política

Escuela Torrijista de Formación Política y de Gobierno Ascanio Villaláz (Documento de diseño)

Documento de diseño

11 de octubre de 2009

(Elaborado por Benjamín Colamarco Patiño)

  • FUNDAMENTO

No pretendo negar que la conducción política es un arte. Sólo quiero afirmar que allí hay mucho más espacio para las ciencias, si aprendemos a teorizar sobre la práctica. Propongo el fin de la política tradicional.  Veo, aunque lento, un proceso equivalente a aquel por el cual los médicos sustituyeron parcialmente a los brujos y los curanderos en la práctica de la medicina. Los brujos no están extinguidos, pero dominan los médicos. El político del futuro tiene que ser más profesional (…) o la democracia no sobrevivirá conducida por los “curanderos” de la política,  sean de izquierda o derecha”.

Carlos Matus[1]

(Propuesta para el debate por Benjamín Colamarco Patiño)

A comienzos del siglo XXI, los países de América Latina y el Caribe han apostado a la Democracia como la única forma legítima de ejercicio del gobierno.  Sin embargo, como la democracia se legitima en la acción, los pobres resultados que muestran los gobiernos para hacer frente a las demandas sociales crecientes redundan en un desprestigio y desesperanza de la ciudadanía con respecto a la Política y su capacidad para transformar la realidad.

Demandas por una mejor distribución del ingreso, por mejor regulación de la actividad del sector privado, por aumento de la calidad de los servicios de salud y educación, permanecen postergadas.  Todas ellas exigen que los Estados mejoren la calidad de su gestión, sin que se perciba voluntad de los ciudadanos de destinar más fondos para ello.

Mientras tanto, la Globalización complejiza la realidad restando grados de libertad a las posibilidades de implementar políticas económicas y sociales autónomas. Hoy podemos pensar en países independientes con una clara voluntad nacional, pero no en países desintegrados del resto del mundo.

Los Gobernantes se enfrentan a desafíos cada vez más complejos y las herramientas utilizadas para afrontarlos no han evolucionado en forma comparable.

El Profesor Carlos Matus, creador de la Fundación ALTADIR, señaló “el problema que enfrentamos es de una crisis de capacidad de gobierno”, evidenciada por: “diseño deficiente de las oficinas de los gobernantes, sistemas de planificación desactivados o tecnocráticos, carencia de monitoreo y evaluación por resultados de la gestión pública, incapacidad para procesar problemas, descoordinación de la gestión pública, equipos de gobierno incoherentes, casi total incapacidad para modernizar el aparato público, aceptación de cooperación técnica de baja calidad,  “palos a ciegas” en los intentos frustrados de atacar las deficiencias anotadas, y alta ceguera para distinguir lo que va bien de lo que va mal. Ergo, baja capacidad para corregir, dominio del conformismo, frustración en la inercia de la rutina y miedo al cambio[2]”.

Estos problemas se resumen en uno solo: la Política no logra hacer foco, ni impactar satisfactoriamente en los problemas de la sociedad. Desde esta visión, la crisis de capacidad de gobierno está fundada sobre dos factores principales:

  1. La fractura entre la política y la técnica

En la gestión de gobierno, la Política y la Técnica operan con racionalidades diferentes y el problema principal en su interacción es que la primera no logra dirigir a la segunda en función de las prioridades del plan de gobierno. La Política opera con la racionalidad electoral, desenfocada de los problemas de la sociedad, carece de sistemas de monitoreo de problemas sociales, agenda estratégica, sistemas de rendición de cuentas por compromisos. La técnica, por su lado, opera sin lineamientos en las prioridades de gobierno, gerenciando los recursos, pero sin que éstos estén direccionados a las prioridades del proyecto de gobierno.

Frente a esta situación y ante la falta de un marco teórico que permita abordar las tareas necesarias de redimensionar el Estado, se cae en dos tentaciones, por un lado los “eficientismos privatizadores” que pretenden reducir al Estado a una dimensión mínima; por el otro y frente a la imposibilidad de poner al aparato público al servicio del proyecto de gobierno, se lo “saltea” con paralelas, poniendo instancias directas con la sociedad pero con incapacidad de dar respuestas a las “promesas” que se generan en esas instancias participativas.

La propuesta que queremos presentar, toma como foco metodológico la contribución a la producción de la capacidad técnico-política, a fin de elevar la eficacia del gobierno en situaciones complejas de poder compartido. Esto no se logra formando planificadores del desarrollo económico ni gerentes públicos, sin perjuicio de reconocer que unos y otros también son importantes para elevar la capacidad de gobierno. El planificador económico y el gerente son analistas de un ámbito situacional limitado, que actúa bajo restricciones previamente establecidas de direccionalidad; su entrenamiento se refiere a resolver problemas parciales en casos donde los objetivos superiores están previamente establecidos por la dirección política.

El experto en TECNOPOLÍTICA debe ser profesional, aunque no se trata de una profesión, en el sentido tradicional de la palabra. “Su centro de atención es la planificación política, entendida como un cálculo situacional referido a procesos creativos, nebulosos, inciertos y plagados de subjetivi­dades que afectan el presente y el futuro. Su médula teórica está en el cál­culo que precede y preside la acción práctica en el ámbito público. No puede refugiarse en la frontera de una ciencia o una técnica parcial y, por el contrario, es un invasor de los departamentos especializados, cuyo propó­sito es el cálculo situacional totalizante al servicio de las prácticas de go­bierno y del hombre de acción[3]”.

Esta nueva capa político-técnica es requerida en forma urgente en las estructuras gubernamentales, en los partidos políticos y en las fuerzas sociales de nuestros países para fortalecer un sistema democrático que esté basado en la participación ciudadana.  Lo que está en discusión hoy no es qué sistema de gobierno queremos, sino qué calidad de democracia podemos construir.

  1. La ausencia de una ciencia horizontal de gobierno

Gobernar es un arte. Pero hoy en día no existe arte que para su buen desempeño no precise de herramientas y técnicas. El ejercicio de gobierno no debiera ser una excepción.

Durante mucho tiempo, existió la creencia de que las fallas en la capacidad de gobierno estaban dadas por la falta de formación profesional de los dirigentes (entendida como formación universitaria). Sin embargo, hoy la mayoría de los dirigentes cuentan con formación de grado y la calidad de la respuesta a los problemas es igualmente baja.

¿Cómo explicar que excelentes médicos licúen su prestigio en la gestión de gobierno como Ministros de Salud? ¿O que “gabinetes de notables” compuestos por profesionales de prestigio internacional no alcancen para llevar un gobierno a buen puerto? Gobernar es enfrentar problemas complejos, y por ende, requiere de marcos conceptuales y herramientas específicos que no se enseñan en la formación disciplinaria de la Universidad. Allí se forman médicos, abogados, cientistas políticos, ingenieros, economistas, no dirigentes de gobierno.

La práctica social nos presenta en todo momento problemas sociales que no son de fácil solución y por ende, no pueden resolverse por intuición en la práctica misma. Su resolución exige, entre otras cuestiones, explicar la realidad, identificar y ponderar problemas y causas críticas, calcular sobre el futuro incierto, formular y evaluar apuestas sobre productos y resultados de nuestras acciones, resolver conflictos cognitivos, hacer análisis estratégicos para construir viabilidad, estudiar a los otros actores que participan en el juego social, monitorear la evolución y cambio de la realidad intervenida, y diseñar o modernizar organizaciones.

Estas capacidades requieren de un marco conceptual transdisciplinario u “horizontal”, que comprenda y permita procesar los problemas de la práctica social, que cruza horizontalmente las especialidades de las ciencias verticales. “¿Por qué una disciplina horizontal? Cada departamento de las ciencias es una especialidad vertical que puede afrontar directamente su relación con la práctica social. Esto es un contrasentido, porque la práctica pública cruza horizontalmente todas las especialidades, y genera sus propios problemas. Por ejemplo, el economista que formula políticas económicas y el médico que hace políticas de salud en el ámbito público,  con su formación en facultades universitarias verticales, tendemos a considerar casi automáticamente que están en su campo de competencia, a pesar de la frecuencia de sus fracasos en la gestión pública. Pero, no es así. Sólo tienen competencia para realizar una práctica profesional intradepartamental. No tienen la formación necesaria para ejercer la práctica social horizontal”[4](Transdisciplinaria).

Sabemos que un problema de salud no es solo un problema de medicina, sino al mismo tiempo, es político, económico, organizativo, ecológico, etc. Sin embargo, señala Matus, “actuamos como si el sentido común pudiese procesar esas interacciones transdepartamentales”[5].

El Partido Político es el ámbito por excelencia para la formación de cuadros políticos. Sin embargo, debemos superar la visión tradicional según la cual los cuadros políticos se forman en la militancia política. Sin caer en aquellas propuestas que pretenden asimilar la formación de los gobernantes transformándolos en técnicos, pretendiendo transformar los problemas sociales en modelizaciones matemáticas de soluciones lineales.

El desafío consiste en crear en el ámbito del Partido una instancia de formación de  equipos de gobierno que supere estas visiones “tradicionales”, reconociendo que existen métodos y ciencias que sirven de apoyo para la gestión gubernamental, tanto en el momento de la competencia electoral, como en el momento del gobierno, ya sea desde la responsabilidad de gobernar, como desde la oposición.

2) PROPÓSITO Y ALCANCE

La ESCUELA TORRIJISTA DE FORMACIÓN POLÍTICA Y GOBIERNO tiene como objetivo central sostener un proyecto político de largo plazo construido a través de toda la estructura organizativa del Partido y a partir de la instalación de procesos de liderazgo desde la base hacia la cúpula.

Esta construcción será un ámbito prolífico, activo y creativo, que fomente la convocatoria, participación y entrenamiento de los cuadros políticos, instalando una manera de pensar, protagonizar y proyectar la política del PRD como partido que reivindica su vocación democrática, humanista y su compromiso para transformar la realidad, desde el Gobierno y como oposición con una propuesta alternativa.

La Escuela tiene que representar un pensamiento político crítico y constructivo de la ciudadanía, organizarse como un cuerpo dinámico e incluyente de distintas situaciones y realidades, abierto a generar distintas líneas de actividades que concurran en una perspectiva tecno-política para la acción.

Esta construcción tendrá vigencia tanto en los momentos en que al PRD le toque desempeñar el rol de gobierno del Estado, como en el ejercicio del rol de oposición. En este sentido, la Escuela constituirá el ámbito para construir un pensamiento común de los cuadros respecto de la visión de país y desafíos a futuro, y permitirá al mismo tiempo, canalizar y sistematizar demandas de la población en cada localidad o corregimiento, estructurando las propuestas orgánicas del Partido sobre la base de las expectativas y necesidades de la gente.

Para lograrlo, la propuesta formativa para los cuadros políticos del PRD se articula en dos componentes:

  1. FORMACIÓN POLÍTICA

El componente de Formación Política tiene por objetivo brindar a los cuadros del partido una amplia formación político-ideológica en la tradición torrijista, enmarcada en los valores de la socialdemocracia.  La formación política y doctrinaria es el cemento que aglutina la base conceptual que debe sostener la coherencia de la acción política en la sociedad, en las comunidades. Nacimos como un partido surgido de las mismas entrañas del Proceso Revolucionario, asimilando el legado del ideario y praxis Torrijista, con una ideología socialdemócrata que sostenemos como principios, ideas y valores. No queremos el gobierno por el gobierno en sí mismo.  El gobierno debe ser, para cada miembro del PRD, un medio para lograr la transformación de Panamá en el sentido deseado y plasmado en nuestra plataforma programática, en nuestro proyecto para el Panamá del 2021.  Tenemos una ideología, tenemos principios y valores, que debemos conocer y asimilar en nuestro interior.

     2. FORMACIÓN EN CIENCIAS DE GOBIERNO

En forma complementaria, los cuadros del partido recibirán formación y entrenamiento para la incorporación de conceptos de una ciencia horizontal para la acción de gobierno, constituyéndose en un estrato técnico-político capaz de procesar demandas sociales complejas y darles respuesta, ya sea desde el gobierno o desde su representación como oposición política.

La formación del estrato técnico-político consiste en una formación de base en ciencias y métodos de gobierno y de forma complementaria una especialización en políticas sectoriales, de forma tal que permita a los cuadros del Partido estar actualizados en los distintos temas que hacen a la vida y desarrollo de Panamá:

Cuadro Nº1: Programa de Formación en Ciencias de Gobierno

 

Programa de Formación en Ciencias de Gobierno

 

 

 

 

Formación de base en

Ciencias y Métodos de gobierno

 

 

 

 

Especialización en políticas sectoriales

 

–        Salud
–        Educación
–        Seguridad
–        Desarrollo productivo
–        Infraestructura
–        Tecnología de la Información
–        Otras a identificar

 

 

2.1. Formación de base en Ciencias y Métodos de gobierno:

Esta formación está orientada a crear en estrato técnico-político de gobierno. Entendiendo al perfil técnico-político como “un actor que busca conducir, incidir o asesorar en los procesos clave de producción de políticas públicas”. Es un actor político, en el sentido que forma parte de un proyecto validado por la mayoría ciudadana que responde a valores y a una ideología, y que a la vez, posee la capacidad de analizar técnico-políticamente los problemas de gobierno, se propone evaluar el impacto político de las decisiones técnicas y la rigurosidad técnica de las decisiones políticas.

La formación de este perfil prevé el trabajo en formación por competencias, esto es, “la capacidad que tiene una persona para cumplir con una tarea determinada; conjunto del saber, saber ser y saber hacer que se activan durante la realización de una tarea” (Robert Brien).

Las competencias clave identificadas para el perfil técnico-político son:

  1. Construcción del proyecto político
  2. Definición de resultados para la gestión de gobierno
  3. Implementación de programas gubernamentales
  4. Evaluación y monitoreo de los resultados comprometidos

Los participantes recibirán formación y entrenamiento para:

  • Seleccionar los problemas claves a enfrentar en su proyecto político en función de las expectativas y demandas sociales (primordialmente en el momento electoral, pero también en el momento de gobierno, ya que la gestión exige una validación permanente de cara a la sociedad);
  • Definir los resultados estratégicos del plan de gobierno, y asignar responsabilidades por la obtención de esos resultados a las distintas organizaciones que conforman el aparato público, estableciendo compromisos de rendición de cuentas hacia la sociedad y hacia el interior del gobierno;
  • Convertir el proyecto de gobierno diseñado en políticas y programas de gobierno que puedan llevar a la acción los resultados estratégicos buscados;
  • Generar alianzas y buscar consensos e involucrar a distintos actores para lograr las metas propuestas, tanto al interior del gobierno como con los actores políticos y sociales;
  • Gerenciar programas gubernamentales definiendo objetivos y metas y comprometiendo al equipo de trabajo en el logro de los resultados definidos;
  • Evaluar periódicamente los resultados alcanzados y hacer ajustes al rumbo estratégico de la gestión.

 

Módulos Formativos

Para la formación y entrenamiento en estas competencias, existe un conjunto de módulos formativos, que se detallan a continuación:

  • TEORÍA DE LA ACCIÓN SOCIAL

Objetivo: Formar a los participantes en el marco conceptual de la Teoría del Juego Social, desarrollada por el Prof. Carlos Matus, que consiste en un enfoque transdisciplinario para comprender y actuar en los juegos de poder bajo situaciones de incertidumbre y poder compartido.

 

  • PLANIFICACIÓN DE CAMPAÑAS ELECTORALES

Objetivo: Entrenar a los participantes para la planificación y dirección de las campañas electorales modernas, entendiendo a éstas como una instancia preparatoria para el momento de gobernar con bases democráticas y participativas.

 

  • DISEÑO DE LA OFICINA DE GOBIERNO

Objetivo: Entrenar a los participantes en la utilización de filtros y sistemas de soporte a la toma de decisiones de la conducción de una organización pública, de modo de preservar el foco de la gestión sobre las prioridades del proyecto ético político.

              CONSTRUCCIÓN DE EQUIPOS

Objetivo: Entrenar a los participantes en la conformación de equipos con especial atención a los procesos de comunicación y ejercicios de interacción grupal.

 

  • INDICADORES DE GESTIÓN

Objetivo: Entrenar a los participantes en el manejo de las reglas para la instalación y utilización de sistemas de evaluación y la construcción de indicadores de desempeño, eficiencia y eficacia. 

 

  • PROCESAMIENTO DE PROBLEMAS DE GOBIERNO

Objetivo: Entrenar a los participantes en una metodología de análisis de problemas de gobierno que permita un pre-procesamiento de las decisiones de gobierno contemplando su impacto político en un juego multi-actoral, competitivo e incierto.

 

  • TEORÍA DE LAS ORGANIZACIONES

Objetivo: Entrenar a los participantes en un método para diseñar el esquema de gestión de la organización pública más adecuado para la consecución de la producción institucional que asegure el logro de los resultados definidos en el Plan de Gobierno.

 

2.2. Especialización en políticas sectoriales:

En forma complementaria a la formación en una Ciencia horizontal de gobierno (transdisciplinaria), los participantes de la Escuela recibirán información y contenidos relacionados con la gestión de políticas sectoriales. De esta forma, estarán en condiciones de analizar críticamente desde una perspectiva técnico-política el diseño, implementación y evaluación de cada política sectorial en un contexto panameño.

En este plano, las competencias a desarrollar son:

  • Reconocer los distintos enfoques y paradigmas vigentes en la política sectorial a nivel internacional, así como las mejores prácticas en ese ámbito;
  • Realizar un análisis situacional de la realidad objetiva en la cual se implementará la política sectorial para evaluar las condiciones de su aplicación;
  • Reconocer los actores que intervienen en el juego de la política sectorial, identificando sus intereses, capacidades y fuerza en el juego;
  • Construir un mapa situacional del estado de situación del sector analizado en Panamá.

 

Algunas políticas sectoriales identificadas para la especialización de los participantes (no excluyente):

–           Salud

–           Educación

–           Seguridad

–            Planificación y Política Económica

–           Desarrollo productivo

–           Infraestructura

–           Tecnología de la Información

A la formación en ciencias de gobierno se agrega un taller de especialización en una política sectorial de 10 horas. El objetivo de ese taller es el reconocimiento y análisis crítico de los principales enfoques y paradigmas vigentes en la política sectorial a nivel internacional, así como las mejores prácticas en ese ámbito;

  1. C) ESTRATEGIA DE INSTALACIÓN Y ORGANIZACIÓN

La estrategia de instalación propuesta para el Componente B) Formación en Ciencias y métodos de Gobierno es la siguiente:

ORGANIZACIÓN

  • Nivel central:

Se prevé para la Escuela una estructura descentralizada, con un nivel central que preserva las funciones de planificación y evaluación, y descentraliza la ejecución de las actividades en las regionales de la Escuela Torrijista de Formación Política y Gobierno en las Áreas de Organización territoriales del PRD. Esta lógica se fundamenta en la necesidad de aprovechar al máximo el conocimiento de las realidades locales, para la sistematización de demandas y la creación de capacidades en el nivel donde se establece la relación de identificación y representación política primaria.

En el nivel central se sitúan los siguientes órganos de conducción de la Escuela:

  • una Unidad de Conducción Técnico-política, que tendrá como misión planificar y supervisar el diseño de las actividades de la institución a plasmarse en un Plan de Acción, según lo establecido en los lineamientos estratégicos aprobados en el documento de creación de la Escuela por el CEN;
  • una Unidad de Coordinación Táctico-Operativa, que tendrá como misión implementar el Plan de Acción de la Escuela a través de la organización y puesta en marcha de las actividades allí programadas y el diseño de las actividades conducentes al proceso de formación de formadores.
  • De la Unidad de Coordinación Táctico-Operativa dependerán los Equipos Metodológicos y de Formación y Entrenamiento, que asumirán la responsabilidad por proyecto.
    • Unidades de gestión local, En el nivel local, las actividades de la Escuela se asentarán sobre las áreas de formación ya existentes en el ámbito de las Áreas de Organización y en los Corregimientos.

 

ESTRATEGIA DE INSTALACIÓN

Nivel central:

En el nivel central  se desarrollarán las actividades de formación-entrenamiento dirigidas a los cuadros de dirección superior del partido, y constan de las siguientes instancias:

  • SEMINARIOS-TALLERES: Dirigidos a directivos del partido que actualmente desarrollan tareas de gobierno y no cuentan con el tiempo para acceder al proceso formativo integral. Se pondrá especial énfasis en el desarrollo del marco conceptual y sobre diseños organizativos.
  • FORMACIÓN EN CIENCIAS DE GOBIERNO A nivel central operarán procesos formativos que integran los módulos y programas de análisis de las políticas sectoriales, con una perspectiva nacional. Estará dirigido a militantes con vocación de liderazgo e inicialmente los asistentes provendrán de los cuadros del partido con experiencia de gobierno o con capacidades de pasar los procesos de selección diseñados por la UNIDAD DE CONDUCCIÓN TECNICO POLÍTICA. Posteriormente los cuadros con procesos formativos a nivel local podrán acceder a estos procesos formativos, cumpliendo con los requisitos establecidos a tal efecto.
  • FORMACIÓN DE FORMADORES, uno de los desafíos más fuertes para la ESCUELA TORRIJISTA DE FORMACIÓN POLÍTICA Y GOBIERNO es la construcción de los equipo docentes especializados en ciencias de gobierno, para ello se piensa que inicialmente se recurrirá a docentes externos que deberán dejar instalado capacidades en los cuadros del partido a nivel nacional y local para darle sustentabilidad al proyecto formativo.
  • SUBVENCIÓN DE ESTUDIOS DE GRADO EN EL EXTERIOR, La Escuela prevé destinar financiamiento para que sus cuadros jóvenes destacados puedan cursar estudios de grado en Universidades del exterior a través de Convenios con Fundaciones de cooperación afines al Partido. De esta forma, esta operación, en el mediano-largo plazo permitiría al Partido no sólo contar con cuadros políticos más capacitados, sino que éstos estarían conectados a las redes de construcción de conocimiento a nivel nacional como internacional, capital invalorable para la gestión de gobierno.

Nivel local:

En el nivel local las actividades de formación-entrenamiento estarán dirigidas a los cuadros  y líderes de base del partido, y constan de las siguientes instancias:

  • SEMINARIOS-TALLERES: Dirigidos a los líderes locales para permitirles acceder a nuevos métodos y conocimientos que le permitan potenciar la presencia del PRD a nivel local, a partir de la ORGANIZACIÓN DE LA COMUNIDAD.
  •  FORMACIÓN EN CIENCIAS DE GOBIERNO, A nivel local se desarrollarán procesos formativos vinculados a las problemáticas locales y herramientas de trabajo adaptadas a las necesidades del trabajo con la comunidad, Entre otros:
    • TALLERES DE PLANIFICACIÓN MAPP, herramienta de trabajo para procesar problemas a nivel local
    • MECANISMOS DE PARTICIPACIÓN SOCIAL, conocimiento de las herramientas disponibles para fomentar la participación ciudadana
    • TRABAJO EN EQUIPO, formación de capacidades para liderar procesos de trabajo grupales
    • DISEÑO DEL ESTADO, identificación de misiones y funciones de las organizaciones políticas locales y su articulación con las organizaciones nacionales.

Respecto a las políticas sectoriales se realizarán aproximaciones al estado de situación de la realidad local relacionadas a las temáticas sectoriales más relevantes

Nota: Documento de trabajo elaborado por Benjamín Colamarco Patiño, para el análisis y desarrollo.

[1] Teoría del Juego Social, 2000 Caracas, Venezuela, pg. 5.

[2] Ver MATUS, Carlos: “Teoría del Juego Social”, Fondo Editorial Altadir, Caracas, Venezuela (año 2000).

[3] Matus Carlos. “El Líder sin Estado Mayor”, Fondo Editorial ALTADIR, La Paz, 1997.

[4] Matus, Carlos “Teoría del Juego Social, Fundación Altadir, 2000.

[5] Huertas B., Francisco “El Método PES: Entrevista a Carlos Matus”, Fundación ALTADIR, 1996.

Mensaje expresado durante el acto de inducción de la Escuela Torrijista de Formación Política y Gobierno “Ascanio Villaláz»

(Realizado en la sede del PRD, ante más de trescientos militantes el 22 de agosto de 2009)

En estas horas de tantos ataques, de tanta injusticia, de guerra mediática, es motivo de verdadero orgullo  pertenecer al PRD. Y es que debemos sentirnos orgullosos de pertenecer a un partido que lucha por un Panamá más justo, sin divisiones ni excluidos. Sentirnos ORGULLOSOS al levantar la mirada y ver tantos compañeros y compañeras que pese a la adversidad no bajan los brazos. Ustedes son un ejemplo.

Pero no debemos ser ciegos a la realidad, perdimos una elección. Es cierto que competimos contra todos, frente a una oposición que se unió en contra de nuestro proyecto. Todos contra el PRD y su ideario Torrijista. No está tan claro si están unidos a favor de algo, pero ese es su problema. Nosotros debemos aprender de nuestros errores, con seguridad los cometimos, debemos aprender para seguir levantando con orgullo nuestro proyecto transformador.

Pero señores perdimos una elección. ¡No aceptamos que nos declaren por muertos! Miren que estamos vivos. Estamos muy vivos, y con fuerzas para decir que el PRD está presente para defender los intereses de las mayorías. Para cumplir su misión de gobernar los territorios en que fuimos ganadores. Porque señores el PRD ganó. Sí, ganó: Somos el partido con más adherentes y fuimos el partido con más votos para Presidente, con más votos para diputados, con más votos para alcaldes, con más votos para representantes, con más votos para concejales.

Por eso nos negamos a llorar por lo que no obtuvimos, nunca lo hicimos, nunca lo vamos a  hacer, no nos vamos a quedar quietos. Nos negamos también a la búsqueda de culpables. Ante estas circunstancias intentamos sumar a todos los militantes del Partido para que el esfuerzo sea a favor del trabajo permanente, de todos los días, evitando gastar energías con el juego del “juega vivo” y otras distracciones que nos restan energías y eficiencia en las tareas que debemos cumplir.

Tampoco les  vamos a hacer el juego a los de afuera a los que buscan dividir al PRD y destruirlo intentando que nos convirtamos en un partido sin convicciones, en un club electoral. Ese es el interés de los que quieren que las conquistas del pueblo logradas durante tantos años vuelvan para atrás. Son los que miran con nostalgia un pasado de privilegios, de prebendas y de un Panamá dividido por múltiples fronteras internas, los que añoran esa “patria boba” de antes de 1968. Porque es el PRD, la voz de los que no tienen voz.

Omar Torrijos marcó un camino para la independencia plena de Panamá y para integrar a nuestra sociedad a los que menos tenían.  Hoy debemos hacer nuestro ese desafío y saber actualizar los caminos que nos lleven a volver a hacer del PRD una alternativa para el pueblo panameño en la permanente búsqueda de ampliar sus oportunidades y de mejorar su calidad de vida. Actualizar la estrategia significa la construcción de un partido que se renueve con nuevos líderes, de los cuales ustedes son parte importante, de militantes que saben buscar los mejores caminos para atender las necesidades de la población a la que pertenecen. Militantes sociales que se conviertan en orgullo y guía de sus comunidades.

Para los que quieren la reforma del partido, para los que piensan que esto se arregla sustituyendo nombres, les decimos que: la renovación del PRD está en volver con métodos modernos a las propuestas de Torrijos. Incluir a cada militante en la vida del partido y eso se logra con formación, eso se logra haciendo de cada militante un líder.

Para cumplir con este objetivo ponemos en marcha la Escuela Torrijista de Formación Política y Gobierno. Ponemos en marcha una escuela para la formación de líderes, no se trata de formar seguidores, se trata de formar líderes que sepan hacer valer sus derechos y el de sus comunidades y también sepan cumplir con sus deberes como dirigentes. Que sean ejemplos y modelos a seguir.

Para ello la escuela tiene dos pilares. Por un lado la formación política y doctrinaria. Nacimos como un partido surgido de las mismas entrañas del Proceso Revolucionario, asimilando el legado del ideario y praxis Torrijista, con una ideología socialdemócrata que sostenemos como principios, ideas y valores. No queremos el gobierno por el gobierno en si mismo. Algunos dirigentes olvidan en el camino que están al frente del Estado para transformar la vida de la gente, no para transformar su vida y satisfacer sus intereses personales.  El gobierno debe ser, para cada miembro del PRD, un medio para lograr la transformación de Panamá en el sentido deseado y plasmado en nuestra plataforma programática, en nuestro proyecto para el Panamá del 2021.  Tenemos una ideología, tenemos principios y valores, no debemos olvidarlo.

El segundo pilar de la Escuela es la formación de gobernantes. Personas capacitadas para conducir a las organizaciones públicas en el logro de resultados. Para ello la Escuela se asienta en un método científico: las ciencias para la acción. Es muy costoso socialmente tener dirigentes que improvisan y practican a la hora de hacerse cargo del gobierno. Deben llegar al gobierno con las capacidades necesarias para cumplir con las promesas de campaña.

La síntesis de nuestra propuesta: rescatar nuestros principios, reivindicar el ideario Torrijista en el siglo XXI y nuestra ideología socialdemócrata y no olvidarnos que debemos estar preparados y formados para gobernar. Esta escuela es para el futuro y es para el presente, va a estar al servicio de los gobiernos locales del PRD, de los representantes del PRD en cada lugar, en cada corregimiento, en cada alcaldía  y también a nivel nacional. Porque como les dijimos, el PRD fue el partido más votado y por eso tenemos una responsabilidad con nuestros votantes y una responsabilidad con la sociedad: por un lado oponernos a las malas políticas pero no quedarnos en la crítica debemos ser capaces de presentar alternativas.

Un ejemplo que se nos presenta estos días, cuando el mundo encuentra soluciones en el trabajo mancomunado de las organizaciones supranacionales, cuando los procesos de integración avanzan en todo el orbe, es que el gobierno nacional pretende sacar a Panamá del PARLACEN en vez de transformarlo en una herramienta que permita mejores relaciones entre nuestros países y en donde Panamá puede tener una posición de liderazgo.

Queremos  por último compartir un sueño. El sueño de ver en los lugares más apartados de nuestra geografía miembros del PRD, comprometidos con nuestros principios e ideario, con capacidad de ser líderes en su comunidad para la búsqueda de los caminos y alternativas para enfrentar sus problemas sin esperar que vengan de “arriba” a traer soluciones que no son efectivas. El sueño de una juventud que se forma y se convierte en los nuevos líderes del PRD, líderes por ser referentes sociales, comprometidos con sus comunidades y con la Patria que es la síntesis de nuestros compromisos más íntimos.

Este sueño estamos seguros que es posible. Este sueño tiene una herramienta concreta por la que muchos hemos luchado toda nuestra vida y que ha  sido un compromiso al cual nos hemos apegado para poder acceder a estadios superiores de desarrollo institucional. Esta herramienta se llama ESCUELA TORRIJISTA DE FORMACIÓN POLÍTICA Y DE GOBIERNO  y tiene un destinatario privilegiado, la juventud del PRD que busca volver a tener sueños, emociones, convicciones por las cuales luchar y vivir.

Como hemos dicho, esta escuela está pensada para la formación de líderes, está pensada para la acción concreta, está pensada para que sirva como una herramienta al servicio de las necesidades de nuestro pueblo. Por eso esta escuela no se instala en la ciudad de Panamá y espera a sus alumnos, esta escuela nace y se realiza progresivamente en todo el territorio, para que en un plazo razonable, llegue a todos los militantes del PRD con inquietudes, no importa donde estén.

Estamos convencidos que esto que estamos concretando en el día de hoy es la continuación del sueño revolucionario de Omar Torrijos, dándole sentido a las siglas de nuestro partido PRD, con la R de revolucionario y la D de democrático.

La construcción de un Panamá en donde pueden convivir en armonía los empresarios con ideas innovadoras, los trabajadores que cada día aportan al crecimiento del país, los profesionales a quien Torrijos distinguía como la “aristocracia del talento”, la juventud que ve en el futuro la posibilidad de concretar sus proyectos. En donde conviven las instituciones públicas y las privadas. Una sociedad  basada en la confianza, en el amor y la tolerancia. Un país que estamos seguros todos deseamos y que solo es posible si cada ciudadano puede aspirar a una vida digna.

La alternativa a la buena política son las tentaciones autoritarias o mesiánicas. El desafío del PRD es renovarse y cambiar en la dirección deseada, en la correcta dirección histórica como diría Omar.

Panamá, 22 de agosto de 2009

COMISIÓN ORGANIZADORA DE LA ESCUELA TORRIJISTA DE FORMACIÓN POLÍTICA Y GOBIERNO.

Coordinación: Benjamín Colamarco Patiño, II Vicepresidente del PRD

Presentación a propósito de las palabras del Dr. Benjamín Colamarco Patiño en el Aeropuerto de la Ciudad de Penonomé el 31 de julio

Cumpliendo con la hermosa y sentida tradición de evocar la trayectoria del General de División Omar Torrijos Herrera, el día 31 de julio, fecha de su desaparición física, el Partido Revolucionario Democrático, vale decir, el pueblo todo que lo admiró y acompañó en sus desvelos por una Patria con mayor justicia y equidad política y social, se congregó en el aeropuerto de la ciudad de Penonomé, para rendirle justo tributo de gratitud y reafirmación de los principios que sustentaron su lucha patriótica, soberana y popular.

En la ocasión y por honrosa delegación del  entonces Secretario General del Partido Revolucionario Democrático, y en ese momento Primer Mandatario de la Nación, Licenciado Martín Torrijos Espino, hizo uso de la palabra el Dr. Benjamín Colamarco Patiño, militante destacado de nuestra organización, compañero comprometido con la causa patriótica y miembro del equipo de Ministros que acompañó la gestión del Presidente Torrijos.

El Dr. Colamarco, inspirado por la conmemoración, improvisó su exposición y, de manera tanto analítica como didáctica, trazó una panorámica de las principales enseñanzas legadas por nuestro inolvidable «Viejo», destacando las responsabilidades que corresponden a la dirigencia y militancia del Partido, así como al conjunto de la ciudadanía en estos momentos de transición histórica, cuando nuestro país, reclama la necesidad de recuperar un liderazgo capaz de articular ideas, generar sentimientos de simpatía y lograr acuerdos que re-direccionen las acciones hacia el objetivo del bien común, materializando transformaciones socio económicas e institucionales innovadoras en procura de dar un salto cualitativo hacia el futuro.

He aquí las reflexiones expresadas en las sinceras palabras del Dr. Colamarco  Patiño,  transcritas, ajustadas y complementadas con pensamientos de Omar Torrijos, para su  amplia divulgación.

Adán Castillo Galástica

 

En 1968, cuando la Guardia Nacional irrumpió en el escenario político nacional, las circunstancias se plantearon en los términos en que el propio General Torrijos los recogió en ese documento fundamental que escribió poco tiempo antes de su desaparición física: «La Línea».  Allí expresa con claridad las razones objetivas que dieron, permitieron y posibilitaron el desarrollo del Proceso Revolucionario.  Y es que el “organismo político nacional”, como decía el General Torrijos, experimentaba los síntomas de la descomposición social acumulada durante muchos años, anteriores al  11 de octubre.  La clase política dominante, de corte oligárquico, que se alternaba en el poder y que mantenía un recambio en sucesión periódica permanente en el mandato del país desde el inicio de la República, se encontraba en su nivel más bajo de descalificación. Las contradicciones en función de sus particulares intereses, entre la oligarquía agraria y la oligarquía transitista, habían generado durante los años anteriores a 1968, con puntos álgidos durante las elecciones de ese año, caracterizadas por la violencia, la diatriba y el engaño, un profundo descreimiento en las instituciones y su progresivo resquebrajamiento. Grandes grupos humanos de la ciudad y del campo se mantenían marginados de toda opción de progreso y bienestar. Ante esas circunstancias, la oficialidad joven, como parte de la Guardia Nacional, tomó la decisión de irrumpir en el panorama político… “para erradicar los males profundos que se manifestaban en la epidermis social, para transformar  las cosas, para cambiar el rumbo, para enmendar la situación” y bajo el liderazgo del General Torrijos se fueron cumpliendo paulatinamente las etapas correspondientes y necesarias en la trayectoria evolutiva del movimiento revolucionario.

 

«TRABAJAMOS A PARTIR DE MENOS CERO CARIÑO»

 

El General Torrijos decía que cuando la Guardia Nacional irrumpió en el escenario ante las difíciles circunstancias que se vivían en el Panamá de ese entonces, accediendo al poder público el 11 de Octubre de 1968, se inició la revolución con «menos cero cariño» o sea “cero” confianza.  Y así lo escribió: Con menos cero cariño iniciamos esta transformación… «trabajamos a partir de menos cero cariño por parte del pueblo».  Pero también dijo que «estábamos bajo el absoluto convencimiento que teníamos la capacidad, la voluntad y la determinación de cambiar las circunstancias nacionales y romper ese matrimonio entre la oligarquía y malos predicadores con la Guardia Nacional y contraer nuevas nupcias con los más sagrados y más caros intereses del pueblo panameño».  Y emprendió, con la determinación de quien tiene la convicción de la razón y la fortaleza de sus ideales, ese Proceso de transformaciones acompañado de una pléyade de panameñas y panameños, con uniforme y sin uniforme, que se sumaron a ese esfuerzo transformador de la sociedad panameña.  Así, se fueron conquistando espacios en la conciencia y en los corazones de la colectividad istmeña.  Se fue estableciendo la arquitectura del entramado social y político, que debía sustentar a futuro ese proceso de transformaciones revolucionarias que él inició y que se fue profundizando a partir del 16 de Diciembre de 1969.  Se establecieron las etapas de ese proceso, con una visión de largo plazo y una orientación definida por el compromiso de cambiar viejas estructuras y modelos y servir a las comunidades. 

 

A través del PATRULLAJE DOMÉSTICO a lo ancho y largo de la geografía nacional, se fue recuperando espacios y ganando aquel cariño que fue creciendo en la gente, en los más humildes, de «menos cero cariño» a «mucho más que mucho cariño», según su propio decir.  Torrijos estaba en el convencimiento de que con el tiempo se había ganado el cariño suficiente para que se le diera un voto de confianza en la reestructuración del Gobierno Revolucionario.

 

  “Yo explicaba que un gobernante está más cerca de su pueblo en la proporción en que ese pueblo lo entiende más. La ley es más justa mientras más cerca está del hombre…” (Omar Torrijos, 1974, Discurso Universidad de Buenos Aires, invitado por Juan Perón)

 

«EL QUE DA CARIÑO RECIBE CARIÑO»

 

Decía al inicio, que el 31 de julio de 1981 el pueblo entero lloró su desaparición física, demostrando efectivamente que «el que da cariño, recibe cariño».  Y es que en aquel patrullaje doméstico, visitando comunidades, caseríos y pueblos olvidados por los gobiernos precedentes, fue conociendo las profundidades de las necesidades sociales de nuestra gente, tanto de los sectores urbanos, como en las áreas de más difícil acceso.  Se fue percatando que en esas comunidades existía o surgía siempre un líder natural, un vocero, un adalid de las reivindicaciones y de las esperanzas de esas comunidades y de esas culturas geográficamente ubicadas en nuestras provincias.  Comprobó sobre el terreno, con sus realidades, que ese liderazgo natural en las comunidades tenía una expresión genuina, valedera y profunda en el desarrollo de su pensamiento y en la claridad de sus planteamientos para con él como líder del Proceso Revolucionario: “…porque somos unos convencidos de que es imposible lograr una transformación profunda presionando desde arriba hacia abajo. Si ella no tiene su base de sustentación en el hogar, en el barrio, en la comunidad, esa transformación no se puede garantizar. Y por eso estamos empeñados en los programas de infraestructura social, de cobertura educativa, de Reforma Agraria, de Desarrollo de la Comunidad, de descubrir líderes, porque un proyecto es tan grande o tan efectivo como la calidad y la magnitud de los seres que lo dirigen” (Omar Torrijos). De allí surge, en el diseño de la arquitectura para la construcción del Proceso, la idea de la creación del Poder Popular.

 

 En 1972, a través de una amplia y democrática consulta popular, se cumple la primera etapa de ese proceso transformador de cambio institucional en la República de Panamá, con la integración por el voto directo, de la Asamblea de los 505 Representantes de Corregimientos, los Representantes del Poder Popular, instalada en octubre de ese año con poderes Constituyentes.  A partir de ese momento, con esa experiencia y esa visión transformadora, se profundiza la Revolución Octubrina y se produce el mayor porcentaje de esfuerzo colectivo para mejorar las condiciones y la calidad de vida del conjunto de la sociedad panameña: en lo institucional, creando nuevos organismos e instancias para la atención de las demandas ciudadanas; en lo Jurídico, nuevas normas, leyes y cuerpos legales que permitieran consolidar esa participación en las decisiones que afectaban al conjunto de la sociedad y consagrar los derechos de ciudadanía en igualdad de condiciones para todos; en lo Político, ampliando la participación popular a través de los organismos idóneos establecidos para tal fin.  Además se produjo la mayor transformación en términos de docencia y educación que se ha dado en este país.

 

«EL ALPINISMO GENERACIONAL»

 

   Pero ciertamente, en función de nuestra reivindicación nacionalista, y es muy importante señalarlo, supo recoger la acumulación histórica de lucha, de muchas generaciones de panameñas y panameños, que desde la firma del leonino tratado Hay-Bunneau Varilla de 18 de noviembre de 1903, lo dieron todo por la recuperación de nuestra plena integridad soberana y la desaparición de la «Quinta Frontera» que él definió también en sus escritos y en sus discursos, que se constituyó en la antigua y ya desaparecida Zona del Canal, una colonia extranjera en el corazón de nuestra Patria.

 

   Supo alzar la voz de la dignidad, denunciando ante Panamá y el mundo la vergüenza de la existencia de un «gobernador» Zoneíta, de un «procónsul» extranjero, usurpando nuestra jurisdicción, que él muy bien calificó en aquella enorme manifestación en la Plaza 5 de Mayo, cuando, apuntando con su dedo hacia la cerca oprobiosa del otro lado de la Avenida de los Mártires, en esa época llamada “Avenida 4 de julio”, con el orgullo y el patriotismo en el pecho : «¿GOBERNADOR DE QUÉ?».  Desde ese momento unificó en un solo haz de voluntades a los panameños y las panameñas en un proceso de reivindicaciones soberanas de nuestro pueblo para lograr desenclavar la ultima estaca colonial en nuestro país.

 

   Y así fue, paso a paso, construyendo viabilidad política y diplomática, para lograr el 7 de septiembre de 1977, la firma de los Tratados Torrijos-Carter y concitar para Panamá el apoyo internacional, no sólo de nuestros países hermanos de América, sino de los países del mundo.  En consecuencia, además del patrullaje doméstico fue también desarrollando el patrullaje internacional para convocar esa solidaridad con las luchas históricas del pueblo panameño y lograr así materializar la desaparición de esa «quinta frontera» del corazón de nuestro territorio.

 

  “El pueblo panameño tiene una conciencia clara de sus derechos y no hay factor político o de otra especie que logre dividirlo en cuanto haga referencia a la dignidad nacional” (Omar Torrijos, discurso en reunión con la empresa Goldman Sachs & Co.).

 

 

«LA ORGANIZACIÓN COMUNITARIA»

 

 

    Pero no se concentró únicamente en ese esfuerzo fundamental, soberano, justo, de nuestro país, sino que paralelamente mantuvo una constancia y una perseverancia extraordinaria para darle contenido a otros proyectos importantes en la transformación del Estado. En lo económico, en lo cultural, en lo político, en lo social, en lo institucional, se fue avanzando poco a poco.  En septiembre de 1977, se firman los Tratados, pero también se logran muchas aspiraciones del pueblo panameño: en la organización comunitaria, en la organización popular; con los Asentamientos Campesinos; el sistema cooperativo; las Juntas Comunales y Locales; las Juntas Agrarias; los Comités de Salud, la participación popular y la construcción de un Estado docente, con una profunda Reforma Educativa, que permitiese una educación pertinente, patriótica, científica, técnica, adaptada a esa realidad transformadora que se estaba dando en este país, convencido de que educar es liberar, educar es crear voluntades.  Reforma Educativa que, en octubre de 1979, nueve días después que entramos en la Zona del Canal aquel 1 de Octubre, cuando entran en vigencia los Tratados firmados en 1977, la politiquería retardataria de sectores adversos al cambio, de manera contradictoria, dan al traste con el proceso de Reforma Educativa cuyas consecuencias todavía sufrimos.

 

Lo que quiero destacar es que el General Torrijos no solamente se empeñó en el tema de las reivindicaciones soberanas, sino que mantuvo la constancia de darle coherencia al resto de las transformaciones necesarias para consolidar ese Proceso Revolucionario que debía caminar hacia el mejoramiento de las condiciones y la calidad de vida de los panameños y las panameñas y ampliar las oportunidades en el seno de la sociedad.

 

  “En lo social concentramos nuestro mayor esfuerzo. Queremos liberar al pueblo de su frustración; deseamos darle confianza en su capacidad de resolver problemas; tratamos de entregarle herramientas y de guiarlo y orientarlo con la palabra llana que él entiende; buscamos oportunidades que le permitan desarrollar su potencial”… “Ningún país conserva su estabilidad y orden si se mantienen grandes grupos humanos marginados del progreso”. (Omar Torrijos)

 

 ¿Y cómo no recordar el cambio radical y fundamental que tuvo una institución, por señalar apenas un ejemplo, como el Instituto para la Formación y el Aprovechamiento de los Recursos Humanos, el IFARHU?… La cantidad de panameñas y panameños que tuvieron acceso a la educación y la cantidad de compatriotas que lograron profesionalizarse, no solamente en Universidades o Centros de Educación Superior en Panamá, sino en el exterior.  Cientos y cientos de panameños beneficiados por el sistema de becas, potenciado a través del Seguro Educativo creado por la Revolución panameña, bajo el liderazgo del General Torrijos.

 

«UNA UNIVERSIDAD DEMOCRÁTICA Y POPULAR»

 

Cuántos panameños hoy recordamos con la tristeza de la desaparición física del General Torrijos, la oportunidad que ese Comandante y ese Gran Líder nos dio, para poder hoy posesionarnos de tantas conquistas sociales.  Cuánta gente, cuantos miles de panameños tuvieron la oportunidad de tener una movilidad social ascendente en virtud de esa ampliación de oportunidades en la educación superior y de profesionalización para el desarrollo del país.  Y cuántos panameños y panameñas, podrán decir hoy, aunque haya quienes mezquinos en sus pensamientos pretendan olvidar o quieran ignorar que la Universidad Nacional de Panamá se transformó con el General Torrijos, para dejar de ser una Universidad elitista y constituirse en una Universidad Popular, con acceso a miles y miles de panameños que antes de la Revolución Octubrina no tenían oportunidades de continuar la Educación Superior. 

 

Todo esto y muchas cosas logró el General Omar Torrijos, no solamente la recuperación del Canal que es efectivamente el hito más importante, pero no el único del Proceso Revolucionario.  Hubo un cambio sustantivo en la concepción del desarrollo y las alternativas para la gente.

 

“En lo cultural, buscamos ayudar al pueblo a que fortalezca su espíritu. Traducido al nivel nacional, ese espíritu es la nacionalidad panameña compuesta por sus tradiciones, historia y valores. En última instancia, es esa la primera fuente del desarrollo y, por ello, hemos de fortalecerla para que surja con toda fuerza positiva”. (Omar Torrijos).

 

«SUBLIMES IDEALES DE INDEPENDENCIA Y DIGNIDAD»

 

He escuchado a algunos comentaristas, decir que «la firma de los Tratados Torrijos-Carter era un hecho inexorable que se iba a dar, no importando las circunstancias». Lo que omiten es el hecho cierto que en 1964 después de los hechos aciagos del 9,10 y 11 de Enero, cuando se rompió relaciones con Estados Unidos, al reanudarse esas relaciones diplomáticas, se planteó negociar con la Nación del Norte, presentándose una propuesta de tratados, conocidos como los «Tratados 3 en 1», que fueron objetados por amplios sectores de la sociedad y de la Asamblea Nacional.

 

Lo cierto es que históricamente, cuando se trataba de negociaciones, prevaleció siempre una mentalidad y una actitud revisionista y no una voluntad y una determinación abolicionista, en la dirección de abrogar el Tratado de 1903.

 

Tal vez olvidan que con el General Torrijos realmente hubo un cambio sustantivo en la política de lucha con relación a la recuperación de nuestra soberanía.  Que no fue un hecho inexorable, ni mucho menos, la firma de los Tratados Torrijos-Carter, sino mas bien, la construcción precisa, determinada, organizada y premeditada del Comandante Torrijos y del equipo de Gobierno que lo acompañó en ese proceso.  Un equipo inspirado por sublimes ideales de independencia y dignidad, un equipo de trabajo constituido por hombres y mujeres, comprometidos con el proyecto nacional que él destacó y resaltó tanto.

 

“En lo internacional, buscamos presentar una imagen clara de lo que somos como país; queremos concluir una negociación sobre el Canal de Panamá que llene las aspiraciones justas del pueblo panameño, y buscamos acercarnos a nuestros vecinos en la formación de instituciones regionales y en la consolidación de la solidaridad latinoamericana”. (Omar Torrijos).

 

Costó mucho llegar a ese 7 de septiembre de 1977, en consecuencia, no puede bajo ninguna circunstancia considerarse como un “hecho inexorable”, repito, sino el resultado de un hecho construido y sustentado en una acumulación histórica y una voluntad política inquebrantable.  No reconocer que hubo un cambio radical en esa mentalidad de dirigente de Torrijos con relación a todo lo que hubo anteriormente, me refiero a la antecedente política revisora del Tratado de 1903 y su replanteamiento en procura firme de su abrogación como objetivo del Proceso Revolucionario, no reconocer todo esto, es no conocer, ni reconocer la historia de nuestro país.  Por eso el General Torrijos, es indiscutiblemente el líder más importante, más profundo, con mayor proyección de futuro que tiene la República de Panamá. La historia, en efecto, se encargará de reconocer  los méritos de ese dirigente nacional.  La imagen y la fortaleza del General Torrijos se mantiene firme y fuerte en el corazón de nuestro pueblo, y no solamente en las generaciones de los años 70 y 80 del siglo XX, sino que también en amplios sectores de la juventud nacional se encuentra permeada en su profundidad, la imagen de cambio y de reivindicación social del General Omar Torrijos Herrera.

 

   “Creo que el único mérito que yo tengo, es, precisamente, el de saber comunicarme con mi pueblo y el de saber que de la expresión más sencilla usted puede sacar grandes enseñanzas.

Nuestra lucha doméstica, el alza de la vida, el petróleo, todas esas cosas, lo llevan a uno a ocupar todo su tiempo. Yo llegué a pensar que la lucha por la liberación de nuestro país, por el perfeccionamiento de la independencia (como dice mi estimado canciller Tack) y que yo diría, por la erradicación de la bandera intrusa, era una batalla que estábamos librando solos contra un león, pero un león que tiene dientes y garras. Y llegué incluso a adoptar una actitud medio derrotista. Sin embargo, he sido fuertemente impactado. He sido impactado por la actitud del pueblo argentino al ver el calor humano con que nos han recibido y por ver el respaldo que ustedes le dan a nuestra causa”.

 

“Allá en Panamá tengo un gran problema, que es que nuestra juventud no cree en negociación sino en liberación. Pero yo no le quiero dar el pecho de la adolescencia a la gendarmería norteamericana. Y me cuesta trabajo convencerlos de que la liberación podemos conseguirla a costos sociales más bajos…

…Y es verdad que si uno es mandatario se pone a veces muy prudente aunque no quisiera serlo. Pero ellos adolecen de un defecto que quizás constituye su más grande virtud: el querer acelerar el proceso de cambios a velocidades que nos desmantelarían la carrocería estatal. Yo le digo a la juventud peronista, ahora hablando prudentemente, que el único hombre que tuvo vocación para acelerar, por presionar el acelerador del carro fue Fangio. Y si este peligro político existe, hay que estar conscientes de que la maquinaria estatal está constituida por miles de piezas, unas jóvenes, otras viejas, unas con grasa, otras sin grasa, y que si uno acelera mucho, todo se despedaza y es muy difícil, como dice el poeta, reconstruir un país con herramientas gastadas” (Omar Torrijos, 1974, Discurso en la Universidad de Buenos Aires, Argentina).

 

«UN LÍDER CON LUCES LARGAS MÁS ALLÁ DE SU TIEMPO»

Pero el General Torrijos no se quedó en el Siglo XX.  El General Torrijos murió en el pasado para vivir eternamente en el corazón de nuestro pueblo.  Sus proyecciones han sido tan preclaras que ha trascendido el Siglo XX y está con nosotros en el Siglo XXI.  Está con nosotros de la manera más literal posible.  Está con nosotros por nuestra ideología, por nuestro pensamiento, por los principios que encarnamos y por haber tirado La Línea con luces largas como él decía.

 

“Yo les agradezco sinceramente esta comunicación que hemos mantenido y la agradezco porque soy un devoto de la juventud, porque allí está el futuro. En esa juventud orientada, micro-organizada, que pelea, en esa lucha se van jerarquizando los futuros dirigentes de un país. Y cuando me dicen, cuidado con el imperialismo, a ellos solos se lo permito. Porque son celosos de sus fronteras  patrias, celosos de su bandera” (Omar Torrijos).

 

El General Torrijos enseñaba que había que saber conjugar o cambiar las luces, que si uno andaba siempre con las luces largas se podría chocar con el primer obstáculo que encontraba, pero si andaba con las luces cortas no podría ver la curva al final del camino, o ver más allá de la distancia limitada por esas luces cortas.  Me permito citar textualmente: «Hay que saber cambiar de luces constantemente.  Quien no usa las bajas, se tropieza con los obstáculos inmediatos, y quien no usa las largas, no llega nunca».  Que frase tan sencilla y cuán profundos los significados de esas ideas y conceptos del General Torrijos que supera la distancia de los tiempos y que nos ha permitido a nosotros los Torrijistas, saber efectivamente hacia donde vamos, saber poner las luces largas y conjugarlas con las luces cortas; saber distinguir entre lo estratégico y lo táctico; lo estratégico son las luces largas: el proyecto de país; y lo táctico las luces bajas: las tareas y objetivos intermedios.  Esto lo hemos aprendido los Torrijistas,  por eso, en mayo del año 2004, más de 714 mil panameños votaron por la propuesta Torrijista y esa proyección de luces las hemos asumido con responsabilidad y disciplina quienes mantenemos la vista firme en la construcción progresiva de una mejor sociedad, de una sociedad ideal.

 

 En el año 2001 iniciando el Siglo XXI, luego de haber desenclavado la última estaca colonial, habiendo recuperado nuestra plena integridad soberana y la administración por los panameños y panameñas del Canal de Panamá, hubo un punto de inflexión, un parte aguas en la historia nacional.  Se consolida nuestra verdadera independencia en virtud de los Tratados Torrijos-Carter que se manifiesta con la arriada de la bandera extranjera del corazón de nuestro suelo, cambia nuestra situación histórica y también cambia el Siglo.  Entramos a un nuevo milenio, con un nuevo contexto histórico, con otros escenarios sociales, con nuevas circunstancias, realidades y retos; con mayores desafíos.

 

«UNA VÍA PARA ALCANZAR UNA SOCIEDAD IDEAL»

En un mundo globalizado, en donde lo único seguro es el cambio, es preciso adaptar nuestra doctrina o ideología en orden a la dinámica relativa a la dimensión temporal en espacios variables de producción social, que se modifican constantemente.  Como quiera que una doctrina o ideología, define una vía para alcanzar la sociedad ideal de acuerdo al programa delineado, y siendo que la base principal de nuestra ideología es el proyecto o programa que proponemos para modificar, transformar y mejorar la situación presente o actual de nuestra sociedad, fue imprescindible producir un debate al respecto.

 

Así las cosas, en el año 2001 nuestro colectivo político toma la decisión para que de manera amplia y participativa discutiésemos, de abajo hacia arriba, la línea, las luces largas que debíamos utilizar para construir una mejor sociedad, porque esa es la aspiración y la voluntad de los Torrijistas: La construcción de una sociedad ideal donde haya democracia política, democracia económica y democracia social; donde prevalezcan los principios Torrijistas de libertad, de igualdad, de pluralismo, de justicia social y de solidaridad.  Entonces se discutió durante un año entero esta visión de largo plazo, esta visión de país con direccionalidad: definimos hacia donde queremos ir.

 

“NO HAY VIENTO FAVORABLE SINO PARA AQUEL QUE SABE ADONDE VA»

Hago un breve paréntesis para recordar una frase de Séneca, aquel filósofo de Roma de origen hispano latino inspirado en la doctrina estoica, a quien, dicho sea de paso, Nerón mandó a «suicidar» y de quien me permito citar: «no hay viento favorable, sino para aquel que sabe adónde va».  La profundidad de esa frase nos indica la necesidad de establecer un rumbo y seguirlo.  La brújula política del General Torrijos, definió la trayectoria en su momento y circunstancias; lo que él hacía era apuntar la línea hacia el objetivo final, las tareas intermedias o las tácticas le correspondían al equipo.  Analizando los hechos, nos percatamos de la claridad y visión de futuro que tenía cuando, como Arquitecto o Navegante, “diseñaba” y definía el rumbo del proceso de transformaciones, proyectándose con luces largas.

 

“…Pero estos problemas son mucho más fáciles de ser solucionados cuando se encuentra una comunidad, un pueblo que nos reta a poner la segunda parte, porque ya ustedes están dando el primer paso… Esta revolución no ha hecho más que encender el espíritu del pueblo, apagado por tantas generaciones”.

“Significa este gobierno un cambio de actitud en la vida del país. Un cambio que tiende a ayudar a quien más trabaja y a quien más necesita”. (Omar Torrijos, Reunión del Consejo General de Estado en Los Santos, 1971)

 

Retomando la idea, el partido de los Torrijistas panameños, el PRD, planteó la discusión de las luces largas, la definición del rumbo para el Siglo XXI, en el año 2001. Desde allí se estructuró la visión de país para los próximos 20 ó 25 años, es decir, las luces largas que deben indicarnos el camino durante el primer cuarto de este nuevo siglo.  La visión que queremos tener para construir esa mejor sociedad a la que aspiramos; una sociedad ideal.

 

Así queda consignado en nuestra nueva visión programática: «la Nación que debemos construir deberá sustentarse en la equidad y el desarrollo humano, mejorando la calidad de vida de todos los panameños y panameñas, para lograr una Nación física y moralmente saludable, con base en el principio de que el más valioso recurso del país es su gente, quienes asimismo han de ser los mayores protagonistas y beneficiarios del desarrollo nacional».

También se precisa que: «los Torrijistas, junto a los demás sectores patrióticos y democráticos de la sociedad panameña, constituimos la fuerza histórica capaz de asumir, en las nuevas circunstancias, la construcción de un nuevo país multiétnico y pluricultural, libre, próspero, justo, solidario, pacífico y soberano».

 

«NUEVA CULTURA POLÍTICA»

 

La orientación que adelantó en ese momento la dirección del partido, planteaba que los Torrijistas, dadas las nuevas realidades, debíamos desarrollar un esfuerzo consciente, activo y continuo de adaptación y flexibilidad, luchando por dotar al país de una nueva cultura política, y en virtud de la renovación de los métodos y prácticas del PRD, poseer una nítida identificación como el instrumento más idóneo de la sociedad para su necesaria transformación.

 

En la Declaración de Principios que surge de los debates amplios en el seno del Congreso Extraordinario Programático, quedó consignado que: «la doctrina y acción de los Torrijistas promueve una transformación de las estructuras injustas o atrasadas, para lograr el desarrollo humano, incluyente, integral, participativo y sostenible del país en beneficio de todos los sectores sociales, especialmente de los menos favorecidos, y convertirlo en una democracia moderna, pluralista, solidaria y participativa, sustentada en el desarrollo social, económico, político y cultural, en términos de una justicia y equidad sociales que corrijan las injusticias y desequilibrios históricos y donde se recompensen las aportaciones de cada uno al progreso y el bienestar generales».

 

Finalmente, se define al Partido Revolucionario Democrático, como: “una organización política permanente cuyo pensamiento político, fines y objetivos se inspiran en el ideario Torrijista y en los postulados ideológicos y programáticos de la SOCIALDEMOCRACIA”.

 

«COMPROMISO CON LA INSTITUCIONALIDAD DEMOCRÁTICA»

 Se reitera y consolida el compromiso con la preservación y desarrollo de la institucionalidad democrática y a partir de una renovada estrategia democrática, en el entendimiento de que la democracia es al mismo tiempo, medio y fin de la lucha política, nos dispusimos a ganarnos la confianza de la mayoría para que nuestro proyecto político nacional se ejecutara desde el gobierno.

 

En el 2004 ganamos las elecciones.  El gobierno del Presidente Torrijos asume la responsabilidad de conducir la nave del Estado durante un periodo relativamente corto, podríamos incluso identificarlo como las luces cortas, el lustro entre el año 2004 y el 2009.  Pero el proceso de cambios no se agota en ese lustro… el proceso no se agota en ese quinquenio, porque las luces largas nos señalan el camino para una transformación más profunda que no se logra ni se resuelve en el corto plazo, sino con el seguimiento de ese programa transformador que debatimos y definimos para los próximos 20 años.  Aquí radica la responsabilidad de nosotros los Torrijistas para con el conjunto de la sociedad panameña, para dar garantías de continuidad de ese proyecto transformador hacia una sociedad ideal, de oportunidades y de mejoramiento de la calidad de vida.

 Ciertamente, hoy que nos debatimos con nuevas realidades, con un entorno social y un contexto político complejo, tenemos que analizar con mucha claridad los acuerdos que tenemos como sociedad y como colectivo, para poder darle continuidad a ese impulso transformador que colectivamente debemos liderar.

 En la práctica política de gobierno, le correspondió al PRD, emprender con voluntad y decisión, en muy corto plazo, un paquete importante de reformas políticas, económicas, comerciales y sociales, que abrieran paso para el desarrollo del programa de largo plazo, en su fase inicial y que garanticen estabilidad económica y política.

 Queda claro, desde nuestra perspectiva, que es fundamental promover el crecimiento económico constante y sostenido, pero como Torrijistas y socialdemócratas estamos convencidos de que un crecimiento que no responda a imperativos sociales iría en contra del progreso.

 Por otro lado, los mecanismos de mercado no pueden garantizar por sí mismos el cumplimiento de los objetivos sociales del crecimiento económico.  Una política económica democrática tiene como legítima función promover el desarrollo que abra oportunidades de futuro a la vez que mejore las condiciones y calidad de vida del conjunto de la sociedad, especialmente de los estratos más débiles.

 

«UNA ECONOMÍA MÁS EFICIENTE, PRODUCTIVA Y EQUILIBRADA»

 A la luz del Programa de largo plazo del PRD, caminar hacia un orden económico más equitativo es necesario no sólo por motivos de solidaridad, sino también para crear una economía más eficiente, productiva y equilibrada.

 

Al final lo que perseguimos como proyecto, visto con luces largas, es la construcción de una sociedad de oportunidades, con derechos de ciudadanía fortalecidos, pero también con deberes que cumplir.  Una sociedad materialmente más equitativa, políticamente más democrática y socialmente más justa.

 

  “Cuando se hace un cambio, se debe cambiar de actitud, no una cara y un nombre, por otra cara y otro nombre. Si no se va a cambiar de actitud, es preferible dejar a la gente que se tiene, porque por lo menos tiene experiencia en ese tipo de actitud”. (Omar Torrijos).

 

Por eso, lo que debemos hacer los Torrijistas de hoy, con una actitud nueva y la mística de quienes nos sostenemos sobre una plataforma de  principios, valores y doctrina, es reverdecer nuestro entusiasmo, avivar el fuego de nuestras esperanzas y de nuestras reivindicaciones, consolidar nuestras fuerzas; unificar nuestro criterio y comprometernos para cumplir con esas tareas intermedias de las cuales nos hablaba Omar, siempre en la correcta dirección histórica, porque bien decía él que “más vale avanzar pocos centímetros en la correcta dirección, que muchos metros en la dirección equivocada». 

     Ese rumbo, esa direccionalidad que se deriva de su pensamiento, asimilado y procesado por sus mejores intérpretes, nos impele a recuperar nuestra IDENTIDAD política, para volver a ganar aquel espacio que hayamos podido perder o que nos quieren quitar, ocupar o “expropiar”: EL ESPACIO SOCIAL Y POLÌTICO DEL TORRIJISMO.

   Tenemos una clara ubicación ideológica, que se corresponde con un discurso coherente y una práctica política: la DEMOCRACIA SOCIAL…  esa de la mayor participación de los sectores sociales en las decisiones que los afectan, el de la plena vigencia de los principios fundamentales; aquel de la YUNTA PUEBLO – GOBIERNO, el de la organización y desarrollo de la comunidad, el del cooperativismo…el del Estado coordinador, laico y de bienestar…el de la reforma y democratización de la economía, el de la preservación de la dignidad nacional y la cohesión estatal nacional de la República; el de las alianzas con la gente.

    Hablamos entonces de que el reformismo, la construcción de consensos y la búsqueda constante de la conciliación entre eficiencia y justicia social; entre crecimiento económico y equidad; entre responsabilidad y libertad; entre nacionalismo e integración latinoamericana, ampliando las oportunidades y los derechos de ciudadanía en el seno de la sociedad, sin caer en el burocratismo y resaltando el valor de la solidaridad, pasa a ser el contenido esencial de la práctica política de los Torrijistas en la sociedad de hoy.

Esa es la conciencia que debemos tener, caminar en la dirección correcta, y seguir empeñados en ese camino para mejorar las condiciones nacionales y sus oportunidades.  En esas tareas intermedias, nos corresponderá a cada uno de nosotros jugar el mejor papel de cada cual, con unidad, con militancia, con lealtad, con fortaleza, con disciplina, con responsabilidad, con esperanza, con entusiasmo… porque no podemos ser Torrijistas si no somos optimistas, porque optimismo y Torrijismo son sinónimos.

 

  Las cosas se obtienen a base de perseverancia, esfuerzo y trabajo.  Estamos seguros que vamos a lograr nuestros objetivos estratégicos para que sigamos adelante en esa correcta dirección histórica.  De esta manera y sin la menor sombra de dudas, llegaremos finalmente a ese objetivo final liberador, donde el Comandante Omar nos espera firme, con un patriótico saludo militar

 

Benjamín Colamarco Patiño