Toda estructura social y política se mantiene mediante la operación de controles sociales, es decir, a través de normas, reglas y pautas institucionales que regulan la interacción entre individuos, organizaciones y grupos . Estos mecanismos, que pueden ser formales (leyes e instituciones estatales) o informales (valores y costumbres compartidos), son fundamentales para preservar el orden y garantizar la estabilidad social.
La democracia y la inevitabilidad de los partidos políticos
La idea de que pueda existir una democracia sin partidos políticos es conceptualmente equivocada. El constitucionalista Hans Kelsen sentenció con precisión: «Sólo por ofuscación o dolo puede sostenerse la posibilidad de la democracia sin partidos políticos. La democracia, necesaria e inevitablemente requiere un Estado de Partidos» . Esta afirmación encuentra eco en pensadores contemporáneos como Daniel Innerarity, quien reconoce que, si bien los partidos enfrentan desafíos significativos, siguen siendo órganos esenciales para la formación de la voluntad popular en los sistemas democráticos.
En la misma línea, Posada sostiene que: «Los partidos son instrumentos necesarios en el mecanismo del régimen constitucional, hasta el punto de que ciertas anormalidades, dificultades y crisis del régimen representativo constitucional, son la consecuencia de la debilitación de los partidos».
Esencia y finalidad de los partidos políticos
Los partidos políticos cumplen funciones irremplazables en el sistema democrático:
· Agrupan a ciudadanos afines en ideas, opiniones y doctrinas, subordinando pequeñas diferencias de opinión para solidarizarse en cuestiones de interés vital.
· Superan la acción política aislada, ya que los ciudadanos que actúan políticamente de manera individual tienen escasa capacidad para influir en la solución de los problemas del Estado.
· Poseen elementos identitarios esenciales: ideología, principios, valores, finalidad, visión de totalidad, estructura interna y metodología propia.
La finalidad de un partido político no se limita a la consecución del poder público, sino que se centra en la motivación que lo impulsa a obtenerlo. Un partido alcanza su plenitud cuando posee el poder necesario para mantener, reformar o transformar el Estado desde una base ideológico-programática que oriente la acción gubernamental.
Visión de totalidad y metodología
La visión de totalidad permite a los partidos políticos ubicar su interrelación con los diferentes grupos políticos y sociales, comprendiendo los elementos que los acercan a unos y los que pudiesen alejarlos de otros, considerando las circunstancias y características del contexto.
La metodología propia se refleja en el diseño de estrategias para alcanzar el poder, en la formulación de planes de acción y visión programática en función de la correlación de fuerzas. Los partidos generan un sentido de pertenencia y garantizan la existencia de un hilo conductor cuya ausencia negaría su propia condición.
El caso del PRD: un partido progresista y reformista
El PRD como partido progresista y reformista, a partir de sus documentos fundamentales, se esforzó por construir un sistema mejor y más eficiente, más colaborativo, mediante reformas que lo vuelvan más funcional y participativo. Esta visión se alinea con la tradición de la socialdemocracia y pensadores como Eduard Bernstein, quien abogaba «por un socialismo evolutivo a través de reformas graduales dentro del marco democrático, privilegiando el movimiento y la mejora continua por sobre objetivos revolucionarios lejanos.»
Desde esa perspectiva, he sostenido y enfatizado que ser Torrijista o Socialdemócrata implica dar la batalla por una sociedad materialmente más equitativa, socialmente más justa, políticamente más democrática, culturalmente más avanzada y ambientalmente más sostenible, en una Patria soberana.
La dinámica democrática: gobierno y oposición
En un sistema democrático funcional, debemos entender y asumir que el acceso al poder es transitorio. Quienes un día son gobierno, al siguiente pueden ser oposición. Este reconocimiento obliga a los actores políticos a:
· Someterse a procesos de rendición de cuentas.
· Practicar el pluralismo y la tolerancia.
· Mantener una conducta pública abierta y eficiente.
· Reconocer que la oposición forma parte de la solución de los problemas.
Ser un partido de oposición implica capacidad para fiscalizar la gestión pública, señalar lo que está mal, formular soluciones alternativas y estar dispuesto a debatirlas en un marco de tolerancia y reconocimiento de las diferencias, manteniendo firmeza y coherencia en las posiciones de principio.
Desviaciones y especies degeneradas de partidos
Las facciones políticas agrupadas en torno a intereses no mancomunados por afinidad ideológica, de opiniones o doctrina, constituyen especies degeneradas de partidos políticos. La presencia de agrupaciones de carácter personalista o surgidas por intereses inferiores, ha contribuido a desfigurar y desprestigiar el concepto mismo de partido.
Resulta particularmente inadmisible la existencia de partidos políticos basados únicamente en:
· Comunidad de intereses económicos privados.
· Lazos de parentesco o amistad personal.
Estas desviaciones desdibujan la figura de los partidos, aceleran su devaluación política y promueven fenómenos sociales degenerativos que afectan la percepción ciudadana sobre la vida política nacional.
Conclusión: los desafíos contemporáneos
El reto más grande que enfrentan actualmente los partidos políticos gira en torno a la capacidad del Estado para responder con eficiencia a las principales demandas ciudadanas, garantizar la gobernabilidad democrática, neutralizar el desencanto político e impedir, mediante el consenso, que la conflictividad social se convierta en confrontación innecesaria.
La pérdida de credibilidad producto del debilitamiento de los partidos puede atomizar las fuerzas políticas y sociales, llevando a una microfragmentación desquiciante donde no se logran coaliciones mayoritarias, resultando en parálisis gubernamental, vacío de poder y procesos legislativos fragmentados y caóticos .
Como advierte Innerarity, la democracia es un sistema tan abierto que pueden llegar al poder aquellos que quieren subvertirlo, por lo que «deberíamos diseñar el sistema para que el paso de los malos gobernantes no haga demasiado daño». En este diseño, los partidos políticos robustos y auténticos siguen siendo indispensables.
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