ECONOMISTAS INSPIRADORES

Como economista y político conceptúo que, dadas las circunstancias y condiciones mundiales y nacionales, el momento es propicio para hablar de economistas progresistas y socialdemócratas, ya que las ideas en torno a una mayor capacidad planificadora y coordinadora del Estado, la justicia social y la sostenibilidad han cobrado relevancia en el discurso económico actual.

Desde mi formación y orientación política, les presento algunos de los economistas más renombrados hoy en día que se identifican con la corriente Socialdemócrata, o cuyas ideas son muy influyentes en ella.

Veamos:

Joseph Stiglitz:

Premio Nobel de Economía. Es una figura prominente que aboga por una mayor regulación de los mercados, la lucha contra la desigualdad y la inversión pública. Ha criticado duramente el neoconservadurismo y la globalización desregulada. Su trabajo es fundamental para entender el «capitalismo progresista» y las fallas del mercado.

Paul Krugman:

También Premio Nobel de Economía. Conocido por sus análisis sobre el comercio internacional, es un firme defensor de políticas keynesianas, como el estímulo fiscal en tiempos de crisis, y crítico de la austeridad. Sus columnas de opinión son muy leídas y reflejan una clara postura progresista.

Thomas Piketty:

Economista francés, autor de «El Capital en el Siglo XXI». Su investigación se centra en la desigualdad de la riqueza y el ingreso, sugiriendo medidas como impuestos globales sobre el capital para abordarla. Es una voz fundamental en el debate sobre la justicia distributiva.

Dani Rodrik:

Profesor de la Universidad de Harvard. Se especializa en economía internacional, desarrollo económico y economía política. Ha abogado por un «globalismo más inteligente» que permita a los países mantener espacio para sus propias políticas de desarrollo y socialdemócratas, y es crítico de la hiperglobalización.

Esther Duflo y Abhijit Banerjee:

También Premios Nobel de Economía. Aunque su trabajo se enfoca en la economía del desarrollo y la lucha contra la pobreza a través de «experimentos controlados aleatorios», sus investigaciones a menudo respaldan intervenciones públicas y políticas sociales bien diseñadas para mejorar la vida de los más vulnerables, lo que se alinea con una visión progresista.

Mariana Mazzucato:

Economista italoamericana que se centra en el papel del estado en la innovación y la creación de valor. Argumenta que el Estado no debe ser solo un corrector de fallas de mercado, sino un actor proactivo y emprendedor en la economía. Sus ideas son influyentes en el pensamiento socialdemócrata sobre la política industrial y la inversión pública.

Stephanie Kelton:

Una de las principales defensoras de la Teoría Monetaria Moderna (MMT). Aunque la MMT es un marco teórico, sus implicaciones políticas suelen ser progresistas, ya que sugiere que los gobiernos con soberanía monetaria tienen mucha más capacidad para financiar programas sociales y de inversión sin preocuparse por la deuda o la inflación, lo que choca con la ortodoxia fiscal.

Otros economistas influyentes con ideas afines:

Daron Acemoglu:

Coautor de «Por qué fracasan las naciones», analiza la relación entre las instituciones políticas y económicas y el desarrollo. Sus investigaciones suelen resaltar la importancia de instituciones inclusivas para el crecimiento y la reducción de la desigualdad.

Ricardo Hausmann:

Economista venezolano-estadounidense especializado en crecimiento económico y desarrollo, con un enfoque en la diversificación económica y la política de desarrollo.

Es importante destacar que el término «progresista» o «socialdemócrata» en economía puede tener matices, pero en general se refiere a aquellos que abogamos por un papel significativo del Estado en la economía para promover la equidad, la estabilidad, el empleo y el bienestar social, en contraste con enfoques conservadores.

Benjamín Colamarco Patiño

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LA GUERRA DE QUINTA GENERACIÓN (5GW) Y LA ECONOMÍA COMO CAMPO DE BATALLA

*Por Benjamín Colamarco Patiño
(Economista, ex Ministro de Estado y ex Vicepresidente del PRD)

El presidente Donald Trump ha declarado una «guerra comercial y psicológica» al mundo, avanzando en su objetivo de redefinir el tablero geopolítico global sin miramientos ni escrúpulos. Sus tácticas incluyen amenazas a gobiernos, organismos internacionales y pueblos enteros, con el fin de sugestionar y arrinconar a quienes se opongan a sus intereses. Para Trump y su círculo cercano, los Tratados y Convenciones internacionales carecen de valor; el Derecho Internacional está supeditado a sus intereses políticos, su visión subjetiva de la «seguridad nacional» y a sus objetivos de corte supremacista.

Trump, junto con poderes fácticos supranacionales, ha inaugurado lo que algunos teóricos denominan la «Guerra de Quinta Generación» (5GW). Este nuevo paradigma de conflicto trasciende la conquista territorial para desgastar y generar ansiedad en el adversario mediante tácticas no convencionales. La guerra se libra en un continuum entre la paz y el conflicto abierto, en la llamada «zona gris», donde las líneas de batalla ya no se pueden representar en un mapa y el objetivo es «someter al otro a nuestra voluntad» atacando las estructuras cognitivas de la sociedad. Es una estrategia integral donde el combate y la acción militar es solo un aspecto más, que incluye la manipulación de la información, la guerra cibernética, la guerra económica y la guerra psicológica. Su lógica es elevar la tensión al máximo para negociar desde una posición de fuerza, una táctica que, como empresario inmobiliario, domina a la perfección.

La diabólica ingeniería de la percepción: de Goebbels a la era digital

El uso intensivo de la información y la tecnología para manipular la percepción pública es una de sus armas más poderosas. Las redes sociales, los medios y las plataformas digitales son el campo de batalla de esta guerra de narrativas. Trump y su equipo utilizan la mentira como herramienta de dominación, una táctica que sistematizó Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi. Sus principios, diseñados para la radio y la prensa, son hoy la base del ecosistema digital:

*Principio de simplificación y del enemigo único:* Reducir conflictos complejos a una sola idea y personificar al adversario en un chivo expiatorio.

*Principio de orquestación:* Repetir incansablemente un mensaje reducido a través de múltiples canales hasta que cale sin ser analizado.

*Principio de exageración y desproporción:* Convertir cualquier anécdota en una amenaza grave para movilizar a la base mediante el miedo.

Esta repetición constante busca crear la «ilusión de verdad», un efecto psicológico por el que la familiaridad con una afirmación aumenta su percepción de verosimilitud. Sin embargo, estudios señalan que, aunque la repetición influye, el conocimiento previo y los hechos reales siguen siendo la mayor influencia en lo que la gente cree; la repetición no puede anular por completo la verdad, pero sí enturbiar el panorama.

La innovación actual radica en la escala y sofisticación. La Inteligencia Artificial Generativa (IAG) permite la micro-manipulación personalizada, donde algoritmos generan mensajes a medida para explotar vulnerabilidades psicológicas individuales. Además, los deepfakes (videos y audios hiperrealistas falsos) no solo crean mentiras, sino que atacan la evidencia misma, sembrando una duda generalizada que corroe la verdad. Este fenómeno se potencia en momentos de crisis, aprovechándose del miedo y de la incertidumbre.

Los efectos de esta estrategia son devastadores: erosionan la confianza en las instituciones, polarizan a la sociedad, incitan al odio y socavan la democracia. El peligro es real y acecha en cada esquina.

¿Qué persigue Trump?

Aunque es difícil determinar con certeza sus objetivos finales, es evidente que sus políticas apuntan a fortalecer a Estados Unidos como potencia económica hegemónica. Su principal contendiente es la República Popular China, cuyo crecimiento comercial y competitividad busca detener a toda costa. Para ello, no duda en desdeñar a sus antiguos aliados europeos, desprecia y amenaza a países cercanos, y forja alianzas con países como Arabia Saudita e Israel. Nada parece ser un impedimento para sus ambiciones geopolíticas.

Por otro lado, Trump no ha ocultado su interés de recuperar el poderío industrial y la seguridad nacional de EEUU beneficiando explícitamente a sus grandes empresas.

Su intención de controlar la disponibilidad de hidrocarburos y minerales valiosos favoreciendo a grandes empresas transnacionales está documentada en acciones concretas en Venezuela, Groenlandia, Panamá y dentro de EEUU.

Estas acciones no son aisladas, sino que se enmarcan en una estrategia integral que incluye lo que algunos analistas han denominado como: «Corolario Trump» a la Doctrina Monroe.

En el frente interno, Trump busca consolidar su poder.

Bajo el lema «Make America Great Again» (MAGA), promueve un individualismo ultraconservador y radical. Su narrativa se enmarca en lo que los analistas identifican como populismo, que divide a la sociedad en dos bloques homogéneos y antagónicos: el «pueblo puro» (sus seguidores) y una «élite corrupta» (sus opositores). Esta visión maniquea es el caldo de cultivo perfecto para la «posverdad», definida como la «distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública». En este ecosistema, los hechos objetivos quedan subordinados a las emociones y las creencias identitarias.

¿Cómo protegernos?

Las tácticas no convencionales y la manipulación de la información empleadas por Trump y sus aliados plantean desafíos significativos. Contrarrestarlas requiere un enfoque holístico:

Para instituciones y gobiernos: Es crucial que las instituciones y organismos públicos y las autoridades electorales diseñen protocolos proactivos de comunicación para corregir desinformaciones sin amplificarlas. Deben publicitar fuentes oficiales confiables, monitorear las campañas falsas y cooperar con medios, academia y plataformas digitales colaborativas y verificables. La transparencia, la educación cívica y la formación política son escudos esenciales.

Para la ciudadanía: el pensamiento crítico como trinchera. La defensa más efectiva comienza con cada individuo. Se debe:
  1. Verificar la fuente (Fact-Checking): Preguntarse quién publica la información y cuál es su propósito. Usar herramientas de búsqueda inversa de imágenes y consultar sitios de verificación acreditados.
  2. Practicar la «lectura lateral»: Salir de la página web sospechosa y abrir nuevas pestañas para investigar la reputación de la fuente en sitios confiables.
  3. Cuestionar el beneficio ideológico: Preguntarse siempre: ¿quién se beneficia de que yo crea esto? La propaganda siempre promueve una causa.
  4. No compartir de inmediato: La viralización es el oxígeno de la desinformación. Detenerse, analizar y contrastar antes de compartir es un acto de responsabilidad.

La solidaridad internacional y el apego al Derecho Internacional son cruciales, pero la batalla defensiva se gana también en la mente de cada persona.

Conclusión

El objetivo superior de la humanidad es la verdad. Frente a la manipulación, la mentira y la «posverdad», es imperativo orientar a la sociedad hacia la claridad. Solo una ciudadanía ética, educada, informada y responsable, apoyada por instituciones sólidas, puede contrarrestar los efectos de la Guerra de Quinta Generación. La gran responsabilidad en esta era no es solo informar, sino educar para discernir, ayudando a diferenciar entre la evidencia y la manipulación. En este combate por la percepción, la verdad, aunque asediada, sigue siendo nuestra herramienta más revolucionaria.

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LA GESTA HEROICA DEL 9 DE ENERO Y SUS PERESPECTIVAS

Por Benjamín Colamarco Patiño

La identidad de la República de Panamá se cimienta sobre valores y luchas históricas por la integridad territorial. El legado de los jóvenes institutores de 1964 representa la escalada fundamental del «alpinismo generacional», un esfuerzo colectivo que permitió a la nación superar sus contradicciones internas en favor de un objetivo superior: la soberanía plena.

El Contexto del Enclave Colonial

La raíz del conflicto se remonta al Tratado Buneau Varilla-Hay de 1903, un documento que ningún panameño firmó y que estableció la *»Zona del Canal» (a perpetuidad).* Este enclave colonial no solo fragmentó el territorio, sino que instauró un sistema de discriminación racial y económica (el gold roll y silver roll), hiriendo profundamente la dignidad nacional.

Durante décadas, diversos sectores del pueblo panameño manifestaron su repudio a esta «quinta frontera» que limitaba la personalidad internacional del Estado y el ejercicio pleno de su soberanía.

El Detonante: El Incumplimiento de los Acuerdos

En 1963, el Acuerdo Chiari-Kennedy estipuló que la bandera panameña debía ser izada junto a la estadounidense en los sitios civiles de la Zona del Canal a partir de enero de 1964. Sin embargo, los residentes estadounidenses (zonians) y sectores de la policía local «zoneíta» se amotinaron contra esta decisión. El acto de insubordinación del Sargento Carlton Bell, quien izó solitaria la bandera norteamericana en Gamboa, desató una ola de indignación.

Ante este desprecio a la soberanía, los estudiantes del Instituto Nacional marcharon pacíficamente el 9 de enero de 1964 hacia la Balboa High School para hacer cumplir el acuerdo. La respuesta fue una agresión desproporcionada: el ejército más poderoso del mundo arremetió contra un pueblo desarmado, dejando un saldo de 22 muertos y más de 500 heridos.

El Liderazgo de Omar Torrijos y la Reversión

La Gesta de 1964 provocó una toma de conciencia nacional definitiva. Años más tarde, el General Omar Torrijos Herrera supo canalizar este sentimiento patriótico. Bajo su liderazgo, se logró la abrogación del tratado de 1903 y la firma de los Tratados Torrijos-Carter. Este proceso culminó el 31 de diciembre de 1999 con la salida del último soldado extranjero y la transferencia total del Canal a manos panameñas.

El Impacto Económico y los Desafíos Futuros

La recuperación de los activos revertidos  – canal, puertos, ferrocarril, tierras y aguas -transformó la economía nacional, pasando de un servicio estratégico militar para EEUU a un motor de desarrollo propio. Hitos posteriores, como la ampliación del Canal a través de un tercer juego de esclusas, obra aprobada mediante referéndum en el año 2006, consolidaron esta nueva etapa logística y global.

Sin embargo, la soberanía territorial es solo una parte del compromiso histórico. El verdadero reto actual reside en resolver las asimetrías sociales y la desigualdad. La plataforma logística debe servir para *integrar económica y socialmente a «un solo Panamá».*

Honrar a los mártires de 1964 implica, hoy, profundizar la democracia y la justicia social, alineando las políticas de Estado con el bienestar humano y el desarrollo sostenible.

Panamá, 9 de enero de 2026

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