un ambiente saludable y abierto.

He de decir que disfruto mucho pasar por ese emblema, ya un “ícono” de nuestra Ciudad Capital y ver a miles de panameños y visitantes con sus familias dándole uso y valor a una obra que orgullosamente es de todos.

*El autor es economista y ex Ministro de Estado

Panamá, 7 de enero de 2017

“SOBERANÍA VULNERADA”

*Por Benjamín Colamarco Patiño

“Quiera el cielo que sean pocos los que continúen vueltos de espaldas a la Patria”, sentenció José Martí, pensamiento que viene a mi memoria por la observación de una disminuida capacidad soberana del Estado panameño, a través de su Gobierno, para hacer valer los intereses nacionales y los valores de la República y enfrentar con inteligencia, espíritu patriótico y la resolución templada, los embates de determinadas potencias y organizaciones, que, por decir lo menos, atentan contra preceptos constitucionales básicos, las leyes nacionales y los fundamentos del Derecho Internacional Público.

Lo más preocupante es que los efectos de esta situación, recaen indistintamente sobre ciudadanos, trabajadores panameños, que ven la fuente del sustento de sus familias en peligro, mientras que incluso algunos ya han perdido sus empleos, en circunstancias difíciles y complejas, con un Gobierno que no se da cuenta que hay señales de cuidado por doquier, que la economía se ralentiza y las capacidades productivas en importantes sectores, reflejan los impactos de una incipiente desestructuración por falta de políticas públicas coherentes y claramente definidas, todo sumado al excesivo “burocratismo”.

La República no puede soportar el maltrato y la incompetencia de sus más altos funcionarios, no podemos permitir que nuestras ventajas comparativas y competitivas como país, con una privilegiada posición geográfica, se vean mermadas por antojadizas disposiciones del Gobierno Colombiano, en contravención de sendas resoluciones de la OMC.

No podemos permitir que otros países u organismos internacionales, fuera del sistema de la ONU, nos impongan obligaciones y límites no determinadas por la legislación panameña.

No podemos permitir que medios de comunicación nacionales, incluso el periódico más antiguo del País: “La Estrella de Panamá”, considerada como “patrimonio histórico nacional”, en cuya redacción dejó la vida mientras escribía una crítica cáustica contra los que ofendían el sentimiento nacional, el insigne periodista y poeta Gaspar Octavio Hernández, se vean amenazados por decisiones “administrativas” del Departamento del Tesoro de los EEUU.

No podemos permitir que se pretendan revivir en pleno siglo XXI, las anacrónicas políticas intervencionistas, las pretensiones neo-coloniales maquilladas hoy con pretextos utilitaristas de doble moral, que viola el principio de justicia, del debido proceso, del sistema de garantías y de imparcialidad. Pero sobre todo, vulneran la soberanía panameña en el sentido más amplio de su acepción, y tal menoscabo desdice más del interés del Gobierno de asumir una actitud políticamente alineada con el fortalecimiento del bien supremo de la Patria, que es su dignidad y la defensa de sus más caros intereses, íntimamente ligados a quienes nacidos en esta tierra, aspiramos a la esperanza del bienestar y el progreso.

* Economista, Ex Ministro de Estado y Ex Vicepresidente del PRD

Una Nueva Hegemonía Cultural para un Orden Nuevo

*Por Benjamín Colamarco Patiño

No se puede transformar la sociedad en la dirección del bienestar general y el desarrollo humano integral, participativo, incluyente y sostenible,  sin organización, sin Partidos de ideas, sin una plataforma política que sostenga cambios en los paradigmas y recuperación de valores culturales relacionados con los hechos y modelos que expresan una concepción humanista de la colectividad.

Del análisis crítico que hagamos del tipo de sociedad en que vivimos, se infiere cierta desestructuración, como reflejo de una baja cultura, o en el mejor de los casos, una asimetría cultural entre distintos estratos que amplía las diferencias y, en consecuencia, se restringen las oportunidades y la capacidad de cohesión social y la conciencia del ser panameño, de la necesidad de superación colectiva con una velocidad de marcha hacia el bienestar general, más uniforme, más equilibrada.

Incluso podemos señalar la hegemonía de determinado modelo, de una minoría privilegiada, que excluye del sistema a los estratos más débiles o de condiciones socio-económicas muy precarias, que merced determinados condicionamientos exógenos, promueven anti-valores y prácticas contrarias al sentido de una necesaria transformación cualitativa.

Cuando hablamos de cultura, podemos referirnos al grado de conocimientos y al perfeccionamiento de la conducta que posee una persona, adquiridos mediante un proceso educativo que busca la plena realización de las capacidades humanas (tradición clásica).

Empero, en el caso que quiero plantear, acudo a la definición de E. B. Tylor, abro cita: “La cultura en sentido etnográfico amplio, es todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos o capacidades adquiridas por el hombre en cuanto miembro de la sociedad”, cierro cita.

El pensador y político italiano Antonio Gramsci, teorizó sobre el concepto de “hegemonía cultural”, proponiendo una reforma intelectual y moral, revisando desde una concepción dialéctica, la dirección político-cultural de su tiempo, una «reforma que hubiera modificado profundamente las costumbres y creado una nueva relación entre cultura y sociedad”.

A partir de la propuesta conceptual que intento presentar en este escrito, la sociedad panameña, para lograr dar un salto cualitativo, desde un sistema de ideas, de valores, de ideales o pensamientos, que nos permita un profundo cambio cultural, debe identificar y producir una conducta colectiva, alineada con objetivos superiores, con un lenguaje común, que exprese de manera clara tal modelo de referencia de una nueva hegemonía cultural, identificada por todos en el colectivo nacional, que rompa viejos modelos o estereotipos, envuelto en su propio paradigma, para modelar su propio camino, para abrirse campo en medio de las contradicciones, reflujos y prácticas contrarias al arquetipo identificado para moldear la visión para la instalación de esa nueva hegemonía cultural.

Claro está que esto presupone un pensamiento crítico, que cuestiona los actuales modelos prevalecientes y las viejas hegemonías, sobre la base de una filosofía que debe hacer progresar la doctrina y la práctica política, desde la intervención de la realidad, para la transformación de la estructura de la cual proviene un cambio en el modo de pensar de la conciencia, en el sentido del desarrollo para el bien común. Un  cambio cultural, que es también un cambio en los hábitos y la construcción de un nuevo código de conducta, más socio-céntrico, abierto, colaborativo, solidario y humanista.

Una  nueva hegemonía cultural que transforma la sociedad, también el modo de pensar, de construir acuerdos amplios y de planificar.

Los cambios en las leyes, “per se”, no resuelven los problemas prácticos de la gente, solo la transformación cultural, actitudinal, en el conjunto social, puede aplicar en la acción transformadora.

Es de una nueva hegemonía cultural de la que debe derivarse de manera coherente, todo un proceso de reformas para un orden nuevo, en la educación, en la economía, la ciencia, la política, el deporte, en la producción y el intercambio, en la ecología, en lo social, en fin, en el ser social panameño mismo, en su esencia y modo de pensar y actuar, poniendo al frente la cultura, que precede nuevos métodos de conocimiento.

La hegemonía cultural no es la que impone un minúsculo grupo determinado como modelo de referencia a seguir, ni los estereotipos de los medios de comunicación, sino la que dirige a las grandes mayorías nacionales hacia el orden nuevo, hacia una mejor sociedad: materialmente más equitativa, socialmente más justa, ambientalmente más sostenible y políticamente más democrática.

Se trata en suma de una nueva guía; la HEGEMONÍA CULTURAL como nivelador social, como conjunto de valores fundamentales que precede y moldea en primer lugar, la mente de las personas, el yo interior, y direcciona su actuar desde un nuevo paradigma social, alcanzando el ideal superior de la cultura en el sentido más amplio e incluyente de la palabra.

*Economista,  Ex Ministro de Estado y Ex Vicepresidente del PRD.