Lo peor de la Constitución de 1941, promovida por Arnulfo Arias, era que prohibía la inmigración de personas de “la raza negra cuyo idioma originario no sea el castellano, la raza amarilla y las razas originarias de la India, el Asia Menor y el Norte de África” (sic) y despojaba de su ciudadanía a decenas de miles de personas de forma retroactiva, lo que Ricardo J. Alfaro consideraba un “serio agravio a los dictados de la justicia y de la humanidad”.
“Basta considerar que conforme a los preceptos arriba citados quedan sin nacionalidad todos los panameños nacidos después de mayo de 1904 de padre y madre chinos, turcos, sirios o antillanos, nacidos en cualquier parte de la República de Panamá. Muchos de ellos estaban en pleno goce de su ciudadanía desde 1925 y habían votado anteriormente”, decía el expresidente Alfaro.
Arnulfo Arias persiguió por su origen a muchos en Panamá.
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