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“Entre el Faro y la Corriente: crear Poder desde la Base y la Reforma”

Por: Dr. Benjamín Colamarco Patiño

Vivimos un tiempo de tensiones fundamentales. La necesidad de anclarnos en valores sólidos choca con un mundo en cambio permanente. ¿Cómo ser fieles a nuestros principios sin quedar rígidos ante la corriente transformadora?

Modernidad Líquida y el Dilema Actual:

La «modernidad líquida» de Bauman describe nuestro escenario: estructuras transitorias, relaciones volátiles, conocimientos efímeros, sin referentes sólidos. Esta fluidez genera incertidumbre, dificulta la planificación a largo plazo y fragiliza los vínculos humanos.

El conflicto central es claro: ¿cómo mantener lealtad a nuestros principios fundamentales –nuestro faro– en un contexto que premia la flexibilidad constante -la corriente-?

Lealtad Adaptativa: Ni Rigidez Ni Deriva

Frente a este dilema, propongo una «lealtad adaptativa». No se trata de rendir nuestros valores históricos, ni nuestros principios sino de comprenderlos a la luz de los nuevos tiempos e identificar y analizar el entorno cambiante. Buscar su esencia atemporal para aplicarla de forma relevante en contextos complejos.

La lealtad inteligente no es un muro de piedra inmóvil, sino como un árbol: arraigado profundamente pero flexible ante el viento para no quebrarse. Aquí la «razón comunicativa» de Habermas nos ilumina: nuestros propósitos pueden ser ajustados como resultado de un diálogo, de una deliberación constante con los demás y con los nuevos tiempos.

El PRD ante el Desafío

Los resultados de mayo de 2024 marcaron un punto de inflexión. Exigen análisis profundo, replanteamiento situacional, ver las miradas de otros – porque no estamos solos – y reestructuración organizativa para recuperar la confianza ciudadana.

El PRD debe reinventarse sin perder su esencia. Construir un proyecto político renovado basado en el ideario Torrijista y en los postulados ideológicos socialdemócratas, combinando ética pública, eficacia programática y conexión con las mayorías.

Recuperar Nuestra Base Original

Somos el partido que surgió del Proceso Revolucionario, acompañado desde abajo, con la creación y organización de las Juntas Comunales, de las Juntas Locales, de los Comités de Salud, de las Juntas Agrarias, de los Asentamientos Campesinos, del cooperativismo, de la reforma agraria. De la gente que transformó su vida en comunidad. Esta es nuestra historia y nuestra fortaleza.

Torrijos enseñaba a conjugar «luces largas y luces cortas» -lo estratégico con lo táctico-. Hoy debemos discernir entre objetivos permanentes y caminos cambiantes.

Propuesta Concreta: Poder desde la Base

Mi propuesta es clara y transformadora:

Reorganización interna:

  • Reforma estatutaria con deliberación amplia.
  • Reconexión con bases territoriales.
  • Espacios deliberativos con movimientos sociales, sectores productivos, la academia y los sindicatos.

Estrategia electoral 2029:

  • Concentrarnos en la formación política y en capacidad de gobierno en todas las estructuras partidarias, y en la organización territorial.
  • Postular solamente candidatos a Concejales, Representantes de Corregimiento, Alcaldes y Diputados.
  • No postular en el año 2029 candidato a la Presidencia de la República.

Esta decisión estratégica nos permitirá:

  • Reconstruir poder desde los cimientos
  • Fortalecer presencia territorial
  • Regenerar nuestra identidad política
  • Demostrar coherencia entre discurso y práctica

Conclusión: El Camino de la Regeneración

Para el bien del país, es vital que el Partido que fue ejemplo de un modo distinto de hacer política – entregado a la soberanía nacional, la defensa de la integridad territorial del Estado, el desarrollo comunitario, la justicia social y la dignidad – emprenda esta travesía de renovación.

Necesitamos autocrítica constructiva, valentía para romper lo que no funciona, humildad para escuchar a las bases y a los ciudadanos, y firmeza en los principios Torrijistas, adaptados a la realidad actual.

Solo así podremos regenerar la política y hacer soñar nuevamente a los jóvenes y a un pueblo sediento de esperanzas.

Benjamín Colamarco Patiño

www.benjamincolamarco.com

21 de octubre 2025

La esencia de los partidos políticos en la democracia

Toda estructura social y política se mantiene mediante la operación de controles sociales, es decir, a través de normas, reglas y pautas institucionales que regulan la interacción entre individuos, organizaciones y grupos . Estos mecanismos, que pueden ser formales (leyes e instituciones estatales) o informales (valores y costumbres compartidos), son fundamentales para preservar el orden y garantizar la estabilidad social.

La democracia y la inevitabilidad de los partidos políticos

La idea de que pueda existir una democracia sin partidos políticos es conceptualmente equivocada. El constitucionalista Hans Kelsen sentenció con precisión: «Sólo por ofuscación o dolo puede sostenerse la posibilidad de la democracia sin partidos políticos. La democracia, necesaria e inevitablemente requiere un Estado de Partidos» . Esta afirmación encuentra eco en pensadores contemporáneos como Daniel Innerarity, quien reconoce que, si bien los partidos enfrentan desafíos significativos, siguen siendo órganos esenciales para la formación de la voluntad popular en los sistemas democráticos.

En la misma línea, Posada sostiene que: «Los partidos son instrumentos necesarios en el mecanismo del régimen constitucional, hasta el punto de que ciertas anormalidades, dificultades y crisis del régimen representativo constitucional, son la consecuencia de la debilitación de los partidos».

Esencia y finalidad de los partidos políticos

Los partidos políticos cumplen funciones irremplazables en el sistema democrático:

· Agrupan a ciudadanos afines en ideas, opiniones y doctrinas, subordinando pequeñas diferencias de opinión para solidarizarse en cuestiones de interés vital.
· Superan la acción política aislada, ya que los ciudadanos que actúan políticamente de manera individual tienen escasa capacidad para influir en la solución de los problemas del Estado.
· Poseen elementos identitarios esenciales: ideología, principios, valores, finalidad, visión de totalidad, estructura interna y metodología propia.

La finalidad de un partido político no se limita a la consecución del poder público, sino que se centra en la motivación que lo impulsa a obtenerlo. Un partido alcanza su plenitud cuando posee el poder necesario para mantener, reformar o transformar el Estado desde una base ideológico-programática que oriente la acción gubernamental.

Visión de totalidad y metodología

La visión de totalidad permite a los partidos políticos ubicar su interrelación con los diferentes grupos políticos y sociales, comprendiendo los elementos que los acercan a unos y los que pudiesen alejarlos de otros, considerando las circunstancias y características del contexto.

La metodología propia se refleja en el diseño de estrategias para alcanzar el poder, en la formulación de planes de acción y visión programática en función de la correlación de fuerzas. Los partidos generan un sentido de pertenencia y garantizan la existencia de un hilo conductor cuya ausencia negaría su propia condición.

El caso del PRD: un partido progresista y reformista

El PRD como partido progresista y reformista, a partir de sus documentos fundamentales, se esforzó por construir un sistema mejor y más eficiente, más colaborativo, mediante reformas que lo vuelvan más funcional y participativo. Esta visión se alinea con la tradición de la socialdemocracia y pensadores como Eduard Bernstein, quien abogaba «por un socialismo evolutivo a través de reformas graduales dentro del marco democrático, privilegiando el movimiento y la mejora continua por sobre objetivos revolucionarios lejanos.»

Desde esa perspectiva, he sostenido y enfatizado que ser Torrijista o Socialdemócrata implica dar la batalla por una sociedad materialmente más equitativa, socialmente más justa, políticamente más democrática, culturalmente más avanzada y ambientalmente más sostenible, en una Patria soberana.

La dinámica democrática: gobierno y oposición

En un sistema democrático funcional, debemos entender y asumir que el acceso al poder es transitorio. Quienes un día son gobierno, al siguiente pueden ser oposición. Este reconocimiento obliga a los actores políticos a:

· Someterse a procesos de rendición de cuentas.
· Practicar el pluralismo y la tolerancia.
· Mantener una conducta pública abierta y eficiente.
· Reconocer que la oposición forma parte de la solución de los problemas.

Ser un partido de oposición implica capacidad para fiscalizar la gestión pública, señalar lo que está mal, formular soluciones alternativas y estar dispuesto a debatirlas en un marco de tolerancia y reconocimiento de las diferencias, manteniendo firmeza y coherencia en las posiciones de principio.

Desviaciones y especies degeneradas de partidos

Las facciones políticas agrupadas en torno a intereses no mancomunados por afinidad ideológica, de opiniones o doctrina, constituyen especies degeneradas de partidos políticos. La presencia de agrupaciones de carácter personalista o surgidas por intereses inferiores, ha contribuido a desfigurar y desprestigiar el concepto mismo de partido.

Resulta particularmente inadmisible la existencia de partidos políticos basados únicamente en:

· Comunidad de intereses económicos privados.
· Lazos de parentesco o amistad personal.

Estas desviaciones desdibujan la figura de los partidos, aceleran su devaluación política y promueven fenómenos sociales degenerativos que afectan la percepción ciudadana sobre la vida política nacional.

Conclusión: los desafíos contemporáneos

El reto más grande que enfrentan actualmente los partidos políticos gira en torno a la capacidad del Estado para responder con eficiencia a las principales demandas ciudadanas, garantizar la gobernabilidad democrática, neutralizar el desencanto político e impedir, mediante el consenso, que la conflictividad social se convierta en confrontación innecesaria.

La pérdida de credibilidad producto del debilitamiento de los partidos puede atomizar las fuerzas políticas y sociales, llevando a una microfragmentación desquiciante donde no se logran coaliciones mayoritarias, resultando en parálisis gubernamental, vacío de poder y procesos legislativos fragmentados y caóticos .

Como advierte Innerarity, la democracia es un sistema tan abierto que pueden llegar al poder aquellos que quieren subvertirlo, por lo que «deberíamos diseñar el sistema para que el paso de los malos gobernantes no haga demasiado daño». En este diseño, los partidos políticos robustos y auténticos siguen siendo indispensables.

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“Panamá: Defensa de la Soberanía frente a las Presiones Externas”

Por Benjamín Colamarco Patiño

El Derecho Internacional Público existe para proteger a los Estados de arbitrariedades y garantizar la convivencia pacífica entre naciones. Sin embargo, la reciente política exterior del gobierno de Donald Trump ha amenazado estos principios, ejerciendo presiones económicas, diplomáticas e incluso amenazas contra Panamá en un intento por condicionar nuestras decisiones soberanas. 

Estas acciones no solo violan el principio de no intervención y menoscaban el Tratado de Neutralidad, sino que también ponen en riesgo la estabilidad regional y el derecho de nuestro pueblo a autodeterminar su futuro sin coerciones externas. Panamá, como nación libre e independiente, no puede ni debe aceptar imposiciones de ningún poder extranjero, vengan de donde vengan.

Los Estados Unidos no le “regalaron” nada a Panamá, el mundo lo sabe, nuestra soberanía plena se conquistó con lucha y solidaridad, y blindamos la integridad del territorio patrio con irreductible convicción.

Por ello, es imperativo que: 

1. El Gobierno panameño refuerce su posición diplomática, denunciando ante organismos internacionales cualquier injerencia inadmisible. 
2. Se fortalezcan alianzas regionales y globales con países comprometidos con el respeto al Derecho Internacional y con aquellos que se han adherido al Tratado de Neutralidad.
3. La sociedad panameña defienda la soberanía con unidad, dignidad y firmeza, recordando que nuestra independencia no es negociable. 

Las tácticas de presión y chantaje no tienen cabida en el orden multilateral del siglo XXI. Panamá no es colonia ni patio trasero de nadie, y cualquier intento por socavar su soberanía debe ser confrontado con la fuerza del derecho y la voluntad inquebrantable de nuestro pueblo.

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