Programa para la Acción y la Transformación

Base Ideológica y de Principios: El Sentido de la Identidad Torrijista y Socialdemócrata

Documento de trabajo por Benjamín Colamarco Patiño

Ser Torrijista o Socialdemócrata implica trabajar decididamente en la construcción de una sociedad materialmente más equitativa, socialmente más justa, políticamente más democrática, culturalmente más avanzada y ambientalmente más sostenible, en un país soberano.

Nuestra ubicación ideológica se define con claridad en el centro-izquierda: somos un movimiento revolucionario y democrático.

Reivindicamos el carácter social del modelo de desarrollo, en procura de alcanzar el Estado de Bienestar mediante un equilibrio justo entre el mercado, el Estado y la sociedad.

Para nosotros, el mercado no es un fin en sí mismo, sino un medio. Desde la democracia social, la propiedad y el capital deben cumplir una función social que beneficie a la comunidad.

Asumimos un compromiso inquebrantable con la centralidad del ser humano —el ciudadano en comunidad— a través de políticas públicas vigorosas dirigidas a erradicar la pobreza y el hambre, atacando sus raíces estructurales y eliminando toda forma de desigualdad, discriminación y marginación.

  1. Economía Inclusiva: El Equilibrio Justo entre Mercado, Estado y Sociedad

Vivimos en una sociedad global caracterizada por la complejidad y la incertidumbre, donde las prioridades geopolíticas se reacomodan y resurgen algunas tendencias proteccionistas. Ante este escenario, nuestra prioridad es defender los intereses nacionales bajo la concepción amplia de la seguridad integral del ser humano, en la dirección de que las personas puedan desarrollar sus capacidades sin miedos ni necesidades.

Abogamos por un modelo de desarrollo integrador, incluyente y participativo, en una economía social de mercado que armonice la eficiencia económica con la justicia social. El Estado tiene la responsabilidad ineludible de erigirse como el escudo protector de los ciudadanos y sus familias. El crecimiento económico debe ser inclusivo, reconociendo a la iniciativa privada como un aliado estratégico para la generación de empleo digno y equidad ciudadana.

Para salvaguardar el bienestar colectivo y evitar los abusos de los poderes financieros, resulta indispensable reforzar las medidas de control de los mercados financieros y prohibir las formas más peligrosas de especulación.

La meta final es una economía inclusiva como modelo que busca que todos los ciudadanos independientemente de su ubicación, capacidades o género, puedan participar y beneficiarse del crecimiento económico, que en su aplicación garantice la cohesión social y dote de viabilidad a un proyecto político nacional de amplio espectro.

II. Producción y Competitividad: Tecnificación, Valor Agregado y Sector Estratégico

    El desarrollo económico sostenible requiere potenciar nuestras fuerzas productivas nacionales e incentivar la productividad creando cadenas de valor que mejoren los términos de intercambio y aseguren salarios justos. La inversión extranjera es bienvenida como catalizadora de progreso tecnológico y empleo digno, sujeta siempre al cumplimiento estricto de nuestras normas sociales, ambientales y fiscales.

    Nuestra estrategia productiva se sostiene sobre tres pilares fundamentales:

    Apoyo a la Micro, Pequeña y Mediana Empresa y Cooperativas

    Priorizamos el respaldo constante a las mipymes y a las cooperativas, facilitándoles el acceso a financiamiento y a la transferencia de conocimientos técnicos para la adopción de herramientas de vanguardia, protegiendo su rol vital en el tejido económico nacional.

    El Sector Agroalimentario como Sector Estratégico

    El sector agroalimentario es generador de riqueza, empleo y cohesión social en todas las provincias. Reafirmamos la importancia de la Política Agroalimentaria de Estado (PADE), elevada a rango de Ley de la República bajo el gobierno del PRD, la cual establece como prioridad la producción agropecuaria para asegurar el derecho a la alimentación adecuada y la soberanía alimentaria.

    Implementaremos con firmeza el Plan Nacional de Desarrollo Agroalimentario y Rural (PLANADESAR), para articular una política de base territorial y perspectiva global con alta participación social. Promoveremos la adopción de innovaciones tecnológicas y programas formativos pertinentes para la ganadería intensiva y extensiva, así como para la agricultura, aumentando las capacidades productivas y administrativas de los productores y atrayendo a la juventud al campo.

    III. Logística con capacidad de tejer una cadena de valor

      En Panamá el sector logístico no es solo un centro neurálgico, sino un complejo nodo multimodal que articula sobre nuestra privilegiada posición geográfica, un sistema con capacidad de tejer una cadena de valor que genere empleos de calidad y una dinámica económica que amplíe el radio de influencia con beneficios complementarios multiplicadores a otros sectores y áreas.

      Nuestro esfuerzo por elevar la productividad nacional incluye consolidar a Panamá como el principal centro de trasbordo de América Latina y apoyar la logística inteligente que no solo conecte rutas y diversifique opciones, sino que convierta nuestra geografía en espacios de movilidad social sostenida, en empleos estables y de valor agregado, anclando el desarrollo nacional más allá de los ciclos financieros, en estabilidad macroeconómica y ampliación de oportunidades.

      IV. Tecnología al servicio del ser humano

        La Cuarta Revolución Industrial avanza a ritmo exponencial. La inteligencia artificial, la automatización y la digitalización ofrecen herramientas extraordinarias, pero —si no se las conduce con criterio social— amenazan con profundizar las asimetrías.

        No podemos permitir que la tecnología se convierta en una nueva forma de colonialismo. ¿Qué hacer?

        Democratizar el conocimiento y la tecnología. Frente al colonialismo tecnocrático, la respuesta es la inclusión digital y la transformación educativa. Necesitamos formar ciudadanos críticos, capaces de dominar las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial —no peones digitales subordinados a la lógica y los “ecos” del algoritmo—

        Enfrentar la Cuarta Revolución Industrial no es un asunto meramente técnico; es un desafío político y cultural. No se trata de adaptarnos pasivamente a los cambios que imponen los centros de poder global, sino de construir activamente el Panamá que queremos: un país soberano, socialmente justo, económicamente próspero, culturalmente más avanzado y sin exclusiones.

        V. Educación, Innovación y Pertinencia Formativa: Herramientas de Emancipación Social

          La educación es la clave fundamental para emancipar al ser humano. La valoramos firmemente como un bien social y un bien público que debe situarse, junto a la ciencia, la tecnología y la investigación, en el centro de nuestra estrategia de desarrollo.

          Debemos superar la educación tradicional centrada en la simple enseñanza de enunciados y axiomas, transitando decididamente hacia nuevas formas de aprendizaje colaborativo y metodologías innovadoras para producir y transmitir conocimientos.

          Planteamos como eje transversal la pertinencia formativa, garantizando que la formación académica y técnica responda oportunamente a las demandas y desafíos explícitos de los estudiantes y de su entorno laboral, económico y social. Al democratizar y ampliar las oportunidades de ascenso social y tecnificar la fuerza laboral —con especial énfasis en la juventud, las mujeres y los sectores históricamente excluidos— abrimos el camino para que cada panameño encuentre una vida digna en un mundo en constante transformación. Todo ello, sustentado en una educación profundamente centrada en valores.

          VI. Cultura: El Fundamento de la Cohesión y la Identidad Nacional

          La cultura no es un elemento accesorio, sino un componente vital para el desarrollo integral y el avance de nuestra sociedad. Una sociedad culturalmente más avanzada es aquella que reconoce su diversidad, promueve el acceso democrático a las manifestaciones artísticas y valora su patrimonio histórico como un motor de identidad y soberanía.

          La cultura constituye el referente social que arraiga a las comunidades a sus territorios, especialmente en el medio rural, y actúa como el tejido conector que humaniza el desarrollo económico, garantizando que el progreso material marche de la mano con el enriquecimiento espiritual y ético de la nación.

          VII. Salud: Un Enfoque de Salud Comunitaria y Bienestar Colectivo

          Asumimos la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS): la salud es un estado de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedades. Bajo esta premisa, nuestra visión se centra en la Salud Comunitaria, entendida como la salud colectiva de quienes comparten historias y espacios geográficos de interacción social.

          Nos enfocaremos decididamente en la promoción de la salud, la prevención y el cuidado de los ciudadanos en sus propias comunidades. Para traducir este concepto a la práctica, implementaremos un renovado marco teórico institucional que incorpore la perspectiva comunitaria a través de dos acciones urgentes:

          Revitalización de los Comités de Salud a nivel nacional, devolviéndole el protagonismo a la ciudadanía en la gestión de su propio bienestar.

          Readecuación, rehabilitación, equipamiento y operación funcional de los Centros y Subcentros de Salud, asegurando la permanencia del personal médico, de enfermería, técnico y de los promotores de la salud en las comunidades.

          VIII. Política Exterior: Soberanía, Cooperación y Derecho Internacional

            La política internacional de la República de Panamá debe empezar siempre por la defensa irrestricta de los intereses nacionales, de la soberanía y de la integridad territorial del Estado.

            Guiamos nuestra actuación internacional bajo los principios universales de la igualdad soberana de los Estados, la cooperación internacional para la resolución de problemas globales y la libre determinación de los pueblos. Esto implica el acatamiento riguroso de las normas del Derecho Internacional Público y el fomento de la pacífica convivencia entre las naciones, consolidando a Panamá como un país soberano y digno ante el concierto mundial.

            IX. Ejercicio del Poder: Planificación, Consenso y Gobernanza “Multi-actoral”

              En una sociedad democrática y multiactoral, donde coexiste una multiplicidad de intereses y sectores, el ejercicio del poder no puede ser impositivo ni unilateral. El Estado debe asumir un papel planificador, coordinador, facilitador y conciliador.

              El poder se ejerce legítimamente mediante el consenso cultural y político, adaptándose a la complejidad actual donde lo local y lo global se entrelazan de forma permanente. La gobernanza eficaz exige propiciar equilibrios y un balance global positivo considerando tres ámbitos fundamentales:                       

              │     POLÍTICO    │         │    ECONÓMICO    │     │ SOCIAL / VIDA │

              │ INSTITUCIONAL │     │ Y PRODUCTIVO   │     │   COTIDIANA    │

              Nuestras políticas son reformistas y con visión de futuro; rechazamos los tirones que pretenden jalarnos hacia el pasado. Democracia, justicia social y economía deben marchar siempre aparejadas.

              X. Regeneración Revolucionaria y Democrática: El Futuro del PRD y la Sociedad

              Para transformar el país, es indispensable la reforma y regeneración de nuestro propio instrumento político, el Partido Revolucionario Democrático (PRD). Somos un partido pluriclasista y unido en la diversidad, reflejo fiel de la sociedad que tenemos y que queremos transformar. Si bien las decisiones se toman democráticamente a través de procesos como las elecciones primarias amplias —y deben ser acatadas de forma unitaria—, es urgente recuperar los espacios deliberativos a lo interno del partido y con la sociedad.

              Hacemos un llamado enérgico a la acción colectiva para la reforma del partido, lo cual exige:

              Valentía para romper definitivamente con lo que no funciona y dejar atrás las prácticas perjudiciales.

              Humildad para escuchar con respeto y atención a nuestras bases y a la ciudadanía.

              Firmeza en la defensa de los principios Torrijistas y Socialdemócratas.

              Haciendo eco de Edward Bernstein, recordamos que «el movimiento lo es todo, el objetivo final no es nada». Rechazamos la obsesión por un estado final y perfecto que detenga el progreso; la búsqueda constante de avances en derechos, cultura, educación, salud y la ampliación de oportunidades es lo que da verdadero sentido a la sociedad. Cada paso es un avance hacia una sociedad más justa que siempre será perfectible.

              Unir y servir es nuestra consigna. Los dirigentes y los gobiernos pasan, pero el Partido y sus principios fundamentales quedan. En la unidad en torno a la soberanía nacional, la solidaridad, la justicia social, el desarrollo y la equidad reside nuestra fuerza. De ella dependerá, invariablemente, la prosperidad con justicia de todos los ciudadanos panameños.

              Documento de trabajo para el análisis crítico y el debate en la Escuela Torrijista de Formación Política y Gobierno Ascanio Villaláz, elaborado por Benjamín Colamarco Patiño

              www.benjamincolamarco.com

              Panamá, junio de 2026