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LAS VIEJAS OLIGARQUÍAS NOS ATACAN

Debemos entender que enfrentados subrepticiamente al
Gobierno hay oligarquías que ejercen su inmenso poder político, económico y mediático para que las instituciones defiendan sus intereses de parte y no los más sagrados intereses públicos.

Esta situación aunada a la complicada “correlación de fuerzas» políticas y sociales, en una sociedad «microfragmentada», ha hecho que haya muchos límites y contradicciones que identificar, enfrentar y superar, desde nuestra Administración Cortizo, en medio de la tragedia humanitaria global por la que nos ha tocado atravesar.

Benjamín Colamarco Patiño

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«Infraestructura para el desarrollo y la recuperación económica»

*por Benjamín Colamarco Patiño

La experiencia y observación analítica de la dinámica de los hechos, nos indica que el desarrollo de la infraestructura en América Latina es la vía que podrá viabilizar y sostener, a futuro, el crecimiento de la región.

La infraestructura es la base que sustenta la economía del desarrollo, y  determina la capacidad de la estructura social y de los conglomerados comerciales e industriales y de la producción agropecuaria, para lograr niveles óptimos de crecimiento e impulsar nuevas iniciativas de inversión, fomento, demanda de bienes de capital y consumo.

Lo que algunos economistas llamamos la “supra-estructura”, que incluye todo el entramado social, los sistemas de comunicación, intercambio y conocimientos, las redes de contactos (formales e informales), las instituciones políticas y legales, necesitan de un verdadero sistema de infraestructuras para su crecimiento y evolución. Todo debe estar interconectado sistémicamente.

Cualquier cambio o transformación en la “supra-estructura”, sólo se puede lograr reformando o mejorando la “infraestructura”, en el sentido más amplio y comprensivo de la palabra (fuerzas productivas; relaciones de producción; acervo físico y material, etc.).

El juego social de América Latina, debería seguir en sus planes de estímulo y reactivación económica, colocar a la infraestructura como una parte fundamental de su composición.

Existen estudios del Banco Mundial, que advierten sobre la poca inversión estratégica que existe en América Latina y el Caribe.

El liderazgo político en nuestra región, debe tener una visión de largo plazo. Es preciso encender las luces largas y ver más allá de la curva; crear nuevos derroteros, superando viejos esquemas y dogmas que reducen nuestro campo de acción e impiden mirar más lejos en el horizonte.

Si no invertimos sustantivamente en obras de infraestructura (caminos; carreteras; puentes; autopistas; viaductos; puertos; aeropuertos; canales; ferrocarriles; presas; parques y plantas generadoras de energía renovable; redes y nodos de comunicaciones; potabilizadoras; acueductos; gasoductos; etc., etc.), estableciendo medidas de ponderación y criterios para priorizar, cuando salgamos de la Pandemia y sus nocivos efectos en la salud, en lo social y en lo económico, situación que ha impactado negativamente también la disponibilidad de recaudos tributarios, volverán a aparecer los típicos problemas de cortes de energía, de cuellos de botella en los puertos marítimos, de falta de interconexión, de poblados aislados de todo, de zonas productivas de difícil acceso que no pueden aprovechar todas sus potencialidades y recursos, etc..

Ser creativos e innovadores, cambiar la mentalidad tras semejante tragedia mundial, acabar con la visión miope y “cortoplacista” que no permite la planificación estratégica coherente y la “priorización” de la inversión en proyectos para el desarrollo, es una necesidad.

Tomar en la coyuntura medidas anticíclicas que incrementen la demanda agregada, desarrollando el multiplicador Keynesiano, ayudará a que la economía recupere su fortaleza y dinámica (auge o fase expansiva del ciclo económico).

Debemos tener el cuidado de que la inversión en infraestructura, se haga con criterios de equidad y justicia social, con transparencia y rendición de cuentas, en el marco de una lógica del desarrollo.

Es preciso evitar, en este sentido, que la inversión en infraestructura se concentre, sólo por supuestos criterios de “viabilidad económica”, en los grandes centros urbanos, como ha sido el caso durante la última década en América Latina: ciudades muy desarrolladas, pero con deficiencias en la conectividad interurbana, con mala infraestructura para conectarse, y regiones en algunos casos incluso cercanas a las grandes urbes, sin acceso a Internet, donde la infraestructura es paupérrima o inexistente.

La misma atención debemos poner con relación al estudio y desarrollo de las técnicas que faciliten o mejoren el mantenimiento de las plantas industriales; de las potabilizadoras; de los puertos y carreteras; de las líneas de telecomunicaciones y energía, de las infraestructuras en general, etc. La gestión del mantenimiento (rutinario y periódico, preventivo y correctivo) debe identificar el «conjunto de técnicas destinado a conservar equipos e instalaciones en servicio, durante el más largo tiempo posible, buscando la más alta disponibilidad, la fiabilidad, la vida útil y los máximos beneficios» (ver Ingeniería del Mantenimiento).

Una vez superada la Pandemia, desde una visión prospectiva, debemos pensar en cómo queremos que la región se vea en el año 2030 y cómo nos insertaremos en la nueva economía mundial y cuáles deben ser los proyectos que son necesarios para que esa inserción sea exitosa y productiva para nuestros pueblos.

Panamá, 11 de abril de 2021.

*El autor es economista, Ex Ministro de Estado y Ex Vicepresidente del PRD

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NO HAY PRÁCTICA POLÍTICA SIN IDEOLOGÍA

Estoy más que convencido que lo único que puede darle sustento y anclaje a la Política, es la ideología… no puede haber una buena praxis sin una sólida teoría que la sostenga,… no podemos pretender intervenir la realidad para transformarla, sin una clara base filosófica… pienso que esta es la gran debilidad, y una de las causas de lo que nos está ocurriendo como propuesta política de Gobierno…

Debemos revisar el modo en que la mentalidad pragmática, individualista e inmediatista que caracteriza la «sociedad líquida» (ver Z Bauman) de estos tiempos, cambia, corrige el rumbo, y esto empieza por nosotros mismos… recuperar la decencia, la disciplina y el decoro,  bajo la orientación ideológica que abrazamos al militar en el PRD: el ideario Torrijista y los postulados programáticos de la Socialdemocracia… en fin, fortalecer nuestras raíces, y el compromiso con el bien común, que se alcanza a través de la justicia social… la solidaridad, en pos de la equidad y de la ampliación de las oportunidades en el seno de la sociedad !

Benjamín Colamarco Patiño

«HISTORIA, TORRIJISMO Y NUEVO PACTO SOCIAL»

por *Benjamín Colamarco Patiño

 

El mundo está viviendo un período pandémico de desconcierto, zarandeado por el temor y la incertidumbre… Hay preocupación y cierto desaliento.

 

Vivimos una situación inédita para nosotros. La complejidad y la vertiginosidad de los cambios, nos sorprenden y por momentos pareciera que nos desenfocamos de los objetivos superiores que deben marcar el devenir patrio.

Durante el período de la negociación de los Tratados Torrijos – Carter, hubo momentos de tensión, descocierto y frustraciones, pero con el liderazgo del General Torrijos, se pudo mantener el rumbo y enfrentar las dificultades, con trabajo y perseverancia.

La conducción política y la capacidad de organización desde la base, permitió alinear esfuerzos y construir acuerdos nacionales básicos que rindieron sus frutos, superando la adversidad, hasta llegar a aquel 7 de septiembre de 1977, que marcó el inicio del fin de la presencia colonial extranjera en nuestro suelo.

 

Hoy en una época distinta, en medio de una tragedia humanitaria global, con nuevos desafíos, nuestro Partido Revolucionario Democrático, debe jugar el papel que le corresponde en la coyuntura, debemos renovarnos y recuperar nuestro aliento, nuestro entusiasmo, como lo hacíamos en nuestros años de lucha y fervor patriótico.

 

No podemos olvidar para qué fuimos creados por Omar Torrijos y el Proceso Revolucionario, que un día lo hizo GRANDE y distribuidor de esperanzas (¡¡!!) No nacimos para hacer como los otros, sino para actuar de forma diferente (¡¡!!).

 

Sin lugar a dudas el PRD ha contribuido al crecimiento y desarrollo de este país, al cual colocó en la órbita del concierto de las naciones libres, independientes y soberanas.

 

Hoy, debemos recuperar los vínculos con la sociedad, con los trabajadores, con los profesionales, con los productores, con los campesinos, con las mujeres, con los jóvenes que fueron un día el corazón vivo del Partido (¡¡!!)

 

Tenemos un gran reto por delante… tenemos una travesía por el “desierto” como Moisés… El “desierto” desde aquella narración bíblica, ha sido siempre símbolo de un pasaje de purificación ante las dificultades, para volver a encontrarse uno mismo.

 

Para el bien del país y de la República, es vital que el Partido en el que habían confiado y confían aún cientos de miles de panameños y que ha sido ejemplo de un modo distinto de hacer política, entregado de lleno a las batallas por la soberanía y la dignidad, aprovechemos para reflexionar y emprender la travesía para replantear nuestra visión y poder resurgir con nuestros valores e ideología, para poder contribuir no solo a regenerar la Política, sino a hacer de nuevo soñar con ella a los jóvenes y a todo un pueblo sediento de esperanzas.

 

En la Política estamos atrasados, seguimos con los métodos del siglo XX, que fueron buenos en esa época, pero que no se compaginan con la realidad actual.

 

Omar Torrijos dijo que había que saber conjugar las luces altas, con las luces bajas, con esto hacía una explicación sencilla de la diferencia entre lo estratégico y lo táctico. Desde esa perspectiva, debemos saber hoy discernir entre los objetivos estratégicos y los tácticos, y no confundirnos.

 

Lo ESTRATÉGICO es Gobernar el país en función de lo que ha claramente indicado el Presidente Cortizo: «derribar la VI ta. frontera», la de la pobreza y la desigualdad; ampliar las oportunidades  en pos de la justicia social y el crecimiento equitativo; con la educación, la innovación, la tecnología y la cultura como pivotes de la transformación de la realidad.

 

Lo táctico es la organización capilar de la sociedad, desde las comunidades, para enfrentar el covid-19, materializar el equilibrio entre la salud pública – lo social – la economía;  a la vez que se propician acuerdos y encuentros; innovar en las comunicaciones y salir adelante en unidad.

 

Al final, hay momentos para todo; lo estratégico es gobernar bien (Buen Gobierno), no podemos caer en el «tacticismo» de adelantar inoportunamente, los tiempos electorales.

 

Debemos entender y separar muy bien los momentos… Y el Partido debe ajustarse a ello.

 

El Torrijismo sobrevivirá conservando los principios, valores y objetivos de siempre, pero cambiando los instrumentos, la mentalidad y métodos de aplicación a una nueva realidad.

 

Debemos recuperar nuestro pulso modernizador, debemos dinamizar nuestro accionar desde las comunidades, construyendo poder desde la base.

 

Vamos a actualizar los logros sociales, tenemos que renovar el “contrato social”… Un Tratado que genere las bases de un » Nuevo Panamá», un orden nuevo, como se logró aquel histórico 7 de septiembre de 1977, con la firma de los Tratados Torrijos – Carter.

 

*El autor es economista, ex Ministro de Estado, ex Vicepresidente del PRD.

 

Panamá, 7 de septiembre de 2020

 

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