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PANEGÍRICO: “A los caídos por la dignidad de la Patria”

Honrar la memoria de quienes lo dieron todo en el altar de la patria no es solo un acto de justicia histórica; es un deber moral que nos estremece el alma.

El 20 de diciembre de 1989, el suelo istmeño fue testigo del desborde de la fuerza más descomunal, pero también de la manifestación más pura de coraje, dignidad y amor por la soberanía de nuestra nación.

Hoy, con el corazón encogido por la nostalgia, pero henchido de un orgullo inquebrantable, rendimos tributo a los ciudadanos hechos combatientes y a los soldados de la patria que cayeron defendiendo nuestra bandera.

Aquellos que, ante el estruendo de la injusticia imperialista —esa que la comunidad internacional pretendió maquillar, pero que la historia universal y la misma Resolución 44/240 de la ONU condenaron con firmeza—, decidieron que la vida sin soberanía no era vida.

Recordamos sus nombres, no como cifras de una tragedia, sino como faros de luz inmarcesible en la construcción de nuestra identidad nacional:

Héroes de la Dignidad y la Soberanía

  • ÁNGEL BENÍTEZ (BD Comando Torrijista 16 de diciembre): Quien demostró que el patriotismo no se hereda por decreto, sino que se defiende en la trinchera del honor popular. Su entrega fue el reflejo de un pueblo que se negó a arrodillarse.
  • ALEJANDRO HUBBARD (BD Comando Torrijista 16 de diciembre): Cuyo sacrificio en la vanguardia civil nos recuerda que la defensa de la integridad territorial no es exclusividad del uniforme, sino el sagrado deber de todo panameño consciente.
  •  MANUEL CAROL (BD Comando Torrijista 16 de Diciembre): Ejemplo vivo de la resistencia armada y moral, que ofrendó su juventud para que las futuras generaciones supieran que en Panamá hubo hombres que no vacilaron ante el invasor.
  • GUSTAVO TORREGLOSA (BD Comando Torrijista 16 de Diciembre): Cuyo valor selló con sangre el pacto de amor con esta tierra, alzándose como un gigante frente a la soldadesca extranjera.
  • AMINTA MARTÍNEZ (BD Comando Torrijista 16 de Diciembre): Siempre ahí – “bella ciao” – superando sus propios límites, con una patriótica voluntad, afirmada por la llama fulgente de su inquebrantable ánimo y fortaleza moral.
  • XENIA ROJAS (BD Comando Torrijista 16 de Diciembre): Su temple de acero y espíritu militante, amalgamado por la fuerza de sus convicciones, representa para nosotros un ejemplo de compromiso y coherencia, poniéndose, sin dudas, al frente de riesgos inminentes.
  • MARÍA DEL CARMEN MARTÍNEZ (BD Comando Torrijista 16 de Diciembre): Encarna desde sus circunstancias, el coraje patrio y la dignidad inquebrantable al llamado por defender la soberanía panameña frente a la agresión extranjera.
  • MOISÉS GONZÁLEZ (BD Comando Torrijista 16 de Diciembre): ¡Siempre presto! La verdadera lealtad no conoce el desánimo: convierte la adversidad en optimismo y la convicción en su mayor fortaleza.
  • BREDIO CHÁVEZ (Fuerzas de Defensa): Soldado institucional que honró el juramento a la patria hasta su último aliento. Su disciplina y coraje encarnaron la defensa de nuestras fronteras espirituales y físicas.
  • SIDNEY LYONS (Fuerzas de Defensa): Quien defendió con gallardía su juramento de lealtad a la nación, recordándonos que el verdadero militar se debe a su pueblo y a la soberanía del Estado.

A todos ellos, combatientes de los Batallones de la Dignidad y de las Fuerzas de Defensa de Panamá, osados, leales, indómitos: el fuego de su sacrificio no fue en vano.

Su sangre derramada en Fuerte Amador, en las calles del Chorrillo, de Panamá Viejo, de San Miguelito y de cada rincón de nuestro territorio herido, germinó en la conciencia de un Panamá que hoy se sabe dueño de su propio destino, sin estacas extranjeras, ni tutelajes imperiales — pese a las amenazas del norte que se ciernen sobre nuestra patria –.

Para quienes quedamos como testigos de su hazaña y custodios de su legado, su memoria es un mandato. Mientras exista un panameño que defienda la dignidad de este suelo, el eco de sus nombres resonará con la fuerza de la justicia eterna.

¡Honor y gloria imperecedera a los caídos en la defensa de la Patria!

Su sacrificio vive en cada palmo de nuestro canal …  y en cada pliegue de nuestra bandera tricolor.

Benjamín Colamarco Patiño (COPACOBRID)

Panamá, 23 de julio de 2026

Fuerte Amador: El asalto a la dignidad y la noche del fuego eterno

El 19 de diciembre de 1989, el destino de Panamá se selló bajo el signo de la traición y el estruendo.

Regresaba de mi oficina en el IRHE cerca de las diez de la noche cuando el teléfono rasgó el silencio. Era el Capitán Moisés Cortizo, Jefe de la 5ta. Compañía Victoriano Lorenzo de las Fuerzas de Defensa de Panamá. Su voz, usualmente firme, portaba una urgencia sombría: las patrullas conjuntas con el ejército de los EE.UU. habían desaparecido de la frecuencia radial. El enlace se había roto. No era un fallo técnico; era el preludio del fin.

Sin dudarlo, me cambié y, junto al brigadista Plutarco Tuñón, partimos hacia Fuerte Amador. Como integrante del “Batallón Dignidad: Comando Torrijista 16 de diciembre”, y del COPACOBRID, mi lugar estaba allí, donde la historia nos reclamaba.

La noche era un muro oscuro, un mal presagio que nos golpeaba el rostro mientras avanzábamos. Al llegar a la entrada de Fuerte Amador, el vacío nos recibió con un escalofrío: la garita de los centinelas (uno panameño y otro norrteamericano) estaba desierta, las luces apagadas, el silencio sepulcral. Era la calma que precede a la tormenta de acero.

En la armería de “Los Cholos”, la actividad era febril; los soldados, sombras en movimiento, evacuaban equipo hacia los puntos de reorganización fuera de la base de Amador.
El radio-operador, en un acto de fe desesperada, seguía llamando a las patrullas conjuntas que, por mandato de los Tratados Torrijos – Carter, debían estar allí. Nadie respondió. Los habían borrado del mapa. Mientras tanto, el cielo ya empezaba a rugir con el eco de los aviones en la base de Howard. La orden de alerta fue lanzada al aire como un último grito de resistencia: “Atención, CLAVE CUTARRA, BD armas al hombro”.

A pesar de mis instrucciones de no acercarse por el peligro inminente, la lealtad superó al instinto de conservación. Mis compañeros brigadistas —Ernesto Santos Rodríguez, Jorge Arosemena, Manuel Carol, Elisabeth Morales, Alejandro Hubbard, Angel Benítez— aparecieron entre las tinieblas. La incertidumbre se cortaba con un cuchillo. Fue entonces cuando el Teniente Bredio Chávez – que estaba salienso con el último autobus con soldados de la «Victoriano Lorenzo» – con los ojos inyectados en adrenalina, entró a la sala de guardia donde nos encontrábamos, gritó la sentencia: “¡Distingo desplazamientos de los gringos del otro lado del campo!”.

Y entonces, el infierno reclamó su espacio.
Un tableteo ensordecedor de ametralladoras pesadas desgarró la noche. Segundos después, la conflagración total. El edificio se convirtió en el blanco de un huracán de proyectiles. Éramos el objetivo del 1er Batallón de la 508 División de Infantería Aerotransportada y la 193 Brigada. El ejército más poderoso del planeta nos caía encima como ladrones, bajo el amparo de la nocturnidad y la alevosía.

Frente a sus blindados M-113 y otros tanques de guerra, nuestra batalla era una desigualdad hercúlea, una lucha de carne y patriotismo contra acero y tecnología de muerte. La adrenalina, el sudor frío y el olor a pólvora quemada se mezclaban en un aire que se volvía irrespirable. Entre ráfagas de nuestros T-65 y el vuelo rasante de helicópteros invasores que se dirigían a masacrar al Chorrillo, decidimos romper el cerco.
Salir de Amador era salir de la «boca del lobo.» Éramos catorce almas divididas en tres células, movilizándonos entre trazadoras, proyectiles  y estallidos que iluminaban nuestra propia tragedia. Ernesto Santos y Jorge Arosemena fueron heridos alcanzados por las balas. En ese tránsito hacia la eternidad, perdimos lo irreparable. Allí cayeron, convertidos en mártires, mis hermanos Ángel Benítez, Manuel Carol y Alejandro Hubbard. Sus vidas fueron el precio de una invasión que no buscaba justicia, sino sumisión.
Milagrosamente el resto de nosotros pudimos llegar hasta la Avenida de Los Mártires.

Lo que siguió fue el eco del horror: el bombardeo infame a El Chorrillo, el desordenado reagrupamiento en la Avenida de los Mártires, el hospital Santo Tomás desbordado de dolor, la retirada hasta las oficinas del INTEL en vía España donde montamos un puesto,  y, tras 21 días de movimientos, finalmente, mi captura el 10 de enero de 1990.

Fui confinado al aislamiento en Fort Clayton y luego encapuchado  encadenado hacia el campo de concentración de Nuevo Emperador, donde miles de panameños compartimos el pan amargo de la injusticia.

Como he sostenido siempre, no existe andamiaje moral ni jurídico que justifique semejante atropello a nuestra soberanía. Fue un crimen de lesa patria. La resolución 44/240 de la ONU lo confirmó días después: fue una violación flagrante al derecho internacional.

Hoy, la memoria de nuestros mártires y desaparecidos no es solo un deber de recordación, es un acto de resistencia. Su sacrificio nos exige mantener viva la llama de la dignidad frente a cualquier intento de borrar la historia. La invasión fue cruel, innecesaria y dolorosa; una cicatriz que Panamá aún lleva en el costado, esperando que la verdad y la justicia terminen de sanarla.

Benjamín Colamarco Patiño

Entrevistado por Radio Panamá: 27 años de la invasión

 

Entrevista Radio Panamá

Entrevista Radio Panamá a Benjamín Colamarco

(Entrevista de Leonardo Grispan, de Radio Panamá, que me realizó coincidiendo con el vigésimo séptimo aniversario de la invasión de Panamá por tropas de los Estados Unidos)

«Benjamín Colamarco exministro de Obras Públicas e integrante del Comando Patriótico de Coordinación de la Brigada de la dignidad, tambien llamada batallones de la dignidad.

Colamarco afirma que durante la invasión el cumplió el mandato de la constitución, al defender al país ante la intervención de una fuerza extranjera. El artículo 306 de la Constitución panameña obliga a todos los ciudadanos panameños a defender la integridad territorial de Panamá y la soberanía del Estado»

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