economía

Soberanía y Desarrollo Integral: El Futuro del Mineral de Donoso

El Torrijismo enseña que los recursos naturales de Panamá son propiedad inalienable del pueblo y deben servir, de manera prioritaria, a su desarrollo humano, social e industrial. La soberanía no se limita a la integridad territorial; se ejerce también sobre las riquezas del subsuelo para garantizar la autodeterminación económica y la equidad en nuestra patria.

El antecedente de CODEMIN y la visión de Omar Torrijos

Esta no es una postura improvisada. Ya en los años 70 del siglo pasado, frente al hallazgo de Cerro Colorado, el General Omar Torrijos Herrera estableció una premisa patriótica clara: la riqueza mineral de Panamá no podía quedar bajo la lógica de una explotación privada entregada a intereses foráneos. Fue precisamente bajo esa visión que se creó la Corporación de Desarrollo Minero (CODEMIN), concibiendo al Estado como el sujeto central de la gestión y garantizando que el beneficio fuera de naturaleza pública y colectiva.

Ante el yacimiento en Donoso —una inmensa riqueza natural en cobre, oro, plata y molibdeno, estimada en 16 Billones (en español) de dólares que pertenece a todos los panameños—, Panamá debe recuperar esa senda de soberanía económica.

 No nos corresponde asumir el rol pasivo de meros cobradores de regalías.

1. Recuperación del Control Estatal (100% de la Propiedad)

En acatamiento de nuestra Constitución, el Estado panameño debe recuperar la propiedad total y el dominio sobre la mina de Donoso y sus recursos. Bajo el concepto doctrinario de la soberanía productiva, el control directo de la gestión, la titularidad del yacimiento y el 100% de las utilidades netas deben pertenecer a la República de Panamá.

Para asegurar una operación de excelencia técnica, eficiencia económica y sostenibilidad ambiental, el Estado —como dueño absoluto— puede recurrir a esquemas probados a nivel internacional, contratando mediante licitación pública transparente, a un operador especializado de la excavación, sin ceder un solo punto de la propiedad ni de las utilidades de la mina.

2. Polo de Desarrollo e Inserción Territorial

Siguiendo la teoría Torrijista de los polos de desarrollo, la explotación mineral no puede ser un enclave aislado de espaldas al país. Donoso debe transformarse en el centro articulador de un Polo de Desarrollo Integral en el Caribe Panameño y las Provincias Centrales, orientado a:

* Generar empleo digno, bien remunerado y estable para los trabajadores nacionales.

* Desarrollar infraestructura integradora (caminos, conectividad, acueductos, puertos y energía) que salde la deuda histórica de progreso con las comunidades de Colón, Coclé y sus zonas de influencia.

3. Ampliación de Oportunidades y Uso Colectivo de la Riqueza

El destino de los ingresos derivados de la venta de estos metales debe traducirse en la ampliación efectiva de las oportunidades sociales, garantizando el uso más colectivo e inclusivo posible de estos fondos:

* Educación y Capacitación: Financiamiento para universidades, centros de formación técnica e investigación soberana y becas para la juventud panameña.

* Bienestar Social y Distribución Directa: Creación de un Fondo Estratégico Estatal (Fondo Soberano) diseñado para transformar la riqueza proveniente de la explotación de la mina, en un activo permanente, que blinde y fortalezca la seguridad social (Programa IVM, Programa Enfermedad y Maternidad), fortalezca la salud pública y apalanque la producción nacional (agrícola e industrial).

La idea central es capturar los ingresos de la explotación y exportación de los minerales, focalizados en las acciones antes descritas, a la vez que otra proporción de esas utilidades, garantice ahorro nacional sostenible, cuyos rendimientos diversificados se utilicen en planes y programas de desarrollo social, económico y productivo para el país.

4. Paradoja Ambiental: La necesidad de infraestructuras para la transición energética, para energías renovables, vehículos eléctricos, conductores y aparatos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía, indispensables para el proceso de des-carbonización global, demanda mucho cobre.

Aunque la extracción de cobre tiene impactos ambientales, su uso es esencial para eliminar progresivamente las emisiones de carbono y de gases de efecto invernadero. Esto crea una paradoja: para proteger el ambiente a largo plazo, es necesario extraer cobre en el corto y mediano plazo.

5. Post-Cierre: Planificación y reconversión: La minería a cielo abierto, debe incorporar desde el momento de la recuperación por parte del Estado, la planificación del proceso de post-cierre para reconvertir la zona en polos eco-turísticos, reservando recursos de la propia mina para tal fin.

Los tajos se estabilizan y se transforman en lagos y las escombreras se revegetan y se desarrollan plantaciones, o reservas de la biósfera. Existen experiencias y casos de notable éxito a nivel mundial que podemos estudiar, adaptar e imitar.

Conclusión

Honrar la memoria del General Omar Torrijos es aplicar sus principios al presente. Donoso exige pasar del modelo de concesión extractivista a un modelo estatal de soberanía, justicia distributiva y uso colectivo de nuestros recursos. La riqueza del suelo patrio pertenece a la Nación, y su aprovechamiento debe ser la palanca para elevar la calidad de vida y las oportunidades de todas y todos los panameños.

Benjamín Colamarco Patiño

Panamá, 01 de agosto de 2026

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El modelo de sociedad y de Estado que buscamos

Por Benjamín Colamarco Patiño

El Estado tiene la responsabilidad ineludible de erigirse como el escudo protector
de los ciudadanos y sus familias. Esta misión trasciende la asistencia básica;
exige el diseño y ejecución de políticas públicas vigorosas dirigidas a erradicar la
pobreza y el hambre, atacando con determinación sus causas o raíces
estructurales, así como las diversas manifestaciones de desigualdad,
discriminación y marginación que aún fragmentan nuestra cohesión social.
Para lograr una verdadera transformación, es imperativo democratizar y ampliar
las oportunidades de ascenso social.

Debemos potenciar las capacidades de nuestra fuerza laboral, con especial
énfasis en la juventud, las mujeres y los sectores históricamente excluidos. Esto
solo es posible si situamos la educación, la ciencia, la tecnología y la
innovación en el centro de nuestra estrategia de desarrollo. Al incentivar la
tecnificación de las fuerzas productivas nacionales, no solo elevamos nuestra
productividad y competitividad, sino que fortalecemos la soberanía económica
mediante la sustitución selectiva de importaciones y la exportación de bienes con
mayor valor agregado.

Nuestra prioridad debe ser el respaldo constante a las pequeñas y medianas
empresas y a las cooperativas. Es fundamental facilitarles el acceso a
financiamiento y a la transferencia de conocimientos técnicos que les permitan
adoptar herramientas de vanguardia, protegiendo así su rol vital en la economía
nacional.

Asimismo, resulta urgente robustecer las estrategias de desarrollo agropecuario y
rural, apoyando con capacitación, tecnología y recursos, la producción agrícola y
pecuaria nacional para garantizar nuestra soberanía alimentaria, dignificando la
vida de quienes trabajan la tierra.

Desde la democracia social, el mercado no es un fin en sí mismo, sino un medio.
Debe haber crecimiento inclusivo y la iniciativa privada es un aliado estratégico del
Estado para garantizar que el desarrollo productivo genere empleo digno y
equidad ciudadana.

El sector privado y el Estado comparten la carga del bienestar en función social.
La propiedad y el capital deben beneficiar a la comunidad.

En cuanto a la inversión extranjera, esta debe ser bienvenida siempre que actúe
como un catalizador de progreso tecnológico y generación de empleo digno,
sujeta estrictamente al cumplimiento de nuestras normas sociales, ambientales y
fiscales.

Es hora de reivindicar el Estado Nacional bajo una propuesta desarrollista,
científica y profundamente patriótica, orientada a construir un futuro de equidad y
modernidad para todos.


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ECONOMISTAS INSPIRADORES

Como economista y político conceptúo que, dadas las circunstancias y condiciones mundiales y nacionales, el momento es propicio para hablar de economistas progresistas y socialdemócratas, ya que las ideas en torno a una mayor capacidad planificadora y coordinadora del Estado, la justicia social y la sostenibilidad han cobrado relevancia en el discurso económico actual.

Desde mi formación y orientación política, les presento algunos de los economistas más renombrados hoy en día que se identifican con la corriente Socialdemócrata, o cuyas ideas son muy influyentes en ella.

Veamos:

Joseph Stiglitz:

Premio Nobel de Economía. Es una figura prominente que aboga por una mayor regulación de los mercados, la lucha contra la desigualdad y la inversión pública. Ha criticado duramente el neoconservadurismo y la globalización desregulada. Su trabajo es fundamental para entender el «capitalismo progresista» y las fallas del mercado.

Paul Krugman:

También Premio Nobel de Economía. Conocido por sus análisis sobre el comercio internacional, es un firme defensor de políticas keynesianas, como el estímulo fiscal en tiempos de crisis, y crítico de la austeridad. Sus columnas de opinión son muy leídas y reflejan una clara postura progresista.

Thomas Piketty:

Economista francés, autor de «El Capital en el Siglo XXI». Su investigación se centra en la desigualdad de la riqueza y el ingreso, sugiriendo medidas como impuestos globales sobre el capital para abordarla. Es una voz fundamental en el debate sobre la justicia distributiva.

Dani Rodrik:

Profesor de la Universidad de Harvard. Se especializa en economía internacional, desarrollo económico y economía política. Ha abogado por un «globalismo más inteligente» que permita a los países mantener espacio para sus propias políticas de desarrollo y socialdemócratas, y es crítico de la hiperglobalización.

Esther Duflo y Abhijit Banerjee:

También Premios Nobel de Economía. Aunque su trabajo se enfoca en la economía del desarrollo y la lucha contra la pobreza a través de «experimentos controlados aleatorios», sus investigaciones a menudo respaldan intervenciones públicas y políticas sociales bien diseñadas para mejorar la vida de los más vulnerables, lo que se alinea con una visión progresista.

Mariana Mazzucato:

Economista italoamericana que se centra en el papel del estado en la innovación y la creación de valor. Argumenta que el Estado no debe ser solo un corrector de fallas de mercado, sino un actor proactivo y emprendedor en la economía. Sus ideas son influyentes en el pensamiento socialdemócrata sobre la política industrial y la inversión pública.

Stephanie Kelton:

Una de las principales defensoras de la Teoría Monetaria Moderna (MMT). Aunque la MMT es un marco teórico, sus implicaciones políticas suelen ser progresistas, ya que sugiere que los gobiernos con soberanía monetaria tienen mucha más capacidad para financiar programas sociales y de inversión sin preocuparse por la deuda o la inflación, lo que choca con la ortodoxia fiscal.

Otros economistas influyentes con ideas afines:

Daron Acemoglu:

Coautor de «Por qué fracasan las naciones», analiza la relación entre las instituciones políticas y económicas y el desarrollo. Sus investigaciones suelen resaltar la importancia de instituciones inclusivas para el crecimiento y la reducción de la desigualdad.

Ricardo Hausmann:

Economista venezolano-estadounidense especializado en crecimiento económico y desarrollo, con un enfoque en la diversificación económica y la política de desarrollo.

Es importante destacar que el término «progresista» o «socialdemócrata» en economía puede tener matices, pero en general se refiere a aquellos que abogamos por un papel significativo del Estado en la economía para promover la equidad, la estabilidad, el empleo y el bienestar social, en contraste con enfoques conservadores.

Benjamín Colamarco Patiño

www.benjamincolamarco.com