ideología

La Socialdemocracia como Fundamento Ideológico para una Praxis Transformadora

Por Benjamín Colamarco Patiño

En un contexto donde la política parece reducida a un pragmatismo vacío, debilitada por una baja cultura política, sometida a las lógicas del cortoplacismo y el individualismo posmoderno (esa «sociedad líquida» que describió Sigmund Bauman), o al «colonialismo tecnocrático» del que teorizó Habermas, se hace más urgente que nunca reivindicar el rol de la ideología como sustento de toda acción política transformadora. No puede haber una buena praxis sin una teoría sólida que la guíe; pretender intervenir la realidad sin un marco filosófico claro conduce al oportunismo, al fracaso programático y, en última instancia, a la pérdida de sentido de la lucha política democrática. 

El Sustento Teórico de la Socialdemocracia: Bernstein, Kautsky, Crosland y Habermas

La socialdemocracia, como corriente ideológica, no es un simple conjunto de políticas públicas, sino una visión del mundo arraigada en principios éticos y teóricos bien definidos. Para fortalecer nuestras raíces y reafirmar nuestro compromiso con el bien común, la justicia social y la equidad, debemos recurrir a sus grandes pensadores: 

1. Eduard Bernstein y el Revisionismo Democrático 
   Bernstein, en su obra «Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia» (1899), desafió el determinismo revolucionario marxista, argumentando que el socialismo no debía imponerse por la fuerza, sino construirse mediante reformas graduales dentro de la democracia. Su frase «el movimiento lo es todo, el objetivo final no es nada» subraya la importancia del proceso político constante, donde cada avance en derechos laborales, educación pública, oportunidades y redistribución de la riqueza es un paso hacia una sociedad más justa. 

   – Lección para hoy: La política no puede reducirse a consignas vacías; debe ser un proyecto de construcción permanente, donde la lucha por reformas concretas (fiscales, educativas, sanitarias, productivas; democracia social, democracia política, democracia económica) sea el camino hacia la justicia social, el bienestar y el desarrollo.

2. Karl Kautsky y la Defensa de la Democracia como Método
  Kautsky, aunque inicialmente cercano al marxismo ortodoxo, terminó defendiendo la vía democrática al socialismo, enfrentándose tanto al  conservadurismo como al autoritarismo bolchevique leninista. En «La dictadura del proletariado» (1918), criticó la idea de una revolución violenta, insistiendo en que, sin democracia, no hay socialdemocracia posible. 

   – Lección para hoy: Renunciar a los métodos autoritarios y abrazar el pluralismo institucional es esencial. El Torrijismo debe ser radical en sus fines (equidad, justicia, soberanía), pero democrático en sus medios

3. Anthony Crosland y la Socialdemocracia Keynesiana
   En «El futuro del socialismo democrático» (1956), Crosland argumentó que el socialismo del siglo XX no debía centrarse en la estatización de la economía, sino en la redistribución de la riqueza a través de impuestos progresivos, educación universal y pleno empleo. Su enfoque influyó en el laborismo británico y en la construcción del Estado de bienestar

  – Lección para hoy: La justicia social no se logra solo con discursos, sino con políticas económicas audaces (fiscalidad justa, inversión en salud y educación; crecimiento económico con equidad) que reduzcan las desigualdades estructurales. 

4. Jürgen Habermas y la Democracia Deliberativa
Habermas, el último gran teórico de la socialdemocracia, aportó una base filosófica renovada con su teoría de la acción comunicativa y la democracia deliberativa. Para él, la legitimidad política no surge solo de las urnas, sino también de espacios públicos donde la ciudadanía participe organizadamente en la construcción de consensos racionales (deliberación). 

   – Lección para hoy: La política no puede ser un monopolio de las elites; debe fomentar mecanismos de participación ciudadana y deliberación que fortalezcan la ética del discurso público. 

Recuperar el Ideario Torrijista y la Ética Socialdemócrata

En el PRD, nuestra brújula debe ser el ideario Torrijista, que supo combinar soberanía nacional, justicia social, desarrollo inclusivo y organización de las comunidades. Pero también debemos enriquecerlo con los postulados de la Socialdemocracia, que nos enseñan que: 

Sin teoría, no hay estrategia (y sin estrategia, solo hay improvisación. El que planifica gobierna, el que no, es gobernado). 
Sin ética, no hay política (solo clientelismo y corrupción). 
Sin disciplina y decoro, no hay credibilidad (la «sociedad líquida» nos exige coherencia y nuevos referentes). 

Conclusión: Hacia una Política con Raíces y Proyección 

La crisis actual de la política no es solo de liderazgos, sino de falta de fundamentos ideológicos, de principios éticos, e ideas coherentes. Recuperar las enseñanzas de Bernstein, Kautsky, Crosland, Habermas y de Omar Torrijos, nos permite rearmar un proyecto con solidez teórica y capacidad transformadora para la complejidad de hoy. 

Como militantes, debemos repensar nuestras prácticas, rechazar el inmediatismo y reconstruir un compromiso inquebrantable con el bien común. Solo así honraremos el legado Torrijista y haremos de Panamá un país más justo, solidario y equitativo, en una Patria soberana

Benjamín Colamarco Patiño

Panamá, junio de 2025

                                                                www.benjamincolamarco.com

«Análisis de los principios fundamentales del Torrijismo»

Por:  Benjamín Colamarco Patiño

La Declaración de Principios del PRD, en su primer numeral, señala lo siguiente:

«El Partido Revolucionario Democrático es una organización política permanente cuyo pensamiento político, fines y objetivos se inspiran en el ideario Torrijista y en los postulados ideológicos y programáticos de la socialdemocracia.»

Sin partidos políticos no hay democracia. Los partidos políticos juegan un papel fundamental en cuanto a la organización de los ciudadanos que se unen para fomentar, mediante esfuerzos conjuntos, el interés nacional con base en una ideología compartida que los identifica.

Cuando se pierde esa cohesión, el partido pierde su esencia y finalidad. Involuciona hacia «partidos taxis» en el que individuos se suben y se bajan por conveniencias, o en «clubes electorales», personalistas o para lo que llamamos «la democracia de la audiencia».

En razón de ello, creo oportuno esbozar los conceptos que desde una perspectiva referencial enmarca nuestra ideología, en medio de un proceso complejo e incierto de cambio civilizatorio.

El conjunto de ideas y propósitos en el origen del Torrijismo, que lo define, ha sido su lucha por la recuperación de nuestra plena integridad soberana, un principio arraigado en la tradición antiimperialista latinoamericana que encuentra ecos en pensadores como José Martí y Simón Bolívar. Esta lucha por la descolonización no solo se limita a la independencia política, sino también a la emancipación económica y cultural, en línea con las ideas de Frantz Fanon y su crítica al colonialismo.

Además, el Torrijismo ha buscado la modernización del aparato público, el mejoramiento de las condiciones laborales y la expansión del Estado de Bienestar, inspirado en los principios de la Socialdemocracia y en figuras como Olof Palme y Willy Brandt, quienes defendieron la justicia social dentro de un marco democrático.

El Torrijismo impulsó la integración del cooperativismo y la organización y desarrollo de las comunidades, con un nuevo diseño institucional.

Podemos decir que el Torrijismo es la búsqueda constante de la conciliación entre eficiencia y justicia social, entre crecimiento económico y equidad, entre responsabilidad y libertad, principios que recuerdan la filosofía del desarrollo humano propuesta por Amartya Sen y Martha Nussbaum. También es un movimiento que busca equilibrar el nacionalismo con la integración latinoamericana, una idea que encuentra resonancia en el pensamiento de José Carlos Mariátegui y su visión de una América unida en su diversidad.

El Torrijismo persigue ampliar las oportunidades en el seno de la sociedad, evitando caer en el «burocratismo» y resaltando el valor de la solidaridad, un principio central en la ética del centroizquierda democrático.

Ser Torrijista significa mantener la fidelidad fundamental a la lucha por la paz y la autodeterminación de los pueblos, la defensa de la integridad territorial del Estado; por los derechos de ciudadanía de los más débiles, de los sectores menos favorecidos, en línea con la tradición de la socialdemocracia.

En esos términos, ser Torrijista o Socialdemócrata implica dar la batalla por una sociedad materialmente más equitativa, socialmente más justa, políticamente más democrática, culturalmente más avanzada y ambientalmente más sostenible, en un país soberano, objetivos que coinciden con pensadores como André Gorz y Joan Martínez Alier.

Además, ser Torrijista significa mantener la lealtad a principios y valores como el humanismo, la civilización, la paz, la libertad, la igualdad, el pluralismo, la solidaridad y la justicia social. Estos valores están profundamente arraigados en la tradición del humanismo socialista y democrático y en figuras como Erich Fromm y Albert Einstein, quienes defendieron la necesidad de un sistema económico y político que priorizara el bienestar humano sobre el lucro desmedido.

En la concepción de pensadores y políticos progresistas, ser Socialdemócrata o Torrijista significa participar de un movimiento en una sociedad de conflictos y diferencias, en la búsqueda de una equidad creciente, preservando siempre la libertad, el bien común y la soberanía. Esta visión se alinea con las ideas de John Rawls y su teoría de la justicia como equidad.

Puedo concluir:

El Torrijismo, en su esencia, representa una visión de país que busca la justicia social, la equidad y la soberanía, inspirándose en la rica tradición del pensamiento latinoamericano y la socialdemocracia. Su vigencia radicará en su capacidad para adaptarse a los nuevos desafíos, manteniendo siempre su compromiso con los valores fundamentales que lo definen.

En un mundo cada vez más complejo, el Torrijismo nos invita a reflexionar sobre la importancia de construir sociedades más justas, educadas, democráticas y sostenibles, donde el bienestar humano sea el eje central de todo nuestro esfuerzo.

El Torrijismo sobrevivirá conservando los principios, valores y objetivos de siempre, pero cambiando los instrumentos, la mentalidad y métodos de aplicación a una realidad distinta a la de hace unos años.

En el PRD, o recuperamos nuestras raíces y reivindicamos la necesidad de la reforma y el relevo, con un recto sentimiento del deber patrio, sentido del honor, la honradez y la lealtad, o corremos el riesgo de desaparecer.

Panamá, 11 de marzo de 2025

www.benjamincolamarco.com

ASÍ PIENSO…

Mi Padre y mi Madre, a quienes siempre he hecho todo por honrar, me inculcaron valores que atesoro:
honestidad, responsabilidad,  amabilidad, gratitud, humildad, lealtad, amor y solidaridad, que, con un recto sentimiento del deber patrio, disciplina y perseverancia, han definido la forma correcta de mi comportamiento de vida.

Luego, durante mis años de estudios superiores en Italia, además de esforzarme por alcanzar el máximo desarrollo de conocimientos y capacidades, me interesé por conocer la trayectoria, la vida y obra de pensadores y políticos como Edward Bernstein, Filippo Turati, Giuseppe Saragat, entre otros, lo que fue formando en mi mente un criterio y un convencimiento sobre los principios de la Socialdemocracia.

Mientras estudiaba e investigaba en la universidad de Bologna, militamos con otros estudiantes, con esos bríos de la juventud y el idealismo palpitante, en solidaridad con los pueblos en lucha por su autodeterminación e independencia y por el afán histórico de Panamá por recuperar nuestra plena integridad soberana, con admiración por el liderazgo del General Omar Torrijos.

Y no escatimé también algún espacio para la música que me apasiona.

De regreso a la Patria, me inscribí en el Partido Revolucionario Democrático, único partido en que he militado por más de 42 años consecuente e ininterrumpidamente.

En el Partido tuve maestros como Rómulo Escobar Bethancourt, Alma Montenegro de Fletcher, Gerardo González, Berta Torrijos, Humberto Brugiatti, entre otros.

He vivido una vida plena de sentido, una historia como muchas, con altas y bajas, con éxitos y caídas. No he perseguido recompensas, ni me han hecho arredrar desventuras.

Ha sido una senda de constante adaptación, revisión y cambio, pero siempre con las raíces bien firmes en mis valores y principios.

Atribuyo la misma importancia a estos tres principios fundamentales: libertad, igualdad y solidaridad, que son interdependientes, cada uno de ellos es un requisito previo para los otros dos. Mientras que la justicia social, la autodeterminación y la paz, integran para mi, el conjunto de valores primordiales.

Mantengo una fuerte voluntad por materializar sueños e ideales por una mejor sociedad en un país soberano, libre de todo tipo de colonialismo, pero con la inteligencia para insertarnos en los cambios geo-políticos que se avizoran en el mundo y aprovecharlos en función de nuestros intereses nacionales y desarrollo.

Si me preguntan ¿qué tipo de sociedad? Siempre he planteado una sociedad materialmente más equitativa, socialmente más justa, culturalmente más avanzada y ambientalmente más sostenible, basada en 6 elementos clave: economía, trabajo, educación, innovación, equidad, y justicia social.

Ahora bien, la humanidad está viviendo un cambio de era, a una velocidad vertiginosa y con  factores que la hacen más compleja; desde mi lectura y apreciación, es un cambio de época civilizatorio. Pasamos de la sociedad industrial, a la sociedad de la información, la del conocimiento, otros la llaman la «posmoderna», que estamos pasando la «cuarta revolución industrial» con rapidez y profundidad desconocidas en anteriores cambios históricos.

Todos tenemos la capacidad de pensar, todos analizamos, tenemos ideas y creencias, siempre habrán diferencias, contrastes, contradicciones. Mi Padre siempre decía que «el camino es pensar», nadie tiene el monopolio de la verdad.

Por esa razón, intento siempre exponer algunas de las ideas que me definen, que enmarcan mi perspectiva, para contrastar con otras.

Benjamín Colamarco Patiño

Panamá, 23 de junio de 2024