monografía

Programa para la Acción y la Transformación

Base Ideológica y de Principios: El Sentido de la Identidad Torrijista y Socialdemócrata

Documento de trabajo por Benjamín Colamarco Patiño

Ser Torrijista o Socialdemócrata implica trabajar decididamente en la construcción de una sociedad materialmente más equitativa, socialmente más justa, políticamente más democrática, culturalmente más avanzada y ambientalmente más sostenible, en un país soberano.

Nuestra ubicación ideológica se define con claridad en el centro-izquierda: somos un movimiento revolucionario y democrático.

Reivindicamos el carácter social del modelo de desarrollo, en procura de alcanzar el Estado de Bienestar mediante un equilibrio justo entre el mercado, el Estado y la sociedad.

Para nosotros, el mercado no es un fin en sí mismo, sino un medio. Desde la democracia social, la propiedad y el capital deben cumplir una función social que beneficie a la comunidad.

Asumimos un compromiso inquebrantable con la centralidad del ser humano —el ciudadano en comunidad— a través de políticas públicas vigorosas dirigidas a erradicar la pobreza y el hambre, atacando sus raíces estructurales y eliminando toda forma de desigualdad, discriminación y marginación.

  1. Economía Inclusiva: El Equilibrio Justo entre Mercado, Estado y Sociedad

Vivimos en una sociedad global caracterizada por la complejidad y la incertidumbre, donde las prioridades geopolíticas se reacomodan y resurgen algunas tendencias proteccionistas. Ante este escenario, nuestra prioridad es defender los intereses nacionales bajo la concepción amplia de la seguridad integral del ser humano, en la dirección de que las personas puedan desarrollar sus capacidades sin miedos ni necesidades.

Abogamos por un modelo de desarrollo integrador, incluyente y participativo, en una economía social de mercado que armonice la eficiencia económica con la justicia social. El Estado tiene la responsabilidad ineludible de erigirse como el escudo protector de los ciudadanos y sus familias. El crecimiento económico debe ser inclusivo, reconociendo a la iniciativa privada como un aliado estratégico para la generación de empleo digno y equidad ciudadana.

Para salvaguardar el bienestar colectivo y evitar los abusos de los poderes financieros, resulta indispensable reforzar las medidas de control de los mercados financieros y prohibir las formas más peligrosas de especulación.

La meta final es una economía inclusiva como modelo que busca que todos los ciudadanos independientemente de su ubicación, capacidades o género, puedan participar y beneficiarse del crecimiento económico, que en su aplicación garantice la cohesión social y dote de viabilidad a un proyecto político nacional de amplio espectro.

II. Producción y Competitividad: Tecnificación, Valor Agregado y Sector Estratégico

    El desarrollo económico sostenible requiere potenciar nuestras fuerzas productivas nacionales e incentivar la productividad creando cadenas de valor que mejoren los términos de intercambio y aseguren salarios justos. La inversión extranjera es bienvenida como catalizadora de progreso tecnológico y empleo digno, sujeta siempre al cumplimiento estricto de nuestras normas sociales, ambientales y fiscales.

    Nuestra estrategia productiva se sostiene sobre tres pilares fundamentales:

    Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa y Cooperativas

    Priorizamos el respaldo constante a las mipymes y a las cooperativas, facilitándoles el acceso a financiamiento y a la transferencia de conocimientos técnicos para la adopción de herramientas de vanguardia, protegiendo su rol vital en el tejido económico nacional.

    El Sector Agroalimentario como Sector Estratégico

    El sector agroalimentario es generador de riqueza, empleo y cohesión social en todas las provincias. Reafirmamos la importancia de la Política Agroalimentaria de Estado (PADE), elevada a rango de Ley de la República bajo el gobierno del PRD, la cual establece como prioridad la producción agropecuaria para asegurar el derecho a la alimentación adecuada y la soberanía alimentaria.

    Implementaremos con firmeza el Plan Nacional de Desarrollo Agroalimentario y Rural (PLANADESAR), para articular una política de base territorial y perspectiva global con alta participación social. Promoveremos la adopción de innovaciones tecnológicas y programas formativos pertinentes para la ganadería intensiva y extensiva, así como para la agricultura, aumentando las capacidades productivas y administrativas de los productores y atrayendo a la juventud al campo.

    III. Logística con capacidad de tejer una cadena de valor

      En Panamá el sector logístico no es solo un centro neurálgico, sino un complejo nodo multimodal que articula sobre nuestra privilegiada posición geográfica, un sistema con capacidad de tejer una cadena de valor que genere empleos de calidad y una dinámica económica que amplíe el radio de influencia con beneficios complementarios multiplicadores a otros sectores y áreas.

      Nuestro esfuerzo por elevar la productividad nacional incluye consolidar a Panamá como el principal centro de trasbordo de América Latina y apoyar la logística inteligente que no solo conecte rutas y diversifique opciones, sino que convierta nuestra geografía en espacios de movilidad social sostenida, en empleos estables y de valor agregado, anclando el desarrollo nacional más allá de los ciclos financieros, en estabilidad macroeconómica y ampliación de oportunidades.

      IV. Tecnología al servicio del ser humano

        La Cuarta Revolución Industrial avanza a ritmo exponencial. La inteligencia artificial, la automatización y la digitalización ofrecen herramientas extraordinarias, pero —si no se las conduce con criterio social— amenazan con profundizar las asimetrías.

        No podemos permitir que la tecnología se convierta en una nueva forma de colonialismo. ¿Qué hacer?

        Democratizar el conocimiento y la tecnología. Frente al colonialismo tecnocrático, la respuesta es la inclusión digital y la transformación educativa. Necesitamos formar ciudadanos críticos, capaces de dominar las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial —no peones digitales subordinados a la lógica y los “ecos” del algoritmo—

        Enfrentar la Cuarta Revolución Industrial no es un asunto meramente técnico; es un desafío político y cultural. No se trata de adaptarnos pasivamente a los cambios que imponen los centros de poder global, sino de construir activamente el Panamá que queremos: un país soberano, socialmente justo, económicamente próspero, culturalmente más avanzado y sin exclusiones.

        V. Educación, Innovación y Pertinencia Formativa: Herramientas de Emancipación Social

          La educación es la clave fundamental para emancipar al ser humano. La valoramos firmemente como un bien social y un bien público que debe situarse, junto a la ciencia, la tecnología y la investigación, en el centro de nuestra estrategia de desarrollo.

          Debemos superar la educación tradicional centrada en la simple enseñanza de enunciados y axiomas, transitando decididamente hacia nuevas formas de aprendizaje colaborativo y metodologías innovadoras para producir y transmitir conocimientos.

          Planteamos como eje transversal la pertinencia formativa, garantizando que la formación académica y técnica responda oportunamente a las demandas y desafíos explícitos de los estudiantes y de su entorno laboral, económico y social. Al democratizar y ampliar las oportunidades de ascenso social y tecnificar la fuerza laboral —con especial énfasis en la juventud, las mujeres y los sectores históricamente excluidos— abrimos el camino para que cada panameño encuentre una vida digna en un mundo en constante transformación. Todo ello, sustentado en una educación profundamente centrada en valores.

          VI. Cultura: El Fundamento de la Cohesión y la Identidad Nacional

          La cultura no es un elemento accesorio, sino un componente vital para el desarrollo integral y el avance de nuestra sociedad. Una sociedad culturalmente más avanzada es aquella que reconoce su diversidad, promueve el acceso democrático a las manifestaciones artísticas y valora su patrimonio histórico como un motor de identidad y soberanía.

          La cultura constituye el referente social que arraiga a las comunidades a sus territorios, especialmente en el medio rural, y actúa como el tejido conector que humaniza el desarrollo económico, garantizando que el progreso material marche de la mano con el enriquecimiento espiritual y ético de la nación.

          VII. Salud: Un Enfoque de Salud Comunitaria y Bienestar Colectivo

          Asumimos la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS): la salud es un estado de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedades. Bajo esta premisa, nuestra visión se centra en la Salud Comunitaria, entendida como la salud colectiva de quienes comparten historias y espacios geográficos de interacción social.

          Nos enfocaremos decididamente en la promoción de la salud, la prevención y el cuidado de los ciudadanos en sus propias comunidades. Para traducir este concepto a la práctica, implementaremos un renovado marco teórico institucional que incorpore la perspectiva comunitaria a través de dos acciones urgentes:

          Revitalización de los Comités de Salud a nivel nacional, devolviéndole el protagonismo a la ciudadanía en la gestión de su propio bienestar.

          Readecuación, rehabilitación, equipamiento y operación funcional de los Centros y Subcentros de Salud, asegurando la permanencia del personal médico, de enfermería, técnico y de los promotores de la salud en las comunidades.

          VIII. Política Exterior: Soberanía, Cooperación y Derecho Internacional

            La política internacional de la República de Panamá debe empezar siempre por la defensa irrestricta de los intereses nacionales, de la soberanía y de la integridad territorial del Estado.

            Guiamos nuestra actuación internacional bajo los principios universales de la igualdad soberana de los Estados, la cooperación internacional para la resolución de problemas globales y la libre determinación de los pueblos. Esto implica el acatamiento riguroso de las normas del Derecho Internacional Público y el fomento de la pacífica convivencia entre las naciones, consolidando a Panamá como un país soberano y digno ante el concierto mundial.

            IX. Ejercicio del Poder: Planificación, Consenso y Gobernanza “Multi-actoral”

              En una sociedad democrática y multiactoral, donde coexiste una multiplicidad de intereses y sectores, el ejercicio del poder no puede ser impositivo ni unilateral. El Estado debe asumir un papel planificador, coordinador, facilitador y conciliador.

              El poder se ejerce legítimamente mediante el consenso cultural y político, adaptándose a la complejidad actual donde lo local y lo global se entrelazan de forma permanente. La gobernanza eficaz exige propiciar equilibrios y un balance global positivo considerando tres ámbitos fundamentales:                       

              │     POLÍTICO    │         │    ECONÓMICO    │     │ SOCIAL / VIDA │

              │ INSTITUCIONAL │     │ Y PRODUCTIVO   │     │   COTIDIANA    │

              Nuestras políticas son reformistas y con visión de futuro; rechazamos los tirones que pretenden jalarnos hacia el pasado. Democracia, justicia social y economía deben marchar siempre aparejadas.

              X. Regeneración Revolucionaria y Democrática: El Futuro del PRD y la Sociedad

              Para transformar el país, es indispensable la reforma y regeneración de nuestro propio instrumento político, el Partido Revolucionario Democrático (PRD). Somos un partido pluriclasista y unido en la diversidad, reflejo fiel de la sociedad que tenemos y que queremos transformar. Si bien las decisiones se toman democráticamente a través de procesos como las elecciones primarias amplias —y deben ser acatadas de forma unitaria—, es urgente recuperar los espacios deliberativos a lo interno del partido y con la sociedad.

              Hacemos un llamado enérgico a la acción colectiva para la reforma del partido, lo cual exige:

              Valentía para romper definitivamente con lo que no funciona y dejar atrás las prácticas perjudiciales.

              Humildad para escuchar con respeto y atención a nuestras bases y a la ciudadanía.

              Firmeza en la defensa de los principios Torrijistas y Socialdemócratas.

              Haciendo eco de Edward Bernstein, recordamos que «el movimiento lo es todo, el objetivo final no es nada». Rechazamos la obsesión por un estado final y perfecto que detenga el progreso; la búsqueda constante de avances en derechos, cultura, educación, salud y la ampliación de oportunidades es lo que da verdadero sentido a la sociedad. Cada paso es un avance hacia una sociedad más justa que siempre será perfectible.

              Unir y servir es nuestra consigna. Los dirigentes y los gobiernos pasan, pero el Partido y sus principios fundamentales quedan. En la unidad en torno a la soberanía nacional, la solidaridad, la justicia social, el desarrollo y la equidad reside nuestra fuerza. De ella dependerá, invariablemente, la prosperidad con justicia de todos los ciudadanos panameños.

              Documento de trabajo para el análisis crítico y el debate en la Escuela Torrijista de Formación Política y Gobierno Ascanio Villaláz, elaborado por Benjamín Colamarco Patiño

              www.benjamincolamarco.com

              Panamá, junio de 2026

              Torrijismo y Socialdemocracia en Tiempos Inciertos: Raíces Firmes frente a la Liquidez del Siglo XXI

              Por Benjamín Colamarco Patiño

              Vivimos en la era de la incertidumbre. El sociólogo Zygmunt Bauman caracterizó nuestra época como una «sociedad líquida» —un tiempo donde las estructuras sociales, las instituciones y las relaciones humanas ya no mantienen su forma el tiempo suficiente como para solidificarse—. En este entorno fluido, la inmediatez y el individualismo tienden a disolver los lazos de la solidaridad orgánica.

              A este fenómeno se suma lo que Jürgen Habermas teorizó como el riesgo de quedar prisioneros del «colonialismo tecnocrático»: esa tendencia a sustituir el debate político por soluciones técnicas y algorítmicas —donde las decisiones se toman en laboratorios de datos o bajo la lógica del mercado, despojando a la sociedad de su dimensión humana y soberana—.

              Ante este panorama, cabe hacernos la pregunta que debe guiar la reflexión del Partido Revolucionario Democrático (PRD) y de todos los Torrijistas: ¿Y ahora, en estos tiempos de cambio, ¿qué hacer y cómo hacerlo?

              «El desarrollo no es la medición del crecimiento del Producto Interno Bruto, sino el desarrollo integral del ser humano».

              — General Omar Torrijos Herrera

              1. El Diagnóstico: La Cuarta Revolución Industrial y la Brecha Social

              La Cuarta Revolución Industrial avanza a ritmo exponencial. La inteligencia artificial, la automatización y la digitalización ofrecen herramientas extraordinarias, pero —si no se las conduce con criterio social— amenazan con profundizar las asimetrías. Como señala el Nobel Joseph Stiglitz, los mercados por sí solos no tienden a la equidad; sin una regulación fuerte y redistribución progresiva, la riqueza tecnológica se concentra en pocas manos y ensancha la brecha entre hiperconectados y excluidos.

              No podemos permitir que la tecnología se convierta en una nueva forma de colonialismo. Para el Torrijismo, la soberanía nunca fue solo un concepto geográfico —respecto a la Zona del Canal y al Canal—; es, fundamentalmente, la capacidad de un pueblo para decidir su modelo de desarrollo económico, social y cultural.

              2. ¿Qué Hacer? Los Pilares del Nuevo Contrato Social

              Para orientarnos en el siglo XXI, la socialdemocracia y el torrijismo deben servirnos de brújula. El ¿qué hacer? se sintetiza en tres ejes:

              A· Democratizar el conocimiento y la tecnología. Frente al colonialismo tecnocrático, la respuesta es la inclusión digital y la transformación educativa. Necesitamos formar ciudadanos críticos, capaces de dominar las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial —no peones digitales subordinados a la lógica y los “ecos” del algoritmo—

              B· El Estado como promotor de la equidad. Siguiendo a John Maynard Keynes, el Estado tiene un papel macroeconómico indispensable como estabilizador y dinamizador. No se trata de un estatismo asfixiante, sino de un Estado social, coordinador, planificador y eficiente que garantice bienes públicos esenciales: salud, educación de excelencia, seguridad y conectividad universal.

              C· Una economía social de mercado sostenible. La riqueza debe tener una función social. Propugnamos un modelo que combine la competitividad —de nuestra posición geopolítica y logística— con la justicia distributiva, en polos de desarrollo internos. La sostenibilidad ambiental y la transición energética (la des- carbonización) deben traducirse en bienestar tangible para las comunidades más vulnerables, cerrando las brechas del «Panamá de los barrios» y el «Panamá del campo», bajo la premisa de “un solo Panamá integrado económica y socialmente”.

              3. ¿Cómo Hacerlo? Flexibilidad en la Estrategia, Firmeza en los Principios

              El filósofo Daniel Innerarity nos recuerda que la política contemporánea es, ante todo, la gestión de la complejidad y el gobierno de la incertidumbre. No funcionan ya las recetas dogmáticas ni los manuales rígidos. El ¿cómo hacerlo? exige una profunda renovación metodológica:

              · Gobernanza compleja y democracia deliberativa: Debemos superar el centralismo burocrático. El torrijismo histórico se caracterizó por el «patrullaje doméstico» —escuchar directamente las necesidades de la gente en el terreno—. Ese principio se traduce hoy en gobernanza abierta y consulta ciudadana, creando poder desde la base, utilizando la tecnología para acercar el partido al ciudadano y romper la burbuja de la partidocracia tradicional.

              · Flexibilidad táctica con raíces firmes: Como los árboles de raíces profundas, debemos tener la flexibilidad para soportar los vientos de la modernidad líquida sin desmoronarnos. La flexibilidad no significa pragmatismo vacío o claudicación; significa audacia para innovar en políticas públicas, diseñar alianzas constructivas y adoptar nuevas herramientas de gestión —manteniendo inalterable el compromiso con la justicia social y la soberanía nacional—.

              · Unidad en el propósito común: El PRD y los torrijistas debemos volver a ser el punto de encuentro de las fuerzas vivas de la nación —trabajadores, profesionales, intelectuales, empresarios con sentido de patria, la juventud, las mujeres, y los movimientos sociales—. La renovación pasa por la formación política continua, recuperando el debate de ideas por encima de los apetitos clientelistas.

              Conclusión: La Revolución Pendiente es Democrática y Cultural

              El torrijismo nunca fue un dogma estático, sino una doctrina en movimiento —un método de aproximación sucesiva a los problemas nacionales—. En un mundo interconectado pero fragmentado, su vigencia radica en su capacidad para ofrecer certidumbre dentro del caos.

              Enfrentar la Cuarta Revolución Industrial no es un asunto meramente técnico; es un desafío político y cultural. No se trata de adaptarnos pasivamente a los cambios que imponen los centros de poder global, sino de construir activamente el Panamá que queremos: un país soberano, socialmente justo, económicamente próspero y culturalmente digno.

              Fieles a nuestro legado —con el oído en el corazón del pueblo y la mirada en el horizonte del porvenir—, los torrijistas tenemos el deber histórico de liderar esta construcción para el siglo XXI. La tarea es compleja, pero la voluntad colectiva de transformación sigue siendo nuestra mayor fortaleza.

              Panamá, mayo de 2026

              www.benjamincolamarco.com

              “GOBERNABILIDAD EN UN MUNDO CAMBIANTE”

              Por Benjamín Colamarco Patiño

              LAS CRISIS NO SON UNA NOVEDAD, SU VIRALIDAD SÍ.

              A lo largo de la historia de la humanidad han existido crisis políticas y manifestaciones de descontento de los ciudadanos frente al estado de situación que les toca vivir y que les resulta insatisfactoria; esta situación se traduce en malestar para con sus gobernantes. El motor es el dolor y sufrimiento sobre todo, de los sectores más desprotegidos y vulnerables de nuestras sociedades. Por lo tanto, no es cuestión de soslayarlas, sino entenderlas y abordarlas.

              Una primera cuestión a contemplar es que la expresión del descontento social se globalizó del mismo modo que la economía y las finanzas. La visibilidad de estos fenómenos es mucho más alta que antes gracias a las TICs: cada una de las crisis sociales o políticas se ven, se transmiten, se viven en todo el globo en tiempo real. Se “viralizan” a velocidades inéditas. Esto genera un fenómeno de potenciación y propagación de los movimientos sociales a escala global.

              NUEVAS DEMANDAS

              Vemos que en los países desarrollados que hoy atraviesan etapas complejas del ciclo económico, se multiplican los desencantos. Todo parece indicar que en la fase de crecimiento la mayor parte de la población no se cuestiona la manera desigual en que esas ganancias, fruto del crecimiento, se distribuyen desigualmente. Sin embargo, en momentos de crisis o en la fase recesiva del ciclo económico, los costos también se distribuyen desigualmente, esta vez de manera inversa,  y los más vulnerables pagan los más altos costos. Lo que estamos viviendo con estas manifestaciones es una reacción de descontento frente a esta distribución desigual de los costos de las crisis.

              GOBIERNOS EN EQUILIBRIO INESTABLE

              Los gobiernos y sus instancias de conducción, tienen la responsabilidad de cumplir con tres objetivos: Sostener un proyecto que asegure la mejor trayectoria posible hacia un destino social que mejore la calidad de vida de los ciudadanos; Asegurar la producción de bienes, servicios y regulaciones que satisfagan las demandas y expectativas actuales de la sociedad y Regular los procesos de interacción con un entorno que condiciona su gestión y la trayectoria. Esta visión “sistémica” para entender la función de gobierno no es nueva, este modelo denominado “sistema viable” es de los años 70´ del profesor Stafford Beer.

              Hoy sentimos que algo está funcionando mal, que algo cambió en este proceso de mediar entre un presente problemático y un futuro que deseamos que sea mejor. Ese cambio que algunos consideran un cambio de época, otros una transición, etc., se manifiesta de varias maneras: conectividad, velocidad, intensidad, aceleración, entre otros. Diferentes manifestaciones de una creciente COMPLEJIDAD en el entorno en que los gobiernos deben conducir.

              Producto de la evolución del conocimiento humano y el desarrollo de las tecnologías de información aplicadas a la comunicación, que potencian hasta límites insospechados ese conocimiento, los gobiernos se enfrentan a situaciones inéditas. Por un lado los cambios se dan a velocidades que éstos no se encuentran preparados para administrar. Por otro lado, frente a esa debilidad se proponen regular procesos protagonizados por actores con mayores capacidades y conocimientos que los supuestos reguladores… Los gobiernos se encuentran sin respuesta cuando las personas se auto organizan utilizando las redes sociales de acuerdo a sus interpretaciones, demandas y necesidades.

              Se trata de un entorno en donde el Futuro se acelera a velocidades impensadas (Facebook vs. radio) y los fenómenos ocurren a velocidades, intensidades y una “viralidad”  inéditas en la historia. Este presente COMPLEJO se confronta con organizaciones estatales diseñadas para un pasado que ya no existe. Las organizaciones estatales se rigen por normas y procedimientos diseñados para un entorno propio del siglo XX, y en América latina en muchos casos del siglo XIX.

              Esta situación trae como consecuencia un fuerte desequilibrio en la capacidad de las oficinas de gobierno de conducir y mediar entre futuro, entorno y producción de bienes, servicios y regulaciones.

              Como en toda la historia de la humanidad estos desequilibrios producen crisis y las crisis producen dolor y sufrimiento en la gente, sobre todo en los sectores más desprotegidos y vulnerables de nuestras sociedades.

              ¿QUÉ SE PONE EN CUESTIÓN?

              Lo que se pone en cuestión en este contexto, con estas crisis, son dos elementos:

              Por un lado, la MENTALIDAD de la Política entendiendo a ésta como actor fundamental de cambio y transformación de lo social. Esto primariamente, demanda un CAMBIO DE ACTITUD de los políticos.

               ACTITUD significa transformar los modos en que pensamos desde el gobierno. Por ejemplo, en relación a la apertura de datos, la pregunta que suele hacerse desde las decisores públicos es: ¿Qué información ponemos a consideración de la sociedad?, en lugar de hacerse la pregunta sobre  ¿Qué información NO ponemos a disposición de la sociedad y por qué? ¿Cómo hacerlo? Aunque suene parecido hay una diferencia profunda, una diferencia en la convicción de que debemos cambiar las formas en que ejercemos la acción de gobernar.

              Cambiar de actitud es dejar de pensar que los ciudadanos son sujetos pasivos de las intervenciones públicas, cada día más las personas son sujetos activos del cambio social; los crecientes movimientos sociales lo atestiguan, claro que no se sostienen sobre plataformas políticas estructuradas, pero sí sobre sus propias demandas y la exigencia de que los interlocutores políticos y el gobierno, los atienda seriamente. Por eso cada política pública debe ser atravesada por procesos participativos que la legitimen y por una construcción colaborativa en el diseño de las soluciones, porque hay muchos actores sociales, no solamente el gobierno, con conocimientos sobre los problemas que enfrentamos y las oportunidades que se presentan para superarlos.

              Por eso cuando hablamos de Nuevas Formas de gobierno, quiero resaltar la necesidad de un cambio de ACTITUD de la política, de los Partidos políticos y los gobernantes que permita que las nuevas tecnologías acerquen los gobiernos a la gente. Gobiernos basados en plataformas colaborativas potenciarían la capacidad de respuesta para encarar problemas históricos, así como también las emergencias y las crisis de velocidades impensadas hasta el momento.

              Por otro lado, se pone en cuestión los DISEÑOS ORGANIZATIVOS DE GOBIERNO. Como mencionaba antes, contamos con diseños del siglo pasado para enfrentar un entorno cambiante y complejo. Nos encontramos con Estados, por ejemplo, que no pueden hacer frente a problemas del orden global (regulación de los flujos financieros), como así tampoco de poder atender con efectividad la especificidad de los problemas a nivel local.

              Zygmunt Bauman ilustra muy claramente esto que menciono. Señalaba que: “La crisis actual tiene su principal causa en la disociación entre la escala global de la economía y la escala local de la política”. Parece entonces claro que a escala global la política tiene un desafío en la necesidad de redefinir las formas de regulación del sistema financiero mundial y no se trata de pretender reproducir a escala global los formatos de las instituciones de regulación que funcionaron hasta ahora a nivel local. Esta “disociación” que menciona Bauman, es un ejemplo que se replica en gran cantidad de fenómenos de nuestras sociedad actual.   El fenómeno se repite, nuevos escenarios, nuevas relaciones, nuevas velocidades, y una política con fuertes debilidades en su capacidad de conducir, regular, coordinar, e incidir en estos procesos.

              ALGUNAS RESPUESTAS

              Finalmente quiero dejarles algunas propuestas de acción, tomando como norte la necesidad de un  cambio de mentalidad en la política  y el cambio en el diseño organizativo de gobierno:

              Abrir los datos de gobierno. Para poder acortar los plazos de las compras públicas, para poder desburocratizar los procesos de gestión, debemos trasparentar la información pública y en este sentido está dirigido el primer cambio: los datos de las administraciones públicas deben ser PÚBLICOS. Este cambio es diferente a los impulsos de transparencia de las décadas pasadas, ya no se trata de una actitud ética de los gobiernos, se trata de una necesidad a la hora de gestionar en este nuevo entorno. La transparencia dejó de ser una opción para los gobiernos de América Latina, hoy es una NECESIDAD funcional.

              Las “demandas infinitas” que enfrentan los gobiernos en la actualidad, lleva a una creciente ejecución de políticas a través de nuevos actores sociales. Estos nuevos mecanismos o “formas” de gestión pueden transformase en un problema para los gobiernos, si no son acompañados de estrategias inteligentes que permitan “monitorear” la utilización de esos recursos públicos. Una respuesta habitual de la vieja política sería implementar mayor cantidad de controles…

              Pero por qué pensar en poner más regulaciones, cuando lo que podemos hacer es simplificar, transparentar y ejercer ese control con la participación y colaboración de la multiplicidad de los actores. Hoy tenemos herramientas que nos permiten hacer luz y poner a disposición información clara y accesible sin que ello signifique agregar más pasos a los procesos. La complejidad demanda SIMPLIFICAR con inteligencia estos procesos.

              Pensar a los PARTIDOS POLÍTICOS como plataformas. Metodologías y herramientas colaborativas que permitan la elaboración de plataformas de gobierno, con ciencia, técnica, ideología y método, a través de la colaboración de los actores sociales, en conjunción con expertos y políticos que estructuran programas más precisos y enfocados por problemas.

              Implementación de estrategias COLABORATIVAS en la gestión gubernamental. Como señalamos al principio, vivimos una época de cambios inéditos por la velocidad e intensidad de los mismos. Esto trae como consecuencia que no se pueda pensar que el conocimiento esté concentrado en una sola persona, un “burócrata sabio” ni en una  oficina de gobierno. INTERNET es un ejemplo, los intentos de regulación fracasan ante las posibilidades que ofrece esta herramienta para la producción de conocimiento. Los gobiernos no pueden ser ajenos a estas nuevas formas de producción social, debemos sumar el conocimiento colectivo, esforzándonos también en elevar la cultura política para mejorar las respuestas de los gobiernos para la resolución de los problemas. Esto no exime a los gobiernos de sus responsabilidad de conducción, pero si los obliga a repensar las formas de encarar la gestión de gobierno.

              CIERRE

              No se trata de nuevas palabras para mantener viejas prácticas, se trata de una oportunidad de dotar a los Partidos Políticos y al gobierno, de capacidades para enfrentar un nuevo entorno.  Pero poner en marcha intervenciones de política pública bajo estos ejes, demanda un fuerte cambio de ACTITUD.