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La verdad a medias siempre es una mentira completa

Durante las últimas semanas, el Señor Presidente de la República y sus voceros, han insistido en manifestar que la CINTA COSTERA y NUEVA VIALIDAD, fase 1, es una “obra ínfima” y a renglón seguido, hacen inferir que se pagó con el presupuesto que ellos elaboraron.

Por el respeto que se merece la ciudadanía, es obligante informar con objetividad los hechos, para que puedan discernir entre lo que es propaganda electorera con pretensiones de descalificación, y la realidad.

Con relación al pago de la obra, es preciso afirmar que el contrato de ejecución establecía que el monto total debía ser pagado una vez concluida y aceptada conforme por el Ministerio de Obras Públicas. En el presupuesto público asignado al MOP para la vigencia fiscal del año 2009, se consignó la totalidad de la inversión, que ascendió a la suma de $180,097,481.90 la cual fue pagada durante ese mismo año, librándose a la administración entrante, de tener que reservar fondos del presupuesto que les correspondería formular y aprobar para el 2010.

Aclarado el punto, lo que habría que destacar es el valor de uso, la recuperación de espacios para la gente, la belleza paisajística y el incremento del patrimonio público que ha representado tan magna obra, que incorpora 35 hectáreas de tierras a la ciudad y un sistema que integró la colectora principal del proyecto de saneamiento de la Bahía de Panamá, parques, jardines, áreas verdes arborizadas, aceras, veredas, ciclo-vías, pasos peatonales, etc., con la nueva vialidad y los viaductos, creando la nueva cara de nuestra Ciudad Capital y punto de referencia obligado para propios y visitantes.

Todos los Gobiernos, con sus circunstancias, desarrollan proyectos y obras, esas son parte de sus atribuciones y responsabilidades, al final, las mismas no son de quienes gobiernan coyunturalmente, son de toda la sociedad, de igual manera que también es de todos los panameños (as), el desmedido endeudamiento público al que le ha llevado la actual administración.

Para finalizar, todavía ningún vocero oficial, ni el propio Mandatario en sus numerosas apariciones en televisión, que se sucedieron inusitadamente las últimas semanas, durante la campaña interna de su partido, ha explicado las razones por las cuales, pasados ya casi cuatro años de su administración, no han sido habilitados los 5 módulos de servicio para los usuarios, construidos en el 2009 en la Cinta Costera, fase 1.

Concluyo, expresando como ciudadano, mi protesta por el atentado al patrimonio histórico que representa el camellón marino que a un costo que ronda los 800 Millones de Balboas, ha cercado, cual prisión, nuestro casco viejo desde el mar, rompiendo la visual y el paisajismo desde la bahía y la vista al mar, desde el sitio histórico de las Bóvedas, otrora “Cuartel de Chiriquí” y San Felipe.

En los planes y diseños elaborados durante  nuestra administración, de las subsiguientes fases de la CINTA COSTERA, para preservar la condición del «Monumento Histórico», se contempló el empalme y continuidad del proyecto adyacente a la Avenida de los Poetas y Fuerte Amador, mediante una conectividad subterránea tangencial al casco viejo, con un costo estimado en 130 Millones de Balboas.

Benjamín Colamarco Patiño

*El autor es Doctor en Economía y Ex Ministro de Obras Públicas.

La historia no se repite en espiral

Las sociedades se cohesionan en la medida en que son capaces de superar sus diferencias y construir acuerdos sociales sólidos, sobre la base de una visión de futuro compartida, con posicionamiento estratégico.

Si priorizamos el pasado, el divisionismo, el diversionismo, los rencores del siglo XX, por sobre las perspectivas del futuro, que pudiesen avenirnos, podemos perder todo sublime propósito, desarrollo y logro nacional.  A fin de cuentas, a todos nos une el ser panameños.

Hago votos para que el respeto al Derecho Internacional; La Constitución y las Leyes panameñas, sean siempre el marco de la convivencia, sin prejuicios subjetivos y sin que persona (o «poder») alguna (o), se sienta por encima de su estricto acatamiento.
El mundo ha cambiado y sigue un proceso continuo de transformación. Las circunstancias y el contexto histórico y geo-político que prevalecieron hasta 1989, caracterizado por la “Guerra Fría”, la “Perestroika”, las tensiones y correlaciones de fuerza contrapuestas Este – Oeste, los “intereses hegemónicos” de la época, las luchas por la Liberación Nacional en Centroamérica, etc., son muy distintas, radicalmente diversas, a las que tenemos hoy en el año 2012 del siglo XXI.

La realidad actual, que no es la de hace 23 años, demanda de los actores políticos y sociales, enfrentar los retos que hoy se nos presentan, con las circunstancias objetivas que acompañan los nuevos tiempos, con sus propias contradicciones, correlaciones, injusticias y debilidades, conscientes que, en el siglo XXI, la Democracia es medio y fin de la lucha política. A partir de esa premisa, sostengo que la búsqueda constante de la conciliación y ajuste de esas contradicciones en la construcción de una mejor sociedad: materialmente más equitativa, socialmente más justa y políticamente más democrática, con un Estado rediseñado, que amplíe oportunidades y derechos de ciudadanía, pasa a ser el objetivo fundamental.

Panamá, 16 de diciembre de 2012

BENJAMÍN COLAMARCO PATIÑO

Ex Ministro de Estado y ex Vice-Presidente del PRD

Comentarios The Economist sobre Panamá

Por: Benjamín Colamarco Patiño

La prestigiosa revista especializada “The Economist”, en su edición del 14 de julio de 2011, publica un interesante artículo dedicado a la economía panameña, bajo el sugestivo título: “La economía de más rápido crecimiento apunta alto, pero primero necesita un Gobierno tan impresionante como su economía”.

El artículo destaca que la economía panameña ha estado en franca expansión desde el año 2005, con un promedio de crecimiento anual, a partir de ese año, superior al 8%. “Sin lugar a dudas es la economía de más rápido y sostenido crecimiento de América Latina”.

Tal indicación, no es producto de la casualidad, se deriva de una política económica que formó parte integral del programa de la Administración Torrijos, que se fundamentó en la disciplina fiscal y la estabilización macroeconómica. Con determinación se inició el proceso de saneamiento de las finanzas públicas para lograr un entorno estable.

Se establecieron mecanismos de monitoreo para controlar, en lo posible, las oscilaciones del ciclo económico, a la vez que se influyó en la asignación de recursos para mejorar la eficiencia económica, a la par que se establecieron programas que influían en la distribución de la renta.

Se logró así un rápido crecimiento y bajo desempleo, con disponibilidad de ahorro corriente para financiar la inversión social y el desarrollo de la infraestructura nacional.

Pese a la recensión mundial de 2008 y 2009,  Panamá quedó mejor posicionado que la mayoría de las naciones Latinoamericanas, con un pico de crecimiento en el 2007 del 11.2% y, aunque aún con un nivel inadecuado con relación a la distribución de la renta, el índice de Gini,  mostró una disminución de 7 puntos, es decir, mejoró de 0.58 en 2003, a 0.51 en 2008.

La decisión popular de iniciar la ampliación del Canal de Panamá en 2006 y la expansión portuaria, con los negocios marítimos y el fortalecimiento del centro bancario de Panamá, conjuntamente con el crecimiento de la Zona Libre de Colón, el Área Económica Especial Panamá – Pacífico y la acumulación de capital en forma de infraestructura, desde entonces (2005), impulsan el crecimiento.

El articulista de The Economist en su publicación del 14 de julio de 2011, expresa dudas sobre el Estado de Derecho y la corrupción en Panamá y plantea además, las grandes deficiencias en la educación panameña, lo que representa un lastre para las perspectivas futuras del Istmo, en un mundo cada vez más competitivo, en donde el acceso al conocimiento y a las nuevas tecnologías, señalan el camino.

La inequidad y la persistente mala distribución del ingreso, conjuntamente con las “ambiciones reeleccionistas y los particulares intereses de Ricardo Martinelli”, marcan otras aprensiones.

Son preocupantes, en adición, los indicadores que presagian la entrada de Panamá en el circulo pernicioso: déficit – deuda.

Temen que la Autoridad del Canal, sea presa de los apetitos “politiqueros” del Gobierno y transformarse en la “caja menuda” o “caja rápida” de la gestión Martinelli (“Short-term cash-cow”).

Sostienen los redactores del artículo de The Economist que: “Panamá corre el riesgo de convertirse en el próximo México, antes que en el próximo Singapore”.

Panamá, 17 de julio de 2011.