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En el Partido Revolucionario Democrático…

Reflexión:  Benjamín Colamarco Patiño

Mientras no recuperemos la cohesión ideológica, la claridad doctrinaria, una escala de valores superiores y principios compartidos irreductibles, junto con un compromiso inquebrantable con la rectitud, la honestidad y la justicia social, el PRD no podrá encontrar el camino de la regeneración revolucionaria y democrática a la que aspiramos un enorme grupo de militantes.

Es esencial revivir el firme sentimiento del deber Patrio, que reivindique la dimensión ética de la acción política y la defensa de la soberanía nacional, por encima de intereses particulares y personalistas. En este propósito, cobra plena vigencia la frase del General Omar Torrijos, fundador del partido: “No hay pueblos malos,  hay gobernantes malos». Esta máxima nos recuerda que la esencia de nuestra lucha debe estar siempre en servir al pueblo con integridad y justicia, pues su bienestar es la medida última de nuestra acción política.

En fin, ojalá el CEN (transitorio) que surgió del Directorio tenga la claridad de miras para recuperar la esencia y los propósitos fundacionales del Partido, fortalecer la formación político-ideológica (Torrijista y Socialdemócrata), y dejar de actuar como un simple «club electoral» o «partido taxi», a contrapelo de nuestra propia historia y luchas patrióticas. Que comprendan que esta es la misión fundamental que se debe emprender con coherencia, amplitud y determinación colectiva.

Esto implica, necesariamente, promover nuevos liderazgos y actitudes acordes con estos principios.

Así lo he dicho antes y lo reitero hoy.

Respetuosamente,

www.benjamincolamarco.com

Panamá, 23 de noviembre de 2025

“Entre el Faro y la Corriente: crear Poder desde la Base y la Reforma”

Por: Dr. Benjamín Colamarco Patiño

Vivimos un tiempo de tensiones fundamentales. La necesidad de anclarnos en valores sólidos choca con un mundo en cambio permanente. ¿Cómo ser fieles a nuestros principios sin quedar rígidos ante la corriente transformadora?

Modernidad Líquida y el Dilema Actual:

La «modernidad líquida» de Bauman describe nuestro escenario: estructuras transitorias, relaciones volátiles, conocimientos efímeros, sin referentes sólidos. Esta fluidez genera incertidumbre, dificulta la planificación a largo plazo y fragiliza los vínculos humanos.

El conflicto central es claro: ¿cómo mantener lealtad a nuestros principios fundamentales –nuestro faro– en un contexto que premia la flexibilidad constante -la corriente-?

Lealtad Adaptativa: Ni Rigidez Ni Deriva

Frente a este dilema, propongo una «lealtad adaptativa». No se trata de rendir nuestros valores históricos, ni nuestros principios sino de comprenderlos a la luz de los nuevos tiempos e identificar y analizar el entorno cambiante. Buscar su esencia atemporal para aplicarla de forma relevante en contextos complejos.

La lealtad inteligente no es un muro de piedra inmóvil, sino como un árbol: arraigado profundamente pero flexible ante el viento para no quebrarse. Aquí la «razón comunicativa» de Habermas nos ilumina: nuestros propósitos pueden ser ajustados como resultado de un diálogo, de una deliberación constante con los demás y con los nuevos tiempos.

El PRD ante el Desafío

Los resultados de mayo de 2024 marcaron un punto de inflexión. Exigen análisis profundo, replanteamiento situacional, ver las miradas de otros – porque no estamos solos – y reestructuración organizativa para recuperar la confianza ciudadana.

El PRD debe reinventarse sin perder su esencia. Construir un proyecto político renovado basado en el ideario Torrijista y en los postulados ideológicos socialdemócratas, combinando ética pública, eficacia programática y conexión con las mayorías.

Recuperar Nuestra Base Original

Somos el partido que surgió del Proceso Revolucionario, acompañado desde abajo, con la creación y organización de las Juntas Comunales, de las Juntas Locales, de los Comités de Salud, de las Juntas Agrarias, de los Asentamientos Campesinos, del cooperativismo, de la reforma agraria. De la gente que transformó su vida en comunidad. Esta es nuestra historia y nuestra fortaleza.

Torrijos enseñaba a conjugar «luces largas y luces cortas» -lo estratégico con lo táctico-. Hoy debemos discernir entre objetivos permanentes y caminos cambiantes.

Propuesta Concreta: Poder desde la Base

Mi propuesta es clara y transformadora:

Reorganización interna:

  • Reforma estatutaria con deliberación amplia.
  • Reconexión con bases territoriales.
  • Espacios deliberativos con movimientos sociales, sectores productivos, la academia y los sindicatos.

Estrategia electoral 2029:

  • Concentrarnos en la formación política y en capacidad de gobierno en todas las estructuras partidarias, y en la organización territorial.
  • Postular solamente candidatos a Concejales, Representantes de Corregimiento, Alcaldes y Diputados.
  • No postular en el año 2029 candidato a la Presidencia de la República.

Esta decisión estratégica nos permitirá:

  • Reconstruir poder desde los cimientos
  • Fortalecer presencia territorial
  • Regenerar nuestra identidad política
  • Demostrar coherencia entre discurso y práctica

Conclusión: El Camino de la Regeneración

Para el bien del país, es vital que el Partido que fue ejemplo de un modo distinto de hacer política – entregado a la soberanía nacional, la defensa de la integridad territorial del Estado, el desarrollo comunitario, la justicia social y la dignidad – emprenda esta travesía de renovación.

Necesitamos autocrítica constructiva, valentía para romper lo que no funciona, humildad para escuchar a las bases y a los ciudadanos, y firmeza en los principios Torrijistas, adaptados a la realidad actual.

Solo así podremos regenerar la política y hacer soñar nuevamente a los jóvenes y a un pueblo sediento de esperanzas.

Benjamín Colamarco Patiño

www.benjamincolamarco.com

21 de octubre 2025

 “Nadie tiene el monopolio de la verdad”

El debate y la libre expresión de ideas son los pilares que permiten el crecimiento colectivo, la corrección de errores y la construcción de un pensamiento compartido. Sin embargo, en el Partido Revolucionario Democrático (PRD), el actual Comité Ejecutivo Nacional (CEN) se ha convertido en parte del problema, debido a la falta de una conducción política clara y orgánica que nos ha caracterizado como colectivo en el pasado. Esta carencia ha debilitado la funcionalidad y dinámica interna del partido, afectando aspectos cruciales como la orientación, la capacitación, la vocería y la estructura organizativa.

En los últimos años, hemos presenciado un declive preocupante. El clientelismo ha echado raíces, y nos hemos quedado estancados en una visión que no responde a las complejidades de la sociedad actual, marcada por la incertidumbre y las contradicciones que surgieron tras la pandemia. Peor aún, hemos perdido nuestra identidad ideológica, desdibujando los principios que alguna vez nos definieron como un partido Torrijista y Socialdemócrata. Hoy, corremos el riesgo de ser percibidos como un simple «club electoral», donde la formación político-ideológica ha quedado relegada a un segundo plano.

No podemos ignorar los errores que hemos cometido, ni las circunstancias que han puesto en riesgo nuestro proyecto político y las oportunidades de desarrollo para el país. Por estas razones, y muchas otras que sería extenso enumerar, considero imperativo iniciar un proceso profundo de reforma y autoevaluación —no de autoflagelación— que nos permita recuperar la esencia de un partido comprometido con los valores del Torrijismo y la Socialdemocracia. Es fundamental reivindicar la dimensión ética de la acción política y formar cuadros capacitados tanto en ideología como en gestión de gobierno.

El 8 de mayo del año pasado (2024), tras los resultados electorales, decidí apartarme, ponerme a un lado, sin pretensiones de figuración, con el objetivo de abrir espacios y propiciar un cambio que revitalice al PRD. Creo firmemente en la necesidad de nuevos liderazgos, con actitudes frescas y un compromiso inquebrantable con los principios y valores del Torrijismo, así como con los postulados ideológicos y programáticos de la Socialdemocracia. Solo así podremos servir verdaderamente al interés nacional.

El actual CEN debería seguir este ejemplo y comprender que la renovación no es una opción, sino una necesidad urgente para la regeneración revolucionaria y democrática del PRD. No debemos ser un obstáculo para este proceso; al contrario, debemos facilitarlo con humildad y visión de futuro.

Los traidores no están en el PRD. La verdadera deslealtad sería insistir en mantener el statu quo, permitir que la inacción y la conformidad nos alejen de la realidad y sus desafíos. No podemos permitir que el partido pierda su rumbo y su conexión con las necesidades del pueblo.

Benjamín Colamarco Patiño 
Panamá, 14 de marzo de 2025
www.benjamincolamarco.com