artículo

En el Partido Revolucionario Democrático…

Reflexión:  Benjamín Colamarco Patiño

Mientras no recuperemos la cohesión ideológica, la claridad doctrinaria, una escala de valores superiores y principios compartidos irreductibles, junto con un compromiso inquebrantable con la rectitud, la honestidad y la justicia social, el PRD no podrá encontrar el camino de la regeneración revolucionaria y democrática a la que aspiramos un enorme grupo de militantes.

Es esencial revivir el firme sentimiento del deber Patrio, que reivindique la dimensión ética de la acción política y la defensa de la soberanía nacional, por encima de intereses particulares y personalistas. En este propósito, cobra plena vigencia la frase del General Omar Torrijos, fundador del partido: “No hay pueblos malos,  hay gobernantes malos». Esta máxima nos recuerda que la esencia de nuestra lucha debe estar siempre en servir al pueblo con integridad y justicia, pues su bienestar es la medida última de nuestra acción política.

En fin, ojalá el CEN (transitorio) que surgió del Directorio tenga la claridad de miras para recuperar la esencia y los propósitos fundacionales del Partido, fortalecer la formación político-ideológica (Torrijista y Socialdemócrata), y dejar de actuar como un simple «club electoral» o «partido taxi», a contrapelo de nuestra propia historia y luchas patrióticas. Que comprendan que esta es la misión fundamental que se debe emprender con coherencia, amplitud y determinación colectiva.

Esto implica, necesariamente, promover nuevos liderazgos y actitudes acordes con estos principios.

Así lo he dicho antes y lo reitero hoy.

Respetuosamente,

www.benjamincolamarco.com

Panamá, 23 de noviembre de 2025

Una Confesión que Estremece los Cimientos Institucionales

El presidente José Raúl Mulino, durante una visita oficial a Costa Rica, ha realizado una confesión que trasciende lo políticamente sensato y roza lo institucionalmente temerario. Según su propio relato, en los días previos a las elecciones de mayo de 2024, se reunió con los magistrados del Tribunal Electoral panameño y les espetó la siguiente advertencia: “si ustedes se prestan para no dejarme correr, les prendo este país por las cuatro esquinas, créanmelo” .

Esta no es una anécdota jactanciosa; es la revelación pública de una amenaza premeditada contra la máxima autoridad electoral de la nación. Confiesa haber utilizado la intimidación y la sombra del caos como herramientas de negociación política. Al hacerlo, no solo transgredió el principio de respeto a las instituciones, sino que mancilló el sagrado proceso mediante el cual el pueblo expresa su voluntad soberana.

Las disputas políticas, especialmente aquellas sobre la elegibilidad de un candidato, deben dirimirse en los estrados jurídicos, con argumentos y procedimientos, no con amenazas veladas o explícitas . La declaración de Mulino revela una peligrosa disposición a sustituir la fuerza del argumento por el argumento de la fuerza. Al prometer «prender el país», esbozó un escenario de ingobernabilidad y violencia como moneda de cambio para conseguir su objetivo personal. ¿Dónde queda el principio elemental de someterse a la voluntad de las leyes y a los veredictos de las instituciones?

Este episodio adquiere una dimensión aún más preocupante al recordar el contexto: Mulino llegó a la contienda electoral como el «delfín» de Ricardo Martinelli, quien había sido inhabilitado por el Tribunal Electoral tras una condena por blanqueo de capitales . Su candidatura fue, en esencia, una imposición de último momento . Al confesar que amenazó al Tribunal Electoral para asegurar su lugar en la papeleta, Mulino plantea una pregunta incómoda: ¿Su victoria en las urnas, aunque numéricamente legítima, está manchada en su origen por una coacción institucional? Socava la pureza de todo el proceso y valida la percepción de que su gobierno nace bajo la sombra de una elección dirigida «por control remoto» desde la embajada de Nicaragua .

El silencio del Tribunal Electoral ante esta confesión es ensordecedor .Para que la democracia no sea un cascarón vacío, las instituciones deben defender su autoridad con dignidad y firmeza. La pasividad ante una amenaza, incluso si es revelada a posteriori, erosiona la confianza ciudadana y envía un mensaje pérfido: que la intimidación puede ser un atajo viable hacia el poder.

La anécdota de Mulino no es un alarde de carácter fuerte; es la prueba de un quiebre en la ética republicana. Un presidente que gobierna después de haber coaccionado a un órgano electoral, y que luego se jacta de ello en el extranjero, no solo falta el respeto al país y al TE, sino que siembra una duda profunda sobre la legitimidad de origen de su propio mandato. Nuestro país merece más que líderes que confunden la bravata con la gobernanza y la amenaza con la política.

Benjamín Colamarco Patiño

www.benjamincolamarco.com

“Entre el Faro y la Corriente: crear Poder desde la Base y la Reforma”

Por: Dr. Benjamín Colamarco Patiño

Vivimos un tiempo de tensiones fundamentales. La necesidad de anclarnos en valores sólidos choca con un mundo en cambio permanente. ¿Cómo ser fieles a nuestros principios sin quedar rígidos ante la corriente transformadora?

Modernidad Líquida y el Dilema Actual:

La «modernidad líquida» de Bauman describe nuestro escenario: estructuras transitorias, relaciones volátiles, conocimientos efímeros, sin referentes sólidos. Esta fluidez genera incertidumbre, dificulta la planificación a largo plazo y fragiliza los vínculos humanos.

El conflicto central es claro: ¿cómo mantener lealtad a nuestros principios fundamentales –nuestro faro– en un contexto que premia la flexibilidad constante -la corriente-?

Lealtad Adaptativa: Ni Rigidez Ni Deriva

Frente a este dilema, propongo una «lealtad adaptativa». No se trata de rendir nuestros valores históricos, ni nuestros principios sino de comprenderlos a la luz de los nuevos tiempos e identificar y analizar el entorno cambiante. Buscar su esencia atemporal para aplicarla de forma relevante en contextos complejos.

La lealtad inteligente no es un muro de piedra inmóvil, sino como un árbol: arraigado profundamente pero flexible ante el viento para no quebrarse. Aquí la «razón comunicativa» de Habermas nos ilumina: nuestros propósitos pueden ser ajustados como resultado de un diálogo, de una deliberación constante con los demás y con los nuevos tiempos.

El PRD ante el Desafío

Los resultados de mayo de 2024 marcaron un punto de inflexión. Exigen análisis profundo, replanteamiento situacional, ver las miradas de otros – porque no estamos solos – y reestructuración organizativa para recuperar la confianza ciudadana.

El PRD debe reinventarse sin perder su esencia. Construir un proyecto político renovado basado en el ideario Torrijista y en los postulados ideológicos socialdemócratas, combinando ética pública, eficacia programática y conexión con las mayorías.

Recuperar Nuestra Base Original

Somos el partido que surgió del Proceso Revolucionario, acompañado desde abajo, con la creación y organización de las Juntas Comunales, de las Juntas Locales, de los Comités de Salud, de las Juntas Agrarias, de los Asentamientos Campesinos, del cooperativismo, de la reforma agraria. De la gente que transformó su vida en comunidad. Esta es nuestra historia y nuestra fortaleza.

Torrijos enseñaba a conjugar «luces largas y luces cortas» -lo estratégico con lo táctico-. Hoy debemos discernir entre objetivos permanentes y caminos cambiantes.

Propuesta Concreta: Poder desde la Base

Mi propuesta es clara y transformadora:

Reorganización interna:

  • Reforma estatutaria con deliberación amplia.
  • Reconexión con bases territoriales.
  • Espacios deliberativos con movimientos sociales, sectores productivos, la academia y los sindicatos.

Estrategia electoral 2029:

  • Concentrarnos en la formación política y en capacidad de gobierno en todas las estructuras partidarias, y en la organización territorial.
  • Postular solamente candidatos a Concejales, Representantes de Corregimiento, Alcaldes y Diputados.
  • No postular en el año 2029 candidato a la Presidencia de la República.

Esta decisión estratégica nos permitirá:

  • Reconstruir poder desde los cimientos
  • Fortalecer presencia territorial
  • Regenerar nuestra identidad política
  • Demostrar coherencia entre discurso y práctica

Conclusión: El Camino de la Regeneración

Para el bien del país, es vital que el Partido que fue ejemplo de un modo distinto de hacer política – entregado a la soberanía nacional, la defensa de la integridad territorial del Estado, el desarrollo comunitario, la justicia social y la dignidad – emprenda esta travesía de renovación.

Necesitamos autocrítica constructiva, valentía para romper lo que no funciona, humildad para escuchar a las bases y a los ciudadanos, y firmeza en los principios Torrijistas, adaptados a la realidad actual.

Solo así podremos regenerar la política y hacer soñar nuevamente a los jóvenes y a un pueblo sediento de esperanzas.

Benjamín Colamarco Patiño

www.benjamincolamarco.com

21 de octubre 2025