historia

«DIEZ MESES Y SIGUE»

REFLEXIONES A PROPÓSITO DE LOS DIEZ MESES DE PANDEMIA

1. Estamos en el momento más difícil, un momento donde recorrimos 10 meses de una crisis sanitaria inédita en la historia de la humanidad; no porque no hayamos pasado por otras pandemias, sino porque las condiciones son muy diferentes, pasamos de sociedades más tolerantes, con mejor formación humana y menos acceso a la información, a sociedades más frágiles, menos tolerantes o disciplinadas, sociedades fragmentadas que exigen respuestas inmediatas de sus gobernantes.

Sin tiempos inéditos, complejos e inciertos.

2. Los tiempos de las respuestas son también inéditos, las conversaciones viajan por internet, se multiplican por las RRSS, lo que nos demanda una acción y entendimiento inmediato de la situación que cambia vertiginosamente, día a día.

3. Nos toma cansados, tensionados, muchas veces enojados por el destrato y la falta de comprensión. Pero nos eligieron para gobernar; muchos panameños y panameñas confiaron en nosotros y siguen confiando. Nos eligieron para ver más allá de la curva del camino y actuar en consecuencia. Nos eligieron para ser los primeros servidores de la Patria. No hay vuelta atrás…Hagamos el esfuerzo que sea necesario, como Nación y como sociedad, en entender que el primero que reacciona en la dirección correcta, es el que prevalece.

4. Además, ya falta menos, se ve en el horizonte un alivio promisor: se llama vacuna. Es un alivio…pero la verdadera solución es forjar un pueblo unido, convencido de su fuerza y reaccionando como un guerrero patriota, en la trinchera que le toque, para defender la patria, la familia, su propia vida…como decía el General Omar Torrijos H., “En cada pecho una trinchera” …fue verdadero cuando la lucha contra el colonialismo por recuperar el canal, y es hoy verdadero cuando la Patria depende de la disciplina, la solidaridad y la fuerza de nuestra gente.

5. Hoy tal vez nos encontramos en la mitad de la tormenta. Estamos en el inicio de la 2da ola sin haber dejado atrás la primera. Contamos con menos recursos porque ya los aplicamos en este 2020 que está por finalizar. Pero tenemos una fortaleza invaluable…hemos aprendido y hemos triunfado…tenemos experiencia acumulada y hemos sobrevivido…ese hoy es nuestro punto de partida, nuestra línea de base…conocemos al enemigo y descubrimos nuestra fuerza…hay que “Unir Fuerzas”.

6. La Patria nos exige que demos lo mejor de cada uno. Que dejemos hasta el «último aliento» para llegar al horizonte. Si la fuerza los abandonó pueden hacerse a un lado.   Estamos a cargo del gobierno, la sociedad espera que estemos a la altura del desafío, no es hora para los tibios, porque como dice la Biblia a los tibios los vomita Dios (Apocalipsis 3:16).

7. ¿Que demanda el momento? mejorar nuestros niveles de coordinación y comunicación. Debemos cumplir lo que decimos, sin excusas, sin justificaciones, es responsabilidad de todos; colaboremos entre nosotros, ayudemos al compañero o compañera en dificultades, para cumplir los objetivos que se le propusieron.

8. Cuando hablemos sepamos que un país nos mira expectante. Que busca un camino que muestre un futuro. Preparémonos cada vez que tenemos que comunicar, no improvisemos. Aclaremos no confundamos. Ya tenemos suficiente con los que buscan la caída del sistema democrático, tenemos suficiente con una oposición que, parte importante de ella, piensa que puede hacer politiquería con el dolor del pueblo.

9. Cuáles son los grandes ejes que veo para los próximos meses:

a. Una comunicación que abra una luz de esperanza, sin creer que estamos ante una sociedad crédula; vamos a ganar su confianza si cada día cumplimos lo que decimos o explicamos por qué no pudimos avanzar todo lo que queríamos, una comunicación basada en el respeto incluyente a nuestros compatriotas…

b. Una gestión sanitaria que tenga en cuenta el desafío al que esta pandemia nos enfrenta, retándonos a los límites de nuestros conocimientos; aquí en Panamá y lo vemos en todos los países, por eso actuemos con humildad…

c. Hoy la vacuna se llama mascarilla, distanciamiento físico y limpieza de manos y este mensaje no está solo a cargo del personal de salud; todos somos responsables de enviar ese mensaje y actuar con ejemplaridad, el que no lo respete debe dejar este barco, no podemos pedir responsabilidad si no damos el ejemplo. ¿Nuestra gente primero? Entonces seamos los primeros en dar el ejemplo…por encima de todos está la Patria…y la Patria es de todos…

d. Una gestión que esté enfocada en cumplir rigurosamente los plazos y la aplicación de los recursos; cada avance de los proyectos es trabajo para panameños y panameñas, se acabaron las excusas y para eso cuentan con la facilitación del equipo de la SSEC, para que trabaje codo a codo con cada Ministro y Director, para despejar los obstáculos y que informemos al Presidente Cortizo para removerlos a tiempo.

e. Trabajemos desde este minuto, para fortalecer desde ya el Pacto del Bicentenario CERRANDO BRECHAS, que no es algo que va a pasar dentro de un año, si no le damos el impulso, la emoción y el calor que merece. Debemos construir una agenda de consensos, con todos los actores relevantes de la vida panameña, construir canales idóneos de comunicación separadamente con las organizaciones sociales, en el desarrollo de las acciones con cada panameño y panameña, que nos permita caminar unidos durante los próximos meses en temas vitales como la salud, la educación, la seguridad, la soberanía alimentaria, la previsión social, la movilidad en las ciudades donde más se desarrolla este virus. Temas que darán sentido al Pacto que firmemos y que deberán fundamentar la vigencia de nuestro proyecto nación, por los próximos 100 años.

f. Trabajemos desde este momento en la construcción de un país de Ley y Orden, un país Justo e Inclusivo… este es el momento, esta es la oportunidad de transformar consistentemente las vidas de nuestra gente.

Uniendo fuerzas con el liderazgo del Presidente Laurentino Cortizo Cohen.

Benjamín Colamarco Patiño
MINPRE SSEC

Panamá, 30 de diciembre de 2020.  

Décimo mes de la pandemia.

www.benjamincolamarco.com

“La Segunda Internacional y el 1 de mayo»

Durante los debates de la Segunda Internacional, celebrada en París en julio de 1889, los Socialdemócratas, Socialistas y Laboristas, unidos en procura de objetivos comunes, a partir de la tesis de que la cuestión social era absolutamente inseparable de la política, y su solución estaba determinada y solamente sería posible en un Estado Democrático, en que la libertad política y la lucha por las reivindicaciones de los trabajadores eran condiciones básicas para lograr avance y mejoramiento social, dadas las paupérrimas circunstancias de esa época, analizaron la situación por la que atravesaba la clase obrera y los antecedentes de huelgas de trabajadores en varios países.

Luego de profundas deliberaciones, aprobaron declarar el 1 de mayo como “día internacional de los Trabajadores en el Mundo”, en homenaje a los Mártires Trabajadores de Chicago y la lucha emprendida para lograr mejores condiciones en el trabajo y jornadas laborales de 8 horas.

Los Perredeistas en Panamá, miembros de la Internacional desde 1980, deberíamos ser consecuentes herederos de nuestros antecesores ideológicos miembros de la Segunda Internacional, socialistas reformistas y moderados, capaces de construir plataformas políticas amplias, conscientes de que la dialéctica expande horizontes y de que nuestro enfoque hoy debe partir del objetivo básico de crear un ambiente que, mejorando las potencialidades y capacidades de la producción en los sectores: agrícola, agro-industrial; industrial; del cooperativismo; de los servicios; del comercio; del transporte, etc.,  se instaure también una estructura propicia para que los seres humanos disfruten de una vida prolongada, saludable, digna, productiva, creativa, recreativa, elevando a la vez los niveles culturales, ampliando las oportunidades para las personas, quienes así mismo han de ser los mayores protagonistas y beneficiarios del desarrollo.

1 de mayo de 2016

Benjamín Colamarco Patiño

“LA FUNCIÓN HISTÓRICA DE PANAMÁ Y EL CANAL INTEROCEÁNICO”

Desde la época precolombina la privilegiada posición geográfica del istmo de Panamá, ha sido factor primordial en la determinación de nuestra función histórica, que es el “transitismo”. En tiempos inmemoriales, los pueblos originarios del Continente, cruzaban el istmo en distintas direcciones.

Luego de la llegada de Cristóbal Colón y el encuentro con los españoles durante la colonia, con el puerto de “Nombre de Dios” y posteriormente con las ferias de Portobelo, se desarrolla el eje del traslado de bienes y riquezas desde el “Nuevo Continente” hacia Europa.

A mediados del siglo XIX, durante la “fiebre del oro” en el oeste de los Estados Unidos, se construye a través del istmo el primer ferrocarril interoceánico del mundo, que permitió el tránsito de productos y personas desde la costa este, a la oeste de Norteamérica.

Los franceses intentaron unir los océanos por esta ruta sin lograrlo. Ya para el año 1889, la malaria o paludismo transmitido por el mosquito del género “Anopheles” y la mala gestión de los recursos, dieron cuenta del proyecto y también de la reputación del Ingeniero Ferdinand De Lesseps.

No obstante, tras un largo proceso político y una cruenta guerra civil, Panamá alcanza la separación de Colombia el 3 de noviembre de 1903, y un año más tarde, los Estados Unidos inician la construcción de la vía interoceánica descartando la ruta por Nicaragua y haciendo confluir al istmo miles de trabajadores de las Antillas y de todas partes del mundo, con cuya fuerza laboral, sumada al esfuerzo de los trabajadores panameños, culminan en agosto de 1914, el Canal de Panamá, potenciando de esta manera, en conjunto con el ferrocarril transistmico, el usufructo de nuestra privilegiada ubicación en el orbe.

Este logro inmenso del ingenio humano, trajo sus propias contradicciones e injusticias, reflejadas en la existencia de un “enclave colonial” en el corazón del territorio panameño, que se denominó “Canal Zone”, el cual impidió el ejercicio pleno de la soberanía nacional y el aprovechamiento por la Nación que abrió sus entrañas para tan monumental obra, del principal recurso natural del istmo: su posición geográfica.

La comprensión constructiva de las interacciones y contradicciones y su incidencia en la velocidad de marcha y la orientación de un proceso de transformaciones en su conjunto, desde una posición asertiva en un modelo de relación asimétrica entre Panamá y Estados Unidos, permitió que se fuera entendiendo el tipo de país que se debía construir o rediseñar considerando también nuestra función histórica.

Años de lucha, concienciación y dignidad expresadas de diversas maneras por distintas generaciones de panameños, reivindicaron la justicia de la causa de la soberanía. Este “alpinismo generacional” alcanzó la cima cuando el 7 de septiembre de 1977 se firman los Tratados Torrijos/Carter, que establecen los términos para la desaparición del enclave colonial y la reversión a Panamá del Canal, el ferrocarril, los puertos, las tierras y el espacio aéreo, conculcados hasta ese entonces por los Estados Unidos.

Se estructura así una nueva relación entre Estados como resultado de un acuerdo civilizado y se produce una transformación de la vieja economía en Panamá, en la que la actividad de tránsito se desarrollaba al margen de la realidad nacional, ya que operaba al interior de un “enclave” que formaba parte de un sistema administrado en función de los intereses exclusivos de los Estados Unidos.  Esto da paso a lo que algunos llamamos la nueva economía panameña, en la que el tránsito y los instrumentos que potencian nuestra posición geográfica como principal recurso natural, forman parte, ahora sí, de la economía interna y se diversifica en su contenido como en sus rutas.

En octubre de 2006, los panameños damos otro gran paso en la correcta dirección histórica y mediante un referéndum nacional, se aprueba la ampliación del Canal a través de un tercer juego de esclusas, cuyas obras iniciaron en el año 2007 y deben ser concluidas en pocas semanas a partir de esta publicación, para ser inaugurado el tránsito de las naves en junio de 2016, produciendo un impacto positivo tanto en las finanzas nacionales, como en la economía del transporte marítimo mundial.

Es la función histórica de Panamá: el “transitismo”, del que sería ilógico divorciarnos, el que debemos aprovechar en esta coyuntura propiciatoria, para fortalecer la plataforma de servicios globales, cada vez más complejos, pero que encuentran en el istmo el concurso de la creatividad, la capacidad de adaptación, la innovación y ajuste de quienes aquí habitan.

En fin, no perdamos de vista, con optimismo, que tenemos un canal de esperanzas que se abre para transitar hacia una economía articulada a la complejidad global, que requiere una educación para una sociedad distinta a la que teníamos hasta 1977. Una sociedad que debe evolucionar y descifrar oportunidades y amenazas, en un proceso de transición que precisa encontrarnos preparados para transformar la realidad y mejorar la calidad y condiciones de vida del conjunto de la sociedad, con polos de desarrollo que se articulan geográficamente en el territorio para la creación de oportunidades y de bienestar.

Panamá, 20 de abril de 2016

*Benjamín Colamarco Patiño es economista y Ex Ministro de Estado (2004 – 2009).